El Ayuntamiento de Barcelona ha asegurado este miércoles que ya tiene en marcha 72 proyectos en solares públicos de la ciudad para construir un total de 4.644 viviendas de alquiler asequibles, y ha afirmado que también trabaja en otro paquete de 52 solares para activar nuevas promociones. Parece mucho, pero detrás de esas cifras se esconde el fracaso de la política del suelo que los Comunes habían prometido cuando llegaron al poder en el consistorio.

Aunque venda los resultados como datos positivos y al alza, lo cierto es que sus expectativas se han dado de bruces contra la realidad: en lo que llevamos de legislatura el balance es de 648 pisos construidos, cuando Ada Colau y los suyos había prometido 4.000 al año. Otra cosa es la esperanza puesta en el futuro, ya que el consistorio sigue creyendo que podrá incrementar en un 50% las viviendas públicas de alquiler asequible en seis años, llegando a casi 9.000 en 2024. 

Este miércoles, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, y el concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner, han ofrecido una catarata de números, todos presuntamente positivos, aunque en realidad la cosa se reduce a eso: el gobierno municipal no ha cumplido su promesa electoral, y difícilmente lo consiga, porque su política de vivienda ha tocado techo.

Como excusa, Sanz ha señalado que “recibimos una herencia envenenada del anterior gobierno (el del convergente Trías), que no hizo nada en vivienda pública y que lo dejó todo en manos del mercado privado”.

Otro argumento en su defensa es que “lo estamos haciendo todo nosotros; el 95% de la inversión es con recursos exclusivamente del Ayuntamiento”. Sanz ha llegado incluso a admitir que “estamos en un momento límite” y ha solicitado la ayuda inmediata de “la Generalitat y el Estado español”, porque el consistorio no puede seguir asumiendo un gasto que, en lo que toca a esos 648 pisos construidos, han supuesto un desembolso de 520 millones de euros.

TODOS LOS NÚMEROS

Una afónica Sanz ha intentado defender que el Ayuntamiento está haciendo mucho y todo lo posible por mejorar su programa de Promoción de Vivienda Pública en Barcelona. Además de tener en marcha esos 72 solares públicos para construir esos 4.644 pisos asequibles, Sanz ha querido desmentir que el consistorio tenga paralizados 80 solares,  y ha lanzado duras críticas contra los partidos de la oposición, a los que, además, ha acusado de crear polémicas falsas y de no valorar el esfuerzo que realiza el Gobierno municipal: "Cuando hablamos de vivienda y suelo público, no valen trilerismos", ha dicho literalmente.

Mapa de la vivienda pública del Ayuntamiento en BCN / MIKI



Según los números ofrecidos por el consistorio, de todas las promociones previstas, ya se han terminado 11 solares con 648 pisos; hay 13 más en obras para construir 574 viviendas; 29 solares en fase de proyecto para hacer 2.331 pisos, y 19 solares en preparación para 1.091 más. Es decir: apenas el 8 por ciento está en pie y menos de un 10% se halla en obras. El resto son eso: proyectos y preparaciones sobre el papel.

Además de estos 72 solares, el Ayuntamiento asegura estar trabajando en los trámites para activar la construcción de viviendas en otros 52, lo que sumaría un total de 124 solares públicos movilizados para pisos.

Con estas actuaciones, en las que el 80% se destinarán a alquiler, el Gobierno municipal prevé incrementar un 50% el parque público de alquiler asequible en seis años en la ciudad, o sea, en 2024, especialmente en Sant Andreu, Horta-Guinardó, Sant Martí, Nou Barris y Sants-Montjuïc.

INFORMES Y RESULTADOS

Como publicó Metrópoli Abierta el pasado mes de julio, en los últimos tiempos el gobierno Colau se dedicó a encargar una gran cantidad de informes sobre el tema de la vivienda pública. Onerosos informes que, pese a todo, no se corresponden con lo conseguido, ni con las promesas electorales cuando se presentaron a las municipales en 2015.

Como en el caso de los inmigrantes, los compromisos adquiridos por el gobierno de Colau se le han vuelto en contra desde el punto de vista económico, sobre todo porque puso muy alto el listón y, además, porque ni la Generalitat ni el Estado español ni el sector privado han entrado en su juego.

“No damos lecciones a nadie, pero tampoco aceptamos que no reconozcan todo lo que hacemos”, ha recriminado Sanz. “Nos lo reclama la ciudadanía. Es de sentido común”.

Lo innegable es que los informes teóricos han chocado con la cruda realidad y, pese a los números ofrecidos hoy por Sanz y Montaner, la política de vivienda pública corre camino de convertirse en una de las grandes decepciones de esta legislatura para los Comuns.

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