Niño jugando con la tablet. El sedentarismo en la infancia se ha normalizado

Niño jugando con la tablet. El sedentarismo en la infancia se ha normalizado EUROPA PRESS

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Cuándo acudir al pediatra por el peso de tu hijo

Detectar a tiempo el exceso de peso en la infancia permite intervenir antes de que aparezcan complicaciones y mejora la calidad de vida del niño

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La obesidad en la infancia vuelve a situarse en el centro del debate social. Actuar con antelación, identificar el problema pronto y acompañar adecuadamente al menor puede mejorar su bienestar inmediato y reducir riesgos en el futuro.

En España, la dimensión del problema está muy definida. Según el Estudio ALADINO 2023, el exceso de peso afecta al 36,1% de los niños de entre 6 y 9 años, de los que un 20,2% presenta sobrepeso y un 15,9% obesidad. Además, hay diferencias por sexo, ya que la obesidad es más frecuente en niños que en niñas, y también existe un componente social evidente, dado que la incidencia es mayor en contextos vulnerables.

"La obesidad infantil es una enfermedad crónica compleja, en la que influyen factores biológicos, ambientales y sociales. Nuestro objetivo es actuar para abordarla de manera integral y acompañar a la familia con un plan realista, respetuoso y sostenible", subraya la doctora Ana María Pérez Pardo, jefa del Servicio de Pediatría en el Hospital Universitari General de Catalunya.

En la consulta, el análisis va más allá del peso, puesto que se observa el crecimiento, el día a día del niño y posibles señales de impacto físico, metabólico o emocional. La obesidad puede manifestarse en distintos planos, por lo que requiere una valoración completa.

Ana María Pérez Pardo, jefa del Servicio de Pediatría en el Hospital Universitari General de Catalunya

Ana María Pérez Pardo, jefa del Servicio de Pediatría en el Hospital Universitari General de Catalunya CEDIDA

La importancia del seguimiento

Las revisiones periódicas permiten detectar cambios progresivos, como un aumento continuado del IMC en las curvas de desarrollo, lo que facilita identificar si hay otros indicadores asociados que aconsejen intervenir.

La mayoría de los casos responde a obesidad exógena, es decir, aquella que está relacionada con hábitos y entorno, mientras que las causas endocrinas o genéticas son menos frecuentes, lo que orienta el enfoque hacia la mejora de rutinas, estilos de vida y apoyo conductual.

"Muchas familias llegan preocupadas y con dudas. Lo que hacemos es analizar la situación con criterios pediátricos, descartar complicaciones cuando procede y establecer objetivos de salud alcanzables para el niño/a y su entorno", explica la especialista.

Conviene consultar cuando se aprecia un cambio sostenido en la relación entre peso y talla respecto a la evolución habitual del niño, especialmente si este cambio se acompaña de otros signos.

Señales de alerta

También es recomendable acudir si aparecen señales como ronquidos o pausas respiratorias durante el sueño, que pueden indicar apnea, así como cansancio persistente, limitaciones físicas o molestias articulares, ya que estas pueden estar relacionadas con complicaciones que requieren atención.

Además, deben tenerse en cuenta factores como antecedentes familiares de enfermedades metabólicas o la presencia de malestar emocional, que puede manifestarse a través de rechazo social, estigmatización o baja autoestima.

Acudir al especialista

"Si hay dudas, lo mejor es consultar. A veces basta con pautas y seguimiento y, otras, conviene valorar con más detalle el riesgo metabólico o el impacto del sueño, la actividad o el contexto familiar. Lo importante es hacerlo sin culpabilizar y con un plan que se pueda sostener", señala la doctora Pérez Pardo.

En muchos casos, introducir pequeños cambios sostenidos en la vida diaria, que incluyan mejorar la alimentación, fomentar la actividad física, cuidar el descanso y reducir el sedentarismo, tiene un impacto significativo cuando se mantienen en el tiempo.

Actuar a tiempo

Cuando la situación es más compleja o existen comorbilidades, el abordaje multidisciplinar permite un seguimiento más completo y coherente, el cual está centrado en el bienestar global del niño.

"Actuar pronto, cuidar el bienestar emocional de los niños/as acompañar a la familia con soluciones a largo plazo, evitando la presión por obtener resultados inmediatos, es la mejor forma de prevenir complicaciones y favorecer un desarrollo saludable", concluye la jefa del Servicio de Pediatría del HUGC.