La menopausia aumenta el riesgo cardiovascular en las mujeres
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Claves para detectar a tiempo la enfermedad cardiovascular en la mujer
A partir de la menopausia, el riesgo de infarto aumenta y se manifiesta de formas distintas
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Durante años, se ha creído que las enfermedades cardiovasculares afectaban mayoritariamente a los hombres. Esta idea, aunque muy extendida, no es del todo cierta y ha hecho que muchas mujeres no reciban un diagnóstico a tiempo. El problema no es solo que el riesgo exista, sino que a menudo no se reconoce cuando aparecen las primeras señales.
A partir de los 45–50 años, coincidiendo con la llegada de la menopausia, el cuerpo femenino empieza a cambiar y con él también lo hace el riesgo cardiovascular. Lo que antes estaba más controlado, comienza a experimentar ligeras alteraciones, por lo que es importante prestar más atención a la salud del corazón en esta etapa.
"Las enfermedades cardiovasculares son también la principal causa de muerte en mujeres. El reto es que, en muchas ocasiones, se manifiestan de forma diferente y eso retrasa la consulta y el diagnóstico", explica el doctor Jordi Pérez Rodón, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari Sagrat Cor.
Un cambio que no siempre se percibe
Antes de la menopausia, las mujeres cuentan con la ayuda de los estrógenos, unas hormonas que protegen el sistema cardiovascular. Gracias a ellas, las arterias se mantienen más flexibles y el equilibrio del colesterol suele ser más favorable.
Sin embargo, cuando estos niveles hormonales bajan, el organismo cambia. Aumenta la rigidez de las arterias, el colesterol puede empeorar y es más fácil acumular grasa en el abdomen, algo que está muy relacionado con el riesgo cardiaco. Además, en esta etapa también influyen otros factores como el estrés, dormir peor o moverse menos.
"Tras la menopausia, el riesgo cardiovascular de la mujer se aproxima rápidamente al del hombre, e incluso puede superarlo si confluyen otros factores", señala el especialista.
Factores de riesgo que hay que vigilar
Los principales factores de riesgo son conocidos: hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaco y falta de ejercicio. Pero en las mujeres, especialmente después de la menopausia, pueden tener un efecto más fuerte.
Por ejemplo, la hipertensión puede aparecer sin dar síntomas y pasar desapercibida durante años. El colesterol también cambia: sube el “malo” (LDL) y baja el “bueno” (HDL). En cuanto a la diabetes, en las mujeres aumenta aún más el riesgo de problemas cardiovasculares que en los hombres.
Además, no hay que olvidar aspectos como el estrés, la ansiedad o la depresión, que también afectan al corazón. Muchas veces se ven como algo normal con la edad, pero en realidad pueden ser señales de alerta.
"A menudo, estos factores se normalizan como parte del envejecimiento, cuando en realidad son señales claras de alerta cardiovascular", subraya el doctor Pérez Rodon.
Un infarto que no siempre se reconoce
Uno de los mayores problemas es que el infarto no siempre se presenta igual en mujeres que en hombres. No siempre aparece ese dolor fuerte en el pecho que todos identifican como señal clara.
En muchos casos, los síntomas son más suaves o diferentes: cansancio extremo, sensación de falta de aire, náuseas, molestias en la espalda, el cuello o la mandíbula. Esto hace que muchas mujeres no piensen que puede tratarse de un problema del corazón y tarden más en acudir al médico.
"Muchas mujeres no reconocen estos síntomas como cardíacos y tardan más en acudir a urgencias", advierte el especialista. "Las cifras nos indican que el infarto en la mujer sigue infravalorado. No porque sea menos frecuente, sino porque se detecta más tarde y, en muchos casos, se manifiesta de forma menos típica", apunta.
Ese retraso es importante, porque cuanto antes se actúe, mejores son las posibilidades de recuperación. Por eso, es clave conocer estas señales y no ignorarlas.
La importancia de prevenir
La prevención cardiovascular es fundamental, sobre todo a partir de los 50. No se trata de hacer grandes cambios de golpe, sino de incorporar hábitos saludables en el día a día.
Es recomendable controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre con revisiones periódicas. También es importante mantenerse activa, cuidar la alimentación, dormir bien y aprender a gestionar el estrés.
Y, sobre todo, escuchar al cuerpo. Si aparece algún síntoma nuevo o diferente, lo mejor es consultarlo. Entender cómo funciona el corazón femenino y qué señales da puede ayudar a detectar problemas a tiempo y a cuidar mejor la salud.
"La prevención cardiovascular en la mujer no puede basarse en un modelo único. Conocer los cambios hormonales, los factores de riesgo y los síntomas menos evidentes es esencial para actuar a tiempo", concluye el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari Sagrat Cor.