Los dos guardias civiles durante el juicio celebrado este miércoles en la Audiencia Provincial de Barcelona

Los dos guardias civiles durante el juicio celebrado este miércoles en la Audiencia Provincial de Barcelona EUROPA PRESS

Sucesos

Juzgan a dos guardias civiles por una presunta humillación a un ciudadano catalanohablante: "Aquí se habla español"

El denunciante asegura haberse sentido "humillado" y, pese a esta postura condenatoria, la Fiscalía ha optado por solicitar la absolución por falta de indicios claros

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La Audiencia de Barcelona ha acogido este miércoles la primera jornada del juicio contra dos agentes de la Guardia Civil acusados de humillar y coaccionar a un pasajero en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Los hechos --que se remontan a diciembre de 2019-- han sentado en el banquillo a los policías, para quienes la acusación particular —ejercida por Plataforma per la Llengua— solicita una pena de seis años y dos meses de prisión.

El denunciante es un ciudadano belga de 70 años, residente en Bigues i Riells, que aquel día se disponía a volar a Bruselas para pasar la Navidad con su familia. Según su relato, el conflicto estalló en los arcos de seguridad de la T2 cuando el personal detectó que llevaba un bulto bajo la ropa. Se trataba de una bolsa de estómago tras una operación de cáncer de colon.

"Se habla español"

El pasajero, que ha declarado en catalán con la ayuda de un traductor, ha explicado que se sintió presionado a bajarse los pantalones en público para mostrar la bolsa recolectora de heces ante los agentes.

"Cedí porque pensaba que si no, no podría coger el avión", ha lamentado. El hombre sostiene que, pese a dominar el neerlandés, francés, inglés y alemán, prefirió comunicarse en catalán, lengua que aprendió al instalarse en Catalunya.

Exterior de la Audiencia de Barcelona

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Según el testimonio de la víctima, los agentes le exigieron que hablara en castellano bajo la premisa de que "estamos en España y se habla español". Tras una segunda revisión en una sala privada, donde tuvo que desnudarse de nuevo ante seis agentes, el hombre afirma que se sintió "humillado y herido en su dignidad".

Además, denuncia que le impusieron dos multas injustificadas --una por alteración del orden y otra por desobediencia-- tras corregir a los agentes que escribieron mal su lugar de residencia.

"El señor no quería entender"

Por su parte, los agentes procesados han negado rotundamente las acusaciones. Uno de los guardias, con 17 años de destino en el aeropuerto, ha asegurado que el pasajero estaba "alterado y vociferando" en los arcos de seguridad, lo que obligó a su intervención. Según su versión, el denunciante "no entendía o no quería entender" las instrucciones, negando que se le obligara a hablar en castellano.

La defensa, ejercida por la Abogacía del Estado, sostiene que el protocolo se siguió correctamente y que fue el propio pasajero quien mostró la bolsa de "motu proprio" ante los vigilantes antes de que llegaran los agentes. Asimismo, han indicado que se le ofreció comunicarse en inglés o francés, pero que el hombre mantuvo una actitud de desobediencia constante.

Sin acusación de la Fiscalía

Pese a la contundencia de la acusación particular, la Fiscalía no acusa. El ministerio público solicita la absolución de los guardias civiles al considerar que no ha quedado probado que se le exigiera hablar en castellano ni que se le humillara. "Las imágenes son tozudas", ha señalado la fiscal, apuntando que en las grabaciones de seguridad se observa a los pasajeros circulando con normalidad, sin escenas de alteración grave.

La acusación particular, sin embargo, insiste en que la actuación fue "desproporcionada" y que el hombre fue expulsado del avión cuando ya estaba sentado en su asiento por orden policial. Los delitos que se les atribuyen son falsedad en documento oficial, odio y coacciones, incluyendo una petición de inhabilitación de casi siete años y una multa de 4.800 euros.