Desalojo del B9 en Badalona
Los 'coletazos' del B9: nueve meses de desalojos e incertidumbre habitacional sin respuesta
Entre 35 y 40 personas vinculadas a la asociación UTCAT B9 se encuentran actualmente en La Cotorra, un centro social ocupado y autogestionado del Masnou
Otras noticias: El TSJC avala el desalojo del antiguo instituto B9 de Badalona y da la razón al Ayuntamiento de Albiol
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El desalojo del antiguo instituto B9 de Badalona terminó el pasado diciembre con uno de los mayores asentamientos de Catalunya desalojado. Pero para una parte de las personas que vivían allí, aquel operativo no puso punto final a su situación habitacional. Nueve meses después, algunos de sus antiguos habitantes siguen encadenando desplazamientos y buscando un lugar donde poder vivir.
Entre 35 y 40 personas vinculadas a la asociación UTCAT B9 se encuentran actualmente en La Cotorra, un centro social ocupado y autogestionado del Masnou. Llegaron allí después de pasar por un asentamiento bajo el puente de la C-31, del que también fueron expulsados meses más tarde.
Desalojo del B9 en Badalona
Ahora, sobre el inmueble del Masnou pesa una orden de desocupación que inicialmente estaba prevista para el 14 de septiembre.
Desahucio paralizado
Sin embargo, el desalojo ha quedado frenado en los últimos días por unas circunstancias que, por el momento, no están claras. La propia situación ha generado incertidumbre entre quienes permanecen en el espacio y, según trasladan desde el entorno del colectivo, todavía se desconocen las razones concretas que han llevado a esta paralización.
Desde el Ayuntamiento de El Masnou han confirmado a este medio que los Servicios Sociales municipales emitieron un informe de vulnerabilidad sobre las personas afectadas y lo trasladaron al juzgado, junto con una petición para que se valorara la posibilidad de paralizar el desahucio.
La situación vuelve a dejar sobre la mesa una pregunta que acompaña a este grupo desde el desalojo del B9: qué ocurre con las personas cuando desaparece el asentamiento, pero no desaparece la necesidad de tener un lugar donde vivir.
Del B9 al puente de la C-31
Las personas que ahora se encuentran en La Cotorra forman parte, en buena medida, de un grupo que ya estaba organizado cuando vivía en el antiguo instituto de Badalona. UTCAT B9 nació a finales de 2025, semanas antes del gran desalojo, como un colectivo autogestionado de recicladores y recolectores de chatarra del área metropolitana de Barcelona.
Los desalojados del B9 bajo la C-31 en Badalona
El colectivo está asociado a Farafina y surgió con el objetivo de defender unas condiciones de trabajo dignas para las personas que se ganan la vida mediante la recogida y el reciclaje de chatarra.
Pero el desalojo del B9 obligó al grupo a enfrentarse a una nueva realidad. Tras abandonar el instituto, algunas de estas personas acabaron viviendo bajo el puente de la C-31. Allí permanecieron hasta que, en marzo, un operativo municipal y policial puso fin también a aquel asentamiento.
La siguiente parada fue La Cotorra
Tras conocer el desalojo del B9, en La Cotorra habilitaron inicialmente un espacio para recoger donaciones destinadas a las personas expulsadas. Cuando estas comenzaron a vivir bajo el puente, el colectivo UTCAT decidió cederles la planta baja de la nave para que pudieran organizarse.
La llegada al Masnou no fue, en cualquier caso, una solución definitiva. Los integrantes del colectivo ya conocían que sobre La Cotorra pesaba una orden de desalojo. Aun así, ante la situación de las personas expulsadas del B9, el espacio continuaba siendo la mejor alternativa posible para ellos.
Una nave convertida en vivienda
La Cotorra había sido ocupada en 2022 con el objetivo de crear un espacio de encuentro entre las vecinas y las actividades sociales desarrolladas en el recinto.
Instalaron luz, agua y una cocina y construyeron habitaciones para hacer habitable el espacio. Así, una nave que ya funcionaba como centro social terminó convirtiéndose también en refugio para decenas de personas que habían perdido el lugar donde vivían.
La propiedad actual del inmueble corresponde a un fondo de inversión con sede en Barcelona e inició el procedimiento judicial de desalojo en abril de 2025.
Ahora, la incertidumbre vuelve a instalarse entre quienes viven allí. La entrega voluntaria de las llaves estaba prevista para este martes día 1, pero finalmente no se produjo. Y el desalojo que debía culminar el proceso permanece, por ahora, frenado.
Las causas de este cambio no han trascendido y tampoco está claro cuánto puede prolongarse la situación. Mientras tanto, la situación judicial del B9, de donde proceden algunas de las personas que ahora permanecen en La Cotorra, también ha dado un nuevo paso.
El TSJC avala el desalojo
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha avalado el desalojo del antiguo instituto B9 de Badalona, ejecutado en diciembre, tras desestimar el recurso presentado por varios de los ocupantes. Los recurrentes alegaban, entre otras cuestiones, una vulneración de derechos fundamentales y la falta de una alternativa habitacional.
El tribunal considera que no se ha acreditado ninguna vulneración y sostiene que la autorización judicial fue motivada, proporcionada y ajustada a la normativa. También considera acreditado que el Ayuntamiento activó los protocolos municipales de atención a personas sin hogar. La sentencia condena a los apelantes al pago de las costas, con un máximo de 500 euros, aunque todavía puede recurrirse ante el Tribunal Supremo.
Desalojo del B9 en Badalona
El aval judicial llega meses después de aquel desalojo y mientras algunas de las personas que vivían en el B9 continúan afrontando una situación habitacional incierta. Para ellas, el antiguo instituto dejó de ser una opción hace meses. Después llegó el asentamiento bajo el puente de la C-31 y, posteriormente, La Cotorra.
Sin solución habitacional estable
Nueve meses después del desalojo del B9, una parte de sus antiguos habitantes continúa, por tanto, sin una solución habitacional estable. El instituto ya no es su hogar, el asentamiento bajo el puente tampoco y La Cotorra, que debía ser una salida provisional, vuelve a estar amenazada.
Ahora el desalojo se ha frenado, aunque todavía no se conocen con claridad las razones. Y, mientras tanto, los coletazos del B9 siguen ahí.