Miguel Ricart, el asesino de las niñas de Alcàsser, fue detenido a finales de diciembre acusado de liderar un narcopiso en el Raval. Después de pasar a disposición judicial, quedó en libertad con cargos, hecho que hizo saltar todas las alarmas para los vecinos de la calle de Aurora número 10, que era donde vivía con su socio, también arrestado por el mismo motivo. 

VECINOS ATERRADOS

Tal como explicaron varios vecinos a Metrópoli, después de su puesta en libertad, estaban aterrados por si volvía a vivir al mismo edificio. Miguel Ricart estaba irreconocible y, a pesar de haber coincidido varias veces con él en las escaleras, nadie sospechó que se trataba de uno de los autores del triple crimen de Miriam, Toñi y Desirée, tres adolescentes de 14 y 15 años que fueron víctimas de secuestros, torturas, violaciones y asesinatos.

A diferencia del típico 'modus operandi' de los narcopisos, este domicilio situado en la primera planta del edificio, no estaba okupado. Tanto Ricart como el hombre nicaragüense que vivían ahí, pagaban el alquiler para no levantar sospechas. No obstante, los vecinos alertaron a los Mossos d'Esquadra, ya que era habitual ver a gente entrando y saliendo bajo los efectos de las drogas.

Ficha policial de Miguel Ricart, el asesino de las niñas de Alcàsser / EFE

PERSONA PELIGROSA 

Las molestias eran constantes: muchos toxicómanos se equivocaban y picaban a otros domicilios, interfiriendo en el descanso de los vecinos, ya muy desgastados por los problemas que generaba el narcopiso a todas horas. A pesar de que todos los vecinos consideran un peligro que este hombre esté en libertad, ninguno de ellos se atreve a salir del anonimato por miedo a las posibles represalias: "Es una persona peligrosa y no debería estar en la calle", lamenta una vecina.

CAMBIO DE CERRADURA

El 22 de diciembre, después de 48 horas en dependencias policiales, el asesino quedó en libertad y, a partir de entonces, parece que se lo haya tragado la tierra. No hay ni rastro de él en el Raval. De hecho, varios vecinos aseguran a Metrópoli que no lo han vuelto a ver ni por el edificio ni por sus alrededores. "Ya no vive en ese piso. Han cambiado la cerradura y están haciendo obras", dice un hombre.

Miguel Ricart, único acusado por el crimen de Alcàsser, a su salida de prisión / EUROPA PRESS

Un joven que vive en la misma planta que el asesino, coincide con el hombre: no lo ha vuelto a ver. Ni los voluntarios de un comedor de la zona, ni los trabajadores que hay en el hotel que hace esquina con la calle del narcopiso, lo han visto. Nadie sabe dónde se esconde. En un periodo máximo de seis meses, tendrá que presentarse al Juzgado de Instrucción número 26 de Barcelona para ratificar que está localizable hasta que se celebre el juicio, en el que se le acusa de un delito contra la salud pública.

OTRO DETENIDO

Cuando los Mossos d'Esquadra entraron en este piso de la calle de Aurora, localizaron 26 gramos de cocaína, 7 gramos de heroína y pequeñas cantidades de hachís. También había herramientas e instrumentos para distribuir la droga, que la vendían en monodosis para no levantar sospechas. Según explican dos testigos, Miguel Ricart no era el encargado de dar la droga, sino que lo hacía su compañero, también detenido.

A pesar de no ser el "repartidor", según la investigación de la policía catalana, el asesino era el que lideraba esta trama. Desde que salió de la cárcel repentinamente hace 10 años por la suspensión de la doctrina de Parot, Miguel Ricart no ha conseguido reinsertarse. Después de que la Policía Nacional lo identificara en un narcopiso de Madrid, decidió volver a Barcelona para pasar desapercibido.

Un toxicómano pinchándose heroína en la calle donde detuvieron al asesino de Alcàsser / METRÓPOLI

Desde entonces, han pasado casi dos años, en los que ha vivido de manera más o menos discreta en la capital catalana. En los hostales y albergues le denegaban la entrada, ya que muchas personas se acordaban del crimen atroz que cometió hace más de 30 años, un crimen que él sigue negando. Fue entonces cuando empezó a vivir en la calle, hasta que consiguió instalarse en el piso de la calle de Aurora.

ENFERMO MENTAL

Sus vecinos lo describen como una persona apática y maleducada y, para pasar desapercibido, decía que era chófer y que se llamaba Manuel. No había nada de cierto en eso: Miguel Ricart vivía en situación de pobreza y, presuntamente, vendía droga y malvivía pidiendo comida a entidades religiosas, que aseguran que es un "enfermo mental" y que no deberían haber salido nunca de la calle.

CRIMEN DE ALCÀSSER

Este hombre de 53 años fue condenado a más de 170 años de cárcel por el triple crimen de las niñas de Alcàsser, pero solo cumplió 20. En noviembre de 2013 salió de la cárcel de Herrera de la Mancha y según la sentencia judicial, no actuó solo. Lo hizo de la mano de Antonio Anglés y una tercera persona que, 30 años más tarde, aún no ha sido identificada.

ANTONIO ANGLÉS

Antonio Anglés se ha convertido en uno de los fugitivos más buscados por la Interpol y las autoridades creen que aún sigue vivo. Recientemente, han compartido su ficha policial con el aspecto que podría tener actualmente. Cualquier persona que tenga alguna pista, que llame inmediatamente a Emergencias. Si no lo encuentran antes de diciembre de 2029, ya no lo podrán juzgar nunca más, ya que su responsabilidad penal habrá prescrito. 

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