El oasis de tranquilidad y sosiego que ha supuesto la pandemia parece tocar a su fin en Poble-sec, una de las zonas con mayor concentración de discotecas de Barcelona. La reapertura del ocio nocturno es vista con desidia por los vecinos tras acumular numerosos episodios de violencia, incivismo y robos en los últimos años. La situación del barrio, con una clara degradación de la convivencia y el bienestar, ha propiciado el hartazgo de la comunidad de vecinos que achaca el estado de Poble Sec como consecuencia de la aglomeración de locales nocturnos.

INSEGURIDAD Y DEGRADACIÓN

La reciente publicación del barómetro municipal apunta que los vecinos del distrito Sants-Montjuic, al cual pertenece Poble-sec, son los más preocupados por la inseguridad en toda la ciudad. Hasta un 20% de los encuestados, el valor más alto por encima de distritos como Ciutat Vella o Horta-Guinardó, consideran que es el problema más grave que padece Barcelona en estos momentos. A ello se le añade que son los segundos en identificar la limpieza (un 9,5% de los encuestados) como problema más grave, solo superado por los vecinos encuestados de Ciutat Vella (10,3%).

Los datos hablan por sí solos y vienen a reflejar un grave problema de convivencia con respecto al ocio nocturno en algunas zonas del distrito. Malestar que parece agudizarse en áreas concretas, como la zona de confluencia con Drassanes en la parte baja de Paral·lel, donde se sitúa la discoteca Brisas de Luxe con un aforo de hasta 500 personas. Según los vecinos, es un lugar donde son habituales los “follones”, un foco frecuente de conflictos donde en 2016 se produjo un tiroteo dentro del propio local saldándose con la vida de un joven de apenas 28 años.

Con una importante clientela de origen dominicano, la discoteca sufrió un lavado de cara tras el suceso, de Koko Premium Club a Brisas de Luxe. Sin embargo, los problemas siguen siendo los mismos. Como bien señalan sus clientes, el ambiente es “chungo” produciéndose “peleas continuas” y refriegas en sus alrededores, aunque el propio local solo admite que “en ocasiones si es verdad que hay malentendidos”.

UN GRITO DE SOCORRO

Y es que, como bien apunta un vecino en una petición de Change.org dirigida al Ayuntamiento de Barcelona, la unión de asociaciones de vecinos del barrio y el regidor Marc Serra, es precisamente la actitud y postura de los propietarios de los locales lo que dificulta aún más la situación: “No queremos un barrio masificado de locales de ocio nocturno que lo único que hacen es lucrarse sin aportar ningún tipo de beneficio al barrio y cuyos propietarios demuestran una insensibilidad total en relación a las necesidades básicas de descanso y seguridad de los vecinos y vecinas del Poble Sec”.

Cartel contra las discotescas en el Poble-sec



Señalando así mismo los respectivos núcleos donde se sufren las diferentes problemáticas: “En el barrio del Poble Sec, discotecas como Plataforma (470 personas), Brisas de Luxe (500 personas) y especialmente los night-club/discotecas de la Sala Apolo(1200 personas) más el exceso de bares y terrazas ubicadas en las calles Blai i Vila i Vilà , han contribuido de forma notable a la degradación de nuestro barrio dando como resultado un aumento en actos incívicos tales como: botellones diarios en el Parc de les Tres Xemeneies al Paral.lel, ruido, peleas, suciedad, orines y defecaciones en vía pública, robos, venta de drogas, agresiones sexuales, etc”.

La tregua de falta de higiene, violencia e inseguridad, que la pandemia y el cierre del ocio nocturno ha proporcionado a los vecinos parece tocar a su fin. Quienes ven con frustración cómo los focos de acumulación de locales comienzan a prepararse para retomar la actividad previa al coronavirus.

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