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Presentación del Tour de Francia con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni

Presentación del Tour de Francia con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni Luis Miguel Añón

Opinión

Esperando a Collboni

"Para salir airoso hay que lograr un mínimo del 5% y todo apunta a un consistorio muy troceado. Si estos cuatro años ha sido todo muy complicado, no quiero pensar lo que nos espera. De momento, seguimos esperando a Collboni y más tras la publicación del Barómetro Municipal. No creo que nos defraude"

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No se crean, todavía no estamos en campaña electoral, pero lo parece. Todos los candidatos confirmados --Jordi Martí Gabils, Daniel Sirera, Gerardo Pisarello-- que se mantienen en la banda esperando a salir aunque ya pueden salir-, y Elisenda Alamany- están dando entrevistas para exponer su modelo de ciudad --poco--, sus alternativas --variadas y variopintas-- y críticas --muchísimas-- al gobierno municipal.

Conclusión: todos lo hacen bien en la oposición, lo harían mejor en el gobierno y Collboni es un mal bicho que les impide hacer de todo en favor de una ciudadanía huérfana de un alcalde “de todos”.

De otros candidatos, no se sabe y no contestan. El flamante candidato de Aliança Catalana, Jordi Aragonés, consciente de que es plato de segunda mesa, y de tercera o cuarta, para Silvia Orriols, mantiene silencio pero sabe que tiene el viento a favor. O vayan a saber, si escuchamos a Jordi Martí, el no hombre de Puigdemont en Barcelona, podemos presuponer que están buscando un punto de encuentro para hacer una gran alianza pos electoral.

O quién sabe, deben hablar de cómo se reparten un pastel del que Junts va perdiendo porciones a la velocidad del rayo. Y si no me creen que Martí Gabils eche un ojo al CEO. El resultado que arroja no es alentador para sus aspiraciones, sobre todo, si todo un Puigdemont se la pega.

Y él, no es Puigdemont como puede comprobar en el Barómetro Municipal.

Del candidato de Vox nada se sabe aunque hay muchas voces en su partido que lo dan por desahuciado. En este caso, mejor callado porque en boca cerrada no entran moscas. Y la CUP, que intenta levantar cabeza sacando pecho por su alianza -de amplio espectro- con Comunistes de Catalunya. Quién es el candidato, cómo se llamará la criatura y quién se apunta a la fiesta, lo dejan para después del verano porque con estos calores mejor no exponerse.

Tampoco el alcalde ha dicho ni pío. Cierto que en política municipal ser alcalde tiene un plus comunicativo y que en la oposición se pasa mucho frío, o mucho calor como ahora. Todos menos Elisenda Alamany porque después de leer su entrevista llegué a la conclusión de que menos mal que la tenemos a ella, que regula, fuerza y mediatiza a un pérfido Collboni que va a la suya.

La señora Alamany va de subidón pero siempre es un buen consejo no vender la piel del oso antes de cazarlo. De hecho, el alcalde no ha dado ninguna entrevista. Va de acto en acto en acto y tiro porque me toca. Incluso se ha visto con los afectados de Sarrià-Sant Gervasi para escucharlos sin hacerse autopropaganda, lo que es de agradecer.

Seguramente, Collboni está agazapado marcando sus tiempos. Y más, con Barómetro en mano. Ha dado entrevistas durante su mandato, pero no se le puede acusar de lenguaraz ni de bocachanclas.

Hizo la suya en estos días después de leer las entrevistas de sus oponentes, pero seguro que espera su “momentum” para iniciar su ofensiva. Un “momentum” que se iniciará en septiembre, con el alcalde lanzado a plantear éxitos de gestión -es lo que tiene ser alcalde- y nuevas propuestas de ciudad.

En el tintero me queda por saber qué barceloneses conoce Sirera que siguen pensando que Collboni no es el alcalde. ¡Que sigue siendo Ada Colau! Esa persona, o esas, a la que conoce el candidato del PP es digna de entrevista porque tiene un gran grado de parecido con Gurb, aquel marciano que llegó a Catalunya de la mano de Eduardo Mendoza y que se mimetizó entre nosotros disfrazado de Marta Sánchez.

Lo digo, porque Gurb no se enteraba de nada. Que vaya con ojo el líder del PP no vaya a ser que no se entere el ciudadano/a en cuestión de que el año que viene hay elecciones. Y, sobre todo, señor Sirera que no vote a Collboni porque le haría a usted un siete de grandes dimensiones.

Las elecciones serán el 23 de mayo del 27 y hasta entonces los candidatos acelerarán con discursos y propuestas. El escenario previsible es que no menos de siete partidos estarán presentes en el consistorio para elegir a 43 concejales.

Para salir airoso hay que lograr un mínimo del 5% y todo apunta a un consistorio muy troceado. Si estos cuatro años ha sido todo muy complicado, no quiero pensar lo que nos espera. De momento, seguimos esperando a Collboni y más tras la publicación del Barómetro Municipal. No creo que nos defraude.