El Papa León XIV
La visita de León XIV, una bendición para Barcelona
"Seas o no creyente, la visita del Papa es una bendición para Barcelona. Una inversión incalculable para su promoción internacional, de reflexión individual y removedor de conciencias comunitarias, y, además, un aliento espiritual para los católicos"
El Ayuntamiento cederá el estadio de Montjuïc para la celebración de una vigilia de oración multitudinaria con el Papa. El carácter gratuito de la misma supone para el consistorio dejar de ingresar 78.000 euros y ha provocado la airada queja de ERC y de los Comunes.
Quizá el Vaticano y el Arzobispado debieran haber seguido el procedimiento habitual de las entidades afines a la izquierda extrema y solicitar una subvención pública.
La diferencia entre unos y otros es constatable. Por un lado, la impagable obra social de la Iglesia, en las parroquias y desde Cáritas, por ejemplo, y del obvio interés público y para la ciudad de la visita de León XIV.
Por el otro, el cuestionable retorno ciudadano de la inmensa mayoría de actividades de las bien regadas entidades afines de la izquierda extrema y a las que se destinan ingentes recursos públicos.
León XIV ha presentado hace solo unos días su primera encíclica: Magnifica Humanitas. En ella, oportunamente refiere el potencial indudable de la inteligencia artificial, pero alerta de los riesgos ante una deriva incontrolada de la misma y del uso despersonalizado de esta herramienta.
En política, la estupidez es natural en algunos de sus actores y la artificialidad de ciertas de sus críticas demuestra su poco entendimiento social y más que relativo alcance barcelonés. Algunos han perdido una magnífica oportunidad para obviar sus infundadas quejas y demostrar un mínimo sentido común, de respeto y de ciudad.
La visita del Papa es una magnífica oportunidad para Barcelona. La inauguración por el Santo Padre de la Torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia, icono de referencia de la ciudad, es el mejor exponente para proyectar Barcelona en el mundo.
Es un anuncio publicitario mundial que no tiene precio por inmenso y deja los 78.000 euros dejados de ingresar por la cesión gratuita del Estadi en una suma ridícula comparada con el beneficio de la visita papal para la ciudad. Todo ello, sin perjuicio, y sí muy importante, de su vertiente diocesana y pastoral para los creyentes y para la necesaria reversión del proceso de descreencia que Cataluña encabeza.
A la izquierda extrema le molesta el Papa y este Papa. León XIV se ha enfrentado a los desvaríos de su compatriota presidente, Donald Trump.
Su agenda barcelonesa refrenda las realidades de caridad y la vocación de servicio de la Iglesia para con los más desfavorecidos. Así, incluye la visita a la parroquia de Sant Agustí, regentada por la orden religiosa a la que pertenece y misionera a más señas.
Acudirá, además del Monasterio de Montserrat, al barrio del Raval primero y después con los presos en Brians-1. Una apelación a las conciencias y a una proclama de actitudes en favor pleno de las personas más vulnerables que deja en evidencia las vacías contras de la trasnochada izquierda extrema.
Nunca 78.000 euros municipales tuvieron tan buen destino y retorno social y de ciudad. Aquellos que critican la cesión gratuita de Montjuïc no deben ser conscientes de que sus sueldos y subvenciones públicas multiplican por mucho la indicada suma.
La diferencia es que los recursos públicos que se les asignan, ni por asomo, tienen el eco ciudadano y el retorno para el beneficio social que el obtenido por el Papa.
Seas o no creyente, la visita del Papa es una bendición para Barcelona. Una inversión incalculable para su promoción internacional, de reflexión individual y removedor de conciencias comunitarias, y, además, un aliento espiritual para los católicos.