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Imagen del interior de la Sagrada Familia

Imagen del interior de la Sagrada Familia Gala Espín Barcelona

Opinión

Barcelona tras la inyección de la Sagrada Família: optimismo para los locales

"Los perfiles que buscan muchas empresas tecnológicas no se pueden cubrir con locales. Y ahí se debería poner el acento. Porque qué mejor que vivir en tu propia ciudad, o en el área metropolitana y lograr un trabajo de alto valor añadido porque te has preparado para ello. Un buen salario en la ciudad en la que has vivido siempre. Sin moverte de casa"

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El empuje ha sido notable. La Sagrada Família, con Gaudí al lado, resucitado por la tecnología de los drones. Una inyección de autoestima, porque la admiración ha llegado desde todos los rincones. Y Barcelona vuelve a estar –nunca se fue del todo— en el podio internacional.

Pero, ¿qué sucede? ¿Con qué nos deberíamos quedar? El periodista y escritor Pedro Bravo señala en la entrevista con Metrópoli de este domingo que las ciudades están diseñadas para vivir, no para competir como si fueran empresas. Es cierto. Pero también son las mejores plataformas para construir vidas profesionales.

Las ciudades pueden ofrecer oportunidades para conducir vidas con autonomía, con potencia. Y será siempre mejor una urbe en la que se puedan conseguir trabajos bien pagados, que otra que te obligue a buscar nuevos horizontes.

La cuestión debe centrarse en lo que ofrece Barcelona. En la misma entrevista, Bravo señala que en un chat con urbanistas se decía, tras admirar el espectáculo de la Sagrada Família, que ahora los barceloneses lo iban a pasar mal, porque la seducción de la ciudad es tan grande que llegarán más turistas y la presión será mayor.

Es verdad. Y la administración pública, junto con el sector privado que crea en la sostenibilidad, deberán tomar las medidas necesarias para regular y lograr que todo sea compatible: el derecho de los locales, los precios de las viviendas, y el servicio a los viajeros.

Pero lo determinante es que la economía de la ciudad y de toda el área metropolitana de Barcelona no dependa únicamente del turismo. Y no lo hace. Hay centros tecnológicos, de investigación, centros de biotecnología. Empresas centradas en la economía de la salud. Y lo que buscan muchas de ellas es un talento que llega desde fuera, pero que también existe o debería existir entre los locales.

Esa es la fuerza. Barcelona atrae inversiones, en gran parte porque la ciudad se valora mucho por su calidad de vida. Y los vecinos y vecinas de Barcelona, que harán bien en mantener un espíritu crítico, al considerar que no todo pasa por grandes eventos en la ciudad, deberán pensar asimismo que se abren buenas oportunidades.

Los perfiles que buscan muchas empresas tecnológicas no se pueden cubrir con locales. Y ahí se debería poner el acento. Porque qué mejor que vivir en tu propia ciudad, o en el área metropolitana y lograr un trabajo de alto valor añadido porque te has preparado para ello. Un buen salario en la ciudad en la que has vivido siempre. Sin moverte de casa.

Eso hoy Barcelona lo proporciona. Claro que hay toda una economía dedicada al sector servicios, pero también existe una oferta laboral para muchos profesionales. La crítica es necesaria, sí, pero también hay que valorar todo lo que hoy ofrece Barcelona, en gran medida porque es una referencia internacional.

La inyección anímica de la Sagrada Família debería servir para ponerse las pilas. Barcelona vuelve a brillar en el firmamento.