Los sondeos marcan una tendencia clara. El último, el de Electomanía para Metrópoli, en el que se constata que Esquerra Republicana ha tomado ventaja en la carrera por la alcaldía de Barcelona. Pero la irrupción de Xavier Trias como candidato de JxCat lo puede cambiar todo. Obliga tanto a ERC como al PSC de Jaume Collboni –que está pendiente de ser ratificado como candidato oficial del partido entre septiembre y octubre—a modificar sus estrategias. El adversario de las dos fuerzas políticas ya no será el partido de Ada Colau, los comunes, sino un viejo conocido que ha sido alcalde y que presenta un problema añadido: se combatirá su proyecto político, pero sin romper con él, porque se le ve como un posible socio de gobierno.

¿Qué hacer? Esquerra sabe que Xavier Trias puede atraer parte del electorado republicano de una forma clara. El mayor interés ahora para Ernest Maragall sería que JxCat optara por una opción ‘trumpista’, como el abogado Jaime Cuevillas, que se ha dejado querer para ser candidato. Como señaló Metrópoli, para ERC la opción de Xavier Trias es un serio quebradero de cabeza, que puede truncar con las grandes expectativas del partido republicano para lograr la alcaldía de Barcelona, por primera vez desde la II República.

El PSC también ve con cierto recelo la candidatura de Trias. Curiosamente, buscó un acercamiento con el ex alcalde para reforzar la posición centrista de Jaume Collboni. Los dos difundieron fotografías con su encuentro en el Raval, en el que Collboni quiso destacar que se deja asesorar por todos los que han sido alcaldes de Barcelona. Y Trias estaba interesado en proyectar una imagen de moderación, para que su partido interiorizara que la alternativa en Barcelona no pasa por un bloque independentista, sino por orillar a los comunes a través de un acuerdo entre el PSC y JxCat, la antigua sociovergencia.

El exalcalde Xavier Trias, junto a Jaume Collboni, primer teniente de alcalde, en un encuentro en Ciutat Vella / TWITTER

Sin embargo, aquel referente para Collboni quiere ahora ser candidato y optar a la victoria electoral. Trias ha manifestado a la dirección de su partido y a sus colaboradores que presentará sus credenciales si tiene, realmente, posibilidades de ganar la partida. Eso trunca la estrategia de Collboni, que deberá ahora plantar cara a Trias, y presentar un proyecto municipal claro que se distinga claramente de los comunes de Ada Colau –lo lleva haciendo en los últimos meses con una suerte desigual—pero también de la lista que presente el ex alcalde al frente de JxCat.

LA CERCANÍA DE COLLBONI CON TRIAS

Y todo ello con “elegancia y de forma constructiva”, como señalan las fuentes consultadas, porque Collboni querría contar con JxCat como posible socio de gobierno, lo que le facilitaría también las cosas respecto a los comunes. Si existen dos posibilidades para formar gobierno, el papel central del PSC será mayor.

Con eso juegan los socialistas, que, conociendo a sus electores en los distintos barrios de Barcelona, saben que un gobierno municipal en el que el PSC tuviera la alcaldía, junto con los comunes, sería una buena opción. Aunque la situación ha cambiado, sería la fórmula de gobierno que más se aproxima a los viejos tiempos en los que los socialistas gobernaban la ciudad junto a ICV, los herederos del PSUC.

El problema para Collboni es que en muchas de las políticas de ciudad, la cercanía con los postulados de Trias es enorme: desde el urbanismo táctico, la ampliación del aeropuerto, la exigencia de mayor seguridad en las calles, con medidas como la reforma del código penal para castigar más la multirreincidencia en los robos –el PSOE aprobó esa medida con el PDECat, partido del que Trias todavía es militante—o la promoción económica con un acento claro en la colaboración público-privada.

Ernest Maragall, candidato de ERC para las elecciones municipales de Barcelona, durante un acto de campaña anterior / EFE

Pero la irrupción de Trias puede conllevar, también, un claro beneficio para el PSC, como mantienen las fuentes consultadas, y es que JxCat puede arañar, como se apuntaba, votantes de ERC que desconfían de la gran proximidad que ha mostrado Ernest Maragall con la formación de Ada Colau durante todo ese mandato municipal. Y esa erosión de los republicanos, que comportaría un ascenso de JxCat, podría acercar mucho más al PSC a la victoria electoral. Siempre, eso sí, que no sea el propio Trias el que queda catapultado a la primera posición.

En todo caso, ¿qué espera Xavier Trias? La actitud de Laura Borràs, manifestada esta semana en la conmemoración del quinto aniversario de los atentados del 17A irrita profundamente al exalcalde de Barcelona. Pero las elecciones municipales quedan, todavía, lejos, en mayo de 2023. Y Trias, sabedor de que existe una parte de JxCat que no quiere menospreciar a Borràs, confía en un efecto muy propio de la escuela convergente: la erosión lenta, pero definitiva de la presidenta del Parlament, suspendida en funciones por su situación judicial, y con la posible reprobación de la cámara catalana.

¿CAMBIO DE CANDIDATOS?

Es la posición de Jordi Turull, que no quiere ni puede empujar a Borràs al ostracismo ni a otros elementos ‘trumpistas’ del partido. ¿Solución? Esperar el juicio oral, la posible condena judicial de Borràs, aunque se mantenga la retórica a favor de la actual presidenta de JxCat. Y, poco a poco, virar el barco ‘trumpista’ de JxCat hacia posiciones pragmáticas en las que Trias pueda hacer política y poner en marcha una alternativa de gobierno municipal en Barcelona con el PSC. Porque lo que sí tienen muy claro, tanto Trias como Collboni, es que Ernest Maragall tratará de amarrar un gobierno con los comunes, con el convencimiento de que para el partido de Colau sería una gran salida si su candidata no gana las elecciones. 

Su candidatura, a punto del inicio del nuevo curso político, lo cambia todo. Y ERC y PSC son muy conscientes de ello, sin descartar que en el último minuto haya, incluso, un cambio en las caras electorales.

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