Para comer, hablar y bostezar es necesario utilizar la mandíbula, cuyos movimientos son originados por la articulación temporomandibular, más conocida como ATM. Está situada a ambos lados de la mandíbula y es la que hace posible abrir y cerrar la boca al actuar como una bisagra que conecta la mandíbula al cráneo.

Hay una ATM en cada lado de la mandíbula. Ambas actúan de forma sincronizada permitiendo movimientos de descenso y elevación, así como desplazamientos anteriores, posteriores y laterales de la mandíbula.

LAS POSIBLES CAUSAS

Un mal funcionamiento de la articulación temporomandibular o ATM puede causar dolor de mandíbula, además de otros síntomas. Las causas del síndrome de tensión temporo-mandibular no son todavía bien conocidas, aunque se apunta al estrés como una de las más significativas, ya que genera el reflejo de apretar la mandíbula y, como consecuencia inducir una tensión excesiva de los músculos que rigen el funcionamiento de la articulación. Es lo que comúnmente se conoce como bruxismo, que puede manifestarse como rechinamiento dental o lo que actualmente es más común, como apretamiento dental. También el bruxismo figura entre las causas más probables.

No obstante, también puede deberse a otros procesos que afectan a estas articulaciones, como la artritis, la artrosis o traumatismos que afectan a la cabeza, la mandíbula o el cuello.

LOS SÍNTOMAS

Los trastornos de la articulación temporomandibular pueden provocar dolor o malestar temporal en la articulación mandibular y en los músculos que controlan el movimiento mandibular.

Los síntomas son dolor o sensibilidad en la mandíbula; dolor en una o en las dos ATM; dolor dentro y alrededor del oído; acúfenos o taponamientos auditivos; cefaleas; dolor o dificultad al masticar; dolor facial y bloqueo de la articulación dificultando abrir o cerrar la boca. Los trastornos de la ATM también pueden provocar un chasquido o una sensación chirriante al abrir la boca o al masticar.

LOS TRATAMIENTOS

El doctor Javier Bara, jefe de Servicio de Cirugía Maxilofacial del Instituto Dental y Maxilofacial Bara-Gaseni situado en el Centro de Especialidades Quirónsalud Londres, Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona, destaca la importancia de evitar la cronificación del dolor. Este no debe superar los seis meses de evolución y se debe tratar la fase aguda del dolor independientemente de la causa que lo provoque.

La cirugía es el último recurso en caso de que las medidas conservadoras no funcionen. De los tratamientos quirúrgicos mínimamente invasivos que se practican, destacan las infiltraciones de ácido hialurónico (Viscocirugía), la terapia regenerativa mediante la aplicación de plasma rico en plaquetas, tratamientos con toxina botulínica o la artroscopia.

 

 

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