El gigante Mediapro ha salido escaldado de su último trato con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Ambos habían pactado lo que se conoce como el concierto de los balcones, pero el plante de un puñado de artistas echó por tierra una operación que tenía mucho de operación de imagen de la alcaldesa y en la que iba a gastarse 200.000 euros como subvención. El concierto reuniría a estrellas como Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet, Marina Rossell, Leiva, Coque Malla, Amaia Romero o Antonio Orozco, además de a otra veintena de artistas y grupos catalanes.

“Un concierto desde los balcones y terrazas en homenaje a los barceloneses y barcelonesas que se han confinado durante las últimas semanas para hacer frente al Covid-19”, decía el anuncio del consistorio, difundido por las redes sociales. Iba acompañado de una foto de Colau y una frase suya: “Este es un regalo musical a la ciudad, que se está esforzando tanto y que merece nuestro reconocimiento. Barcelona es una ciudad creativa, valiente y diversa, y con la cultura, que es uno de los pilares de esta ciudad, lo lograremos”.

El regalo, no obstante, parecía ser al magnate que controla Mediapro, Jaume Roures. Y así se lo hicieron saber un puñado de los artistas convocados, que se olieron una operación política de la alcaldesa. “La cultura no puede servir para blanquear un momento como este, donde ha estado marginada. La cultura da luz, no blanquea”, decía un mensaje apoyado por artistas como Silvia Pérez Cruz, Manolo García, Sopa de Cabra, Txarango, Els Pets, Els Catarres o Stay Thomas. Tras la renuncia de este grupo de descontentos, el proyecto pasó a otra dimensión y la alcaldesa retiró los 200.000 euros a fondo perdido que había puesto sobre la mesa.

Lo que hizo saltar las alarmas fue que la decisión de Colau se hubiese realizado saltándose todos los controles y adjudicando a dedo esa ayuda pública a un promotor privado como Mediapro, con Jaume Roures detrás. Al final, será esta multinacional y el Terrat (que ahora también está en su órbita) las que se harán cargo de los gastos del concierto. Los grupos díscolos acusaron a la alcaldesa de derrochar el dinero, que, como publicó Txarango en su cuenta de Twitter, “podría destinarse a acompañar iniciativas más regenerativas y sostenibles para un sector como el nuestro en situación de ruina”.

El cofundador de Mediapro, Jaume Roures, y el responsable de El Terrat, Andreu Buenafuente / EP



POLÍTICAMENTE SEÑALADO

El fiasco, no obstante, puso bajo los focos al potente conglomerado de Mediapro y a su cabeza más visible, Jaume Roures, el icono capitalista de la izquierda más progresista. La mayoría del capital de la matriz del grupo ya está en manos del fondo chino Orient Hontai Capital desde hace dos años, pero Roures y otros de sus fundadores, Tatxo Benet, mantienen su participación del 12% cada uno. El primero de ellos aparece vinculado a más de un centenar de empresas que operan en distintos sectores. Pero sólo un puñado de estas compañías trabajan con el Ayuntamiento de Barcelona. Estas compañías son Mediaproducción SLU, Mediapro Cloud, Mediapro Exhibition, Antena Local SL, Servicios Integrales Unitecnic SL, The Mediapro Studio, Mediaurban SL, Coyoacan  Invest, y Media 3.14 SL.

El primer mandato de Ada Colau le fue bien al grupo que pilota el millonario rojo, que también participa en el accionariado de La Sexta y de Antena 3. Los posicionamientos políticos de Roures y de Colau, además, coinciden en muchos casos. No ya por sus simpatías izquierdistas, sino incluso por la calculada distancia con el independentismo. No hay que olvidar que Roures fue el productor, por ejemplo, del documental Las cloacas de Interior, en el que denunciaba corrupción policial y una conspiración política contra Cataluña del exministro del Interior con el PP, Jorge Fernández Díaz. Además, en su casa acogió una importante reunión entre el entonces vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, a finales de agosto de 2017, semanas antes de celebrarse el referéndum del 1 de octubre.

LA CLAVE DE LOS CONTRATOS PÚBLICOS

Pero más allá de estas veleidades políticas, lo que de verdad supo hacer bien Jaume Roures fue consolidar uno de los mayores grupos de comunicación del panorama internacional. Y los contratos públicos han sido una pieza clave para el desarrollo del grupo.

En esa ruleta del destino, el Ayuntamiento de Barcelona es una pieza importante. En números redondos, desde el año 2016, las empresas ligadas a Jaume Roures se llevaron del Ayuntamiento de Barcelona o de sus empresas públicas contratos por un monto no inferior a 22,8 millones de euros (aunque está pendiente una renovación de casi 5 millones de euros). Durante los años 2014 y 2015, la empresa Antena Local había logrado dos contratos de esta administración por 980.449 euros otorgados por las gerencias de recursos, según las memorias económicas del propio Ayuntamiento. Pero esos fueron contratos discretos. Fue a partir de la entrada de Ada Colau cuando comenzaron a intensificarse las adjudicaciones de dinero público municipal.

