El gobierno municipal que lidera Ada Colau teme que la crisis de Cementiris de Barcelona resquebraje su credibilidad. En el consistorio están muy preocupados por las responsabilidades civiles y penales que puedan derivarse por el derrumbe de 144 nichos, el pasado 15 de septiembre, en Montjuïc. El director general de la empresa municipal, Jordi Valmaña, fue citado en dos ocasiones por el Ayuntamiento para que explicara y detallara los motivos del hundimiento y la posterior actuación de Cementiris, cuyos responsables no avisaron a la Guàrdia Urbana ni a los Bomberos.

El miércoles fue un día difícil para Valmaña. Según fuentes municipales, el director general de Cementiris tuvo dos reuniones en el Ayuntamiento. Le pidieron que asumiera responsabilidades y diera la cara ante las familias después de que admitiera que actuó incorrectamente en el consejo de administración que la empresa celebró a finales de septiembre. Sus explicaciones, según ha podido saber este medio, no fueron muy convincentes.

“Valmaña está muy, muy tocado”, aseguran fuentes del sector a Metrópoli Abierta. “Su gestión ha sido muy opaca en los últimos años. Tenía muy bien montado el chiringuito, pero también tiene muchos detractores y su credibilidad está bajo mínimos”, recalcan en el entorno del director general.

LAS FAMILIAS

La crisis de Cementiris también puede pasar factura a Eloi Badía, presidente de la empresa municipal y regidor de Presidencia, Agua y Energía. Badía sólo dio explicaciones muy vagas a la prensa el pasado 22 de septiembre. Habló de “diferentes circunstancias” como las lluvias o los movimientos orográficos en un “terreno complicado” para justificar el hundimiento, y reconoció la existencia de “daños internos en la estructura de los nichos”.

El Ayuntamiento está muy preocupado por el malestar de las familias afectadas y las posibles acciones legales que puedan emprender. En Cementiris de Barcelona buscan un acuerdo económico rápido para cerrar el caso, pero las familias quieren que se les informe detalladamente de todas las actuaciones y exigen responsabilidades. La cuestión económica, aseguran, es secundaria.

LAS SOSPECHAS DE LA SÍNDICA

La Síndica, Maria Assumpció Vilà, también ha abierto una investigación por posibles negligencias de Cementiris de Barcelona. Vilà recomendó a las familias que emprendieran acciones legales y sospecha que la empresa oculta información y que hay un problema económico que se intenta silenciar.

Dos días antes del hundimiento de los 144 nichos se detectaron las primeras grietas en Montjuïc. Fue el día 13 a las 16:00 horas. Entonces, la empresa municipal impidió el acceso a la zona afectada de cualquier persona y de la línea de autobús que pasa por el cementerio. Valmaña, sin embargo, no adoptó medidas drásticas para solucionar un problema que estalló el día 15 a las 7:45 horas, cuando se produjo el derrumbe la posterior mezcla de escombros y restos mortales.

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