El grupo municipal de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona se ha opuesto a las superillas que está llevando a cabo el gobierno municipal. El portavoz de la formación en el Ayuntamiento, Jordi Martí, ha pedido este lunes la paralización de los proyectos de superillas en el Eixample y en Camp d'En Grassot-Sagrada Família.

Sobre el proyecto del Eixample, además, ha anunciado que su formación pedirá un informe del impacto sobre la actividad económica, es decir, como afecta a comercios, restaurantes y locales de distinta índole la peatonalización de las calles seleccionadas.

Asimismo, ha catalogado de "pseudourbanismo" y considera que el plan impulsado por Barcelona en Comú, partido liderado por la alcaldesa Ada Colau, no tienen en cuenta el impacto real en cuanto a la economía, la movilidad y la calidad del aire.

Para Junts, antes de continuar con los macroproyectos urbanísticos de la capital catalana hay que analizar el impacto que estos puedan tener. Así, ha propuesto utilizar la tecnología Digital Twin, que ofrece la posibilidad de crear de forma virtual un entorno simulado en el que se reflejaría el impacto de las superillas en las zonas en obras.

UN PROYECTO SIN APOYOS

A la formación liderada por la alcaldesa se le terminan los aliados en su proyecto de las superillas. Incluso su socio de gobierno, el PSC, se ha mostrado escéptico con su éxito. La formación que lidera Jaume Collboni en Barcelona ha optado, en diversas ocasiones, por la prudencia y por "evaluar" su impacto antes de continuar.

Tampoco apoyan la medida desde el principal socio de la coalición. Desde ERC, Ernest Maragall aseguró que el proyecto liderado por la alcaldesa "no respeta el Eixample". A esto se suman voces expertas como la de Josep Antoni Acebillo, ex arquitecto jefe de Barcelona y ex director del Servicio de Proyectos Urbanos del Ayuntamiento de Barcelona.

Embudo creado en la calle de Consell de Cent por las obras de la superilla / TWITTER

Acebillo analizó que el proyecto desnaturaliza el plan Cerdà en el Eixample y pone en peligro su potencialidad económica, hasta “el 40% del PIB de la ciudad”. A su vez, apuesta por enfocar el proyecto por crear zonas verdes en los interiores de las manzanas, lo que recupera, de hecho, un elemento original del plan que el urbanista barcelonés Ildefons Cerdà contempló en el proyecto original.

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