Así, en 2016, Servicios Integrales Unitecnic fue el sexto proveedor en importancia del consistorio barcelonés, con un contrato de 7.050.373 euros. Por encima de esta compañía sólo quedaban Suara Serveis, una UTE del Túnel de Glòries, la compañía Clece (de Florentino Pérez), Valoriza Servicios a la Dependencia y BCN Audiovisual, una firma vinculada al periodista Toni Esteve, propietario del grupo Lavinia (en realidad, BCN Audiovisual obtuvo un total de 99 contratos que sumaban 8.859.137 euros). En 2017, fue Mediapro Cloud quien obtuvo un contrato por 6.956.448 euros y se situó en el puesto número 7 de los proveedores municipales. En 2018, Mediapro Cloud repitió gesta: obtuvo 4 contratos por un monto de 7.252.410 euros, situándose como el séptimo proveedor municipal.

Y el 25 de julio del año pasado, el gerente del Institut Municipal d’Informàtica adjudicó a la misma empresa los “servicios de aprovisionamiento de servicios de infraestructuras TIC y servicios profesionales asociados” por un presupuesto total de adjudicación de 5.638.151,4 euros (con IVA asciende a más de 6,8 millones de euros). El valor del contrato, no obstante, es de 9.749.820,68 euros (ya que se prevé renovación), por lo que la tajada del magnate puede elevarse hasta prácticamente 11,8 millones de euros, IVA incluido. El servicio prestado por las empresas contratadas por el Ayuntamiento, no obstante, peca de graves deficiencias, ya que no permite realizar trasvase de datos entre plataformas municipales o entre bases de datos del consistorio.

UN REGUERO DE CONTRATOS

Servicios Integrales Unitecnic es una compañía que trabaja a menudo con la Administración local barcelonesa. En 2015, se había llevado sólo una adjudicación por algo más de 60.000 euros. Pero en 2016, logró 18 contratos con la compañía municipal Informació i Comunicació de Barcelona, (ICB) por un monto de 679.353 euros. ICB es la empresa pública que gestiona Betevé y sus contratos iban desde la adquisición de un proyector para el programa Les 10 notícies (20.246 euros) hasta estaciones de trabajo (46.080 euros), pasando por la puesta en marcha y formación de los equipos de ingesta de Betevé (21.495 euros) o los servidores para el sistema de edición de la televisión local (32.970 euros). Paralelamente, obtuvo otros dos contratos de B:SM por 128.859 euros y seis contratos más de las gerencias del Ayuntamiento por 84.998 euros. En 2017, su actividad se rebajó hasta 12 contratos con ICB por 184.593 euros y, en 2019, siete contratos con la misma empresa por 282.620 euros.

Jaume Roures en una imagen de archivo 



Mediaproducción, otra empresa del grupo, se llevó en el 2016 un total de 344.659 euros de 11 contratos con ICB (facturó desde 500 euros por realizar un resumen de un partido de Champions hasta los equipos para la escenografía del programa Drone Riders (28.908 euros) o 10.000 euros por la escenografía de una carrera de drones). Al año siguiente, obtuvo dos pequeños contratos con Barcelona Activa (1.064 euros) y con ICB (13.431 euros), pero en 2018 logró 7 contratos de ICB por 20.337 euros y uno de la Fundació per a la Navegació Oceànica por 3.025 euros. En 2019, la facturación con ICB fue de sólo 9.075 euros. Otra de las empresas del grupo, Globo Media, obtuvo adjudicaciones por 2.420 euros.

Antena Local es otra de las compañías que opera con fuerza en el consistorio. En 2016 se vio beneficiada con 4 contratos de ICB por 537.128 (entre otras cosas, se embolsó 16.487 por la realización de microespacios del programa Àrtic, además de otros 2 de Barcelona Activa por 137.109 euros, uno del Institut Municipal de Mercats por 47.290 euros y otro del Institut Barcelona Sports por 8.873 euros). En 2017, esta última entidad le otorgó dos adjudicaciones por 106.568 euros, al tiempo que el Institut Municipal de Mercats le concedía un contrato de 81.069 euros, Barcelona Activa siete pequeños contratos por 38.513 euros e ICB le daba sólo 3 adjudicaciones por 6.735 euros. En 2018, sin embargo, ICB le cedió seis contratos por 702.249 euros y el Institut Barcelona Sports, tres por un monto de 107.593 euros. El Institut Municipal de Mercats, por su parte, le concedió 3 contratos más por 84.916 euros y una de las gerencias del consistorio redondeó las cifras con un pequeño encargo de 1.875 euros.

