Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior
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Garantizar la seguridad en Barcelona no es cosa de uno (ni de dos). Todas las administraciones deben estar implicadas y coordinadas para dar respuesta a los graves sucesos que está viviendo la capital catalana en los últimos meses, donde pocas semanas hay en las que falte algún disparo.
El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, parece ajeno a esta realidad. Como denunció hace escasos días el senador popular Juan Milián, la respuesta del Estado ante lo que ya se ha convertido en una crisis de seguridad está siendo la reducción de la presencia y las competencias de la Policía Nacional y la Guardia Civil en Catalunya.
A esta "retirada del Estado" del territorio catalán, como referenció Milián, se añade la ausencia de propuestas para endurecer las penas a las que se enfrentan los delincuentes, una petición que hasta el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha realizado este mismo mes de junio.
Mientras Grande-Marlaska continúa mirando hacia otro lado, el pistolerismo continúa en auge en una ciudad que necesita respuestas inmediatas.