Barcelona ha vivido este miércoles una operación policial sin precedentes en la historia democrática española. Agentes de la Guardia Civil, acompañados por patrullas de los Mossos d'Esquadra, han registrado diversas consellerias y edificios de organismos dependientes de la Generalitat de Catalunya. ¿Su objetivo? Atestar un duro golpe a la organización del referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional

Poco después de las 8 de la mañana, los agentes policiales se personaban en las Consellerias de Economía, Exteriores, Trabajo y Gobernación realizando registros en las mismas, por orden del titular del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona. En total se han realizado 41 registros y 14 personas han sido detenidas en el marco de la operación.

En uno de los registros, en una nave de la población de Bigues i Riells, la Guardia Civil ha incautado 10 millones de papeletas para el referéndum y ha arrestado a dos responsables de la empresa. Los detenidos este miércoles son en gran parte los altos cargos encargados del comité organizador del referéndum formado el pasado 14 de julio, cuando la Generalitat acometió una profunda remodelación del Ejecutivo presidido por Carles Puigdemont.

Entre los detenidos, a los que se acusa de malversación, prevaricación y desobediencia, también se encuentran el número dos de la Conselleria de Economía, Josep Maria Jové; el secretario de Hacienda, Josep Lluís Salvadó; Joan Ignasi Sánchez, asesor del gabinete de la consellera de Gobernación; Josué Sallent Rivas, responsable del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI); y Xavier Puig Farré, de la Oficina Asuntos Sociales.

PROTESTAS ANTE LAS SEDES INTERVENIDAS

En Madrid, donde se celebraba un pleno del Congreso, los diputados de ERC, PdeCAT y Podem han abandonado el hemiciclo tras afear al presidente español, Mariano Rajoy, la operación policial que se estaba produciendo en esos momentos, y han viajado a Barcelona para participar en las protestas.

 

Protesta en la sede de la Conselleria de Economia en Rambla Catalunya / METRÓPOLI ABIERTA

Conforme se iba conociendo los acontecimientos, las inmediaciones de las Consellerias donde ha entrado la Guardia Civil se han ido llenando de gente que se manifiesta contra el despliegue policial. Poco después de las nueve de la mañana ya había varios cientos de personas frente a la sede de la Conselleria de Economía, situada en Rambla Catalunya, que más tarde han optado por cortar la Gran Vía dentro de la protesta espontánea.

Los trabajadores de CCOO también han salido a la calle, en Via Laietana, para protestar delante de la Conselleria de Exteriores, ubicada frente a sede del sindicato, donde los agentes de la Benemérita habían entrado. La calle se ha cortado y poco a poco se han ido sumando más personas, ajenas a Comisiones Obreras. Conforme avanzaba la mañana las manifestaciones se han multiplicado delante de todos los edificios intervenidos, con mayor o menor participación según la relevancia del edificio.

CRUCE DE ACUSACIONES GOVERN-GOBIERNO

Paralelamente, el presidente catalán, Carles Puigdemont, ha convocado a los miembros del Govern en el Palau de la Generalitat para analizar la situación. Al finalizar la reunión ha realizado una declaración institucional, acompañado de todos sus consellers, en la que ha acusado al Estado de "suspender de facto" la autonomía y "aplicar de facto un estado de excepción", al mismo tiempo que emplazaba a los ciudadanos a ofrecer una "respuesta democrática y pacífica" el próximo 1 de octubre, en un referéndum que se mantiene pese al golpe recibido este miércoles.

La respuesta del Gobierno español ha llegado por boca de su portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, quien ha replicado a Puigdemont que no busque en "manifestaciones callejeras una legitimidad que no tiene". Rajoy, mientras tanto, se ha reunido con Pedro Sánchez y Albert Rivera, que le han mostrado su apoyo.



Declaración institucional de Ada Colau
 

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, primero mediante un tuit y luego con una declaración institucional, se ha posicionado “al lado de las instituciones catalanas” y ha calificado los registros como un “escándalo democrático”. "Más convencidos que nunca saldremos a las calle para defender nuestros derechos", ha añadido Colau.

TENSIÓN EN LA SEDE DE LA CUP Y CACEROLADA 

Uno de los puntos en los que se han vivido mayores momentos de tensión es en la sede de la CUP, donde agentes de la Policía Nacional se han personado y han intentado acceder, pese a carecer de una orden judicial. Una veintena de miembros del partido se encontraban dentro del local en ese momento y se han opuesto a su entrada.

Sentada delante de la sede de la CUP / EFE/Andreu Dalmau



La voz se ha corrido rápido y los alrededores de la sede cupera se han llenado de militantes y simpatizantes, como David Fernández, quien ha conminado a los concentrados a permanecer hasta que la Policía Nacional abandonara el lugar. "No tenemos claro si tienen orden judicial. Si no la tienen, aquí no se mueve ni Dios", ha remarcado el ex diputado independentista.

La diputada de la CUP en el Parlament, Anna Gabriel, ha cogido el testigo después y ha llamado a las personas concentradas frente a la sede de los 'cupaires' a ejercer una "resistencia pacífica y a no caer en provocaciones" de la Policía Nacional.

En declaraciones a los periodistas, ha alertado de que la Policía Nacional podría estar esperando a recibir una orden judicial para entrar en la sede de la CUP y registrarla, aunque ha asegurado que "todo lo que encontrarán es todo el material de la campaña por el 'sí' al referéndum".

Por la noche, muchos ciudadanos han expresado su malestar con una cacerolada que ha sido muy activa en algunos barrios. A esa misma hora (22:00), muchas personas todavía estaban concentradas en el centro de Barcelona.

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