TAMBIÉN CON EL ÁREA METROPOLITANA

Mediapro Exhibitions, otra empresa del grupo, se llevó en 2018 los contratos de diseño de “experiencias interactivas envolventes” y del Welcome Area del Poble Espanyol, en Montjuïc. Su cometido fue realizar la conceptualización y diseño de los espacios de presentación que permiten conocer información detallada sobre el recinto, en un espacio expositivo de 700 metros cuadrados que utiliza proyectores de alta definición para dar vida a un espectáculo que introduce al visitante en la esencia del Poble Espanyol. En 2015, se había hecho con otro contrato para dotar de contenido la sala Oliva Artés del Museo de Historia de Barcelona (MUHBA), que es municipal. En 2018 y 2019, fue esta compañía la que también se llevó la adjudicación de la conceptualización, diseño y producción de siete piezas de audiovisuales proyectadas en el espacio del festival Sónar. Dos de esas piezas fueron producidas por The Mediapro Studio.

La sociedad Imagina Digital Solutions SL también se llevó 15.669 euros en 2018 del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) por la grabación de la conferencia, realización de cápsulas de vídeo y producción del congreso internacional Posthabitat III. Fue la “oferta económica más ventajosa” que se había presentado para ese trabajo. Claro que no se había presentado ninguna otra. La Autoridad Metropolitana del Transporte (ATM) adjudicó a Mediapro otro contrato en otoño del 2017 por más de 212.000 euros por la externalización de un centro de procesamiento de datos.

LA ENREVESADA HISTORIA DE UN ALQUILER NO PAGADO

Pero la historia económica del grupo con relación a Barcelona es mucho más intensa que esas decenas de millones de euros. En julio de 2018, la sociedad Mediacomplex vendía el edificio de la sede de Mediapro, en la Avenida Diagonal, cerca de la plaza de las Glòries, por 90 millones de euros (que incluía dos edificios). Mediacomplex era una empresa mixta participada por Imagina, la matriz de Mediapro (66,7%), y por Bimsa, la empresa pública del Ayuntamiento de Barcelona (32,3%).

Tras la operación, se levantó una agria polémica al descubrirse que Mediapro no había pagado un canon de 250.000 euros anuales (porque el edificio estaba construido en terreno municipal) al consistorio y que se debían unos 3 millones de euros. Finalmente, fue Hines, la compradora, quien abonó la deuda de Mediapro y que por entonces ya se situaba en 3,4 millones de euros. El concejal del PP Javier Mulleras se quejaba en el pleno de julio del 2018 que el Ayuntamiento y Mediapro habían creado la sociedad Mediacomplex para construir la sede del grupo, pero éste jamás había pagado alquiler. El concejal popular constataba que “ya lleva acumulada una deuda de 2,6 millones de euros con la ciudad de Barcelona”.

DIVERSIFICACIÓN DE OPERACIONES

En diciembre de 2019, Colau echó mano de un recurso retórico: la “promoción delegada” para adjudicar la obra de 47 viviendas de alquiler social (de entre 50 y 80 metros cuadrados) a una compañía que resultó estar vinculada a Mediapro: Mediaurban. Este modelo consiste en ceder a terceros la promoción privada en suelo público de alquileres asequibles. En este caso, se pretende que el precio de alquiler sea de unos 5,5 euros por metro cuadrado, muy por debajo del precio de 13 o 14 euros de media en la zona. Desde el consistorio recalcan que el terreno licitado no deja nunca de ser público.

Al margen de la construcción, mientras la gestión diaria se reservaba para la Fundación Hàbitat 3, la promoción y financiación recaía en una sociedad llamada Coyoacán Invest SL, una empresa cuyo socio único es Mediacable Servicios de Producción, de Jaume Roures. Tanto en Coyoacán como en Mediacable figuran los hijos de Roures como apoderados. Coyoacán fue creada en febrero de 2018, por lo que se evidencia una diversificación de los intereses del magnate en esas fechas. Mediacable, por su parte, es una sociedad que participa como administradora en multitud de negocios. Desde 2013 ha gestionado compañías como Anytram Business, Medialight Lunch, La Odisea de Hostelería, Orpheus Media, Orriols Media Investment o Negofam, así como consejera de las empresas Rilson XXI Inmuebles y Gastronomia i Restauració Barcelona.

Mediaurban, creada en diciembre del 2015, tiene como objeto social “la prestación de servicios en los ámbitos de consultoría de negocio y de gestión, consultoría tecnológica y formación destinados a cualquier campo o sector, incluyendo la arquitectura, el urbanismo o la ordenación del territorio y medioambiente”. Curiosamente, en 2019 esta sociedad también recibió otro contrato menor municipal por 3.630 euros.

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