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David Bondia, Síndic de Greuges de Barcelona

David Bondia, Síndic de Greuges de Barcelona AJ BCN

Opinión

El fracaso de un proceso nada participativo

"Bondia maneja bien la comunicación y habla de problemas y no de conflictos y eso está bien pero su acción se limita a unos cuantos casos en una ciudad de más de dos millones de habitantes, incluidos los irregulares, y que los supera con creces en los momentos álgidos del turismo"

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El Ayuntamiento ha puesto en valor el proceso participativo para elegir el titular de la Sindicatura de Greuges de la ciudad. Lo ha puesto en valor pero el proceso ha quedado en evidencia. La participación ha sido no exigua, lo siguiente. Han participado 2707 ciudadanos de un censo de 1.729.963. O sea, el proceso participativo solo recoge el parecer de un 0,15% de los barceloneses. Con las asociaciones no vamos a mejor. Solo han participado 31 de un total aproximado de 5000, un 0,6%.

No tengo nada en contra de David Bondia ni de Gemma Calvet, ni mucho menos, pero hemos de convenir que si “el objetivo del proceso participativo es hacer extensivo a la población las funciones de la Sindicatura y las propuestas de los candidatos”, la conclusión es de fracaso rotundo.

Tenía razón el alcalde Collboni cuando se propuso evitar el proceso participativo. Los grupos se unieron y todos se pusieron estupendos y le doblaron el brazo al PSC, pero el resultado es que ha tenido mucho de proceso y poco de participativo.

David Bondia, amparado por Barcelona en Comú, ha sido hasta ahora Sindic. La escasa participación debería hacerle reflexionar sobre cuál ha sido su papel en estos cinco años. Cierto que ha actuado de mediador en algunos casos pero eso no parece suficiente para que los barceloneses hagan caso a la institución que en los próximos cinco años seguirá sin pena ni gloria.

Vivienda, protección social, vulnerabilidad, abusos sexuales han sido los temas más sonados en los que ha intervenido pero su impacto no es positivo. No nos engañemos, los números de la votación indican claramente que la ciudad ha dado, y seguirá dando, la espalda al Sindic.

Bondia maneja bien la comunicación y habla de problemas y no de conflictos y eso está bien pero su acción se limita a unos cuantos casos en una ciudad de más de dos millones de habitantes, incluidos los irregulares, y que los supera con creces en los momentos álgidos del turismo.

Convertir el proceso participativo en un pulso entre formaciones políticas -Bondia es próximo a los comunes y Calvet fue diputada de ERC- aunque los candidatos se revistan de independencia no parece ser la fórmula adecuada. Ahora ya está hecho, Bondia si nada lo impide repetirá como síndico pero la institución continuará por el pedregal en caída libre y sin frenos. Su mandato caducará en 2031.

Los partidos deben dar una pensada a esta situación porque si no todo irá de mal en peor y no estamos por dilapidar dinero público.

Y la alcaldía debe tomar decisiones aunque no sean del agrado del pleno. Más vale un día rojo que ciento colorado, porque hoy la Sindicatura es una entelequia. He leído en alguna prensa que el nuevo síndico ha ganado la votación popular. ¿En serio? ¿Así se puede calificar? Creo que es una broma de mal gusto.

La Sindicatura es una entelequia. ¿Alguien piensa que con un equipo de 15 personas se puede ser activo y proactivo en la resolución de estos problemas? Creo, sinceramente, que no. Esto no es una institución, es un chiringuito que sale de vez en cuando en los periódicos. La valoración ciudadana es clara: 2707.