Pásate al MODO AHORRO
Vecinos de la Zona Franca organizan patrullas nocturnas ante el aumento de robos

Vecinos de la Zona Franca organizan patrullas nocturnas ante el aumento de robos INSTAGRAM

Opinión

Sobre delitos, extranjeros y tolerancias

"Porque el mal existe. Está en las estadísticas, en las calles, en algunos partidos políticos, en oenegés y en chiringos subvencionados. Son los que dicen ir de buenos y están en el lado hipócrita de su historia"

Publicada

Antes de más calor y más criminalidad asociada, los Mossos d’Esquadra han logrado advertir de que ciudadanos extranjeros cometen el 70% de los delitos violentos en Cataluña. Han hecho evidente lo que era evidente y las autoridades woke intentan ocultar.

Como siempre hay quien defiende políticamente a los delincuentes foráneos. Y como el asunto tiene visos de empeorar, convendría recordar lo que dijo Don Quijote: Hacer bien al villano es echar agua en la mar”. (Capítulo XXIII de la primera parte).

Estadísticas y porcentajes de 2025 los retratan. Hurtos: 84,3%. Robos con violencia: 73,1%. Robos con fuerza: 64,4%. Agresiones sexuales: 60,3%. Tráfico de drogas: 65,5%. Homicidios y asesinatos: 55,1%. Atentados contra agentes:59,1%. Maltratos y lesiones 56,0%.

Total: 33.597 delincuentes extranjeros. Digan lo que digan los buenistas de la política oficial catalana, no es xenofobia, ni racismo ni fascismo. Son datos puros y duros que delatan ocultaciones, mentiras, manipulaciones e incompetencias en seguridad ciudadana.

Con guante de seda, el informe de los Mossos clasifica a los delincuentes forasteros en latinoamericanos y africanos. Sin detallar las nacionalidades para no ofender a países ni a extranjeros honrados, que también son víctimas de los malhechores.

No obstante, apuntan que la cifra de africanos supera ampliamente a los arrestados españoles y americanos sumados. Otro comentario objetivo. Algunas interpretaciones habría que buscarlas en las leyes y las políticas de extranjería.

Los datos son los que son. No relacionan inmigración y delincuencia. No fomentan odios. No estigmatizan a comunidades. Sólo cifras. Como las de la Guardia Urbana de Barcelona en 2024, cuando casi ocho de cada diez detenidos fueron maleantes de otros países.

Los mismos delitos, cometidos por españoles, suman 17.446 y equivalen al 34,2% del total. Haciendo patente que cuando la realidad se degrada, quedan al descubierto las farsas y los farsantes de lo políticamente correcto.

Pero no se trata sólo de números. Se trata de personas. De una sociedad cada vez más violenta. De unos cuerpos policiales desbordados. De una Justicia colapsada. De prisiones abarrotadas. De reinserciones fracasadas. De reincidencias escandalosas...

Cuando se ven estas cifras, tiembla el alma. Pesa la conciencia. Se constata que la riqueza trae riqueza, la pobreza atrae pobreza y la delincuencia más delincuencia. Aunque moleste, desagrade, no se quiera verlo e imperen la falsedad y la hipocresía.

Como el gobierno de Catalunya. Prometió mayor transparencia sobre delincuencia y nacionalidades, pero aún no ha publicado un balance oficial completo del año pasado. Aunque sí ha ordenado no escribir terroristas yihadistas o islamistas para no estigmatizar.

Respecto a wokes, buenistas, tolerantes y anti-punitivistas, Thomas Mann (1875-1955) recomendaba en su novela La montaña mágica: “Procure recordar que la tolerancia se convierte en un crimen cuando se tiene tolerancia con el mal.” Además, empeora los problemas.

También Albert Einstein (1879-1955) profetizó: “El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad”.

Porque el mal existe. Está en las estadísticas, en las calles, en algunos partidos políticos, en oenegés y en chiringos subvencionados. Son los que dicen ir de buenos y están en el lado hipócrita de su historia.