Cientos de personas haciendo cola para entrar al Estadi Olimpic

Cientos de personas haciendo cola para entrar al Estadi Olimpic ÓSCAR GIL

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Montjuïc se convierte en una marea de fe y banderas en la antesala de la vigilia con el Papa: "Es un sueño cumplido"

La escena tiene algo de peregrinación y algo de gran encuentro popular. A cada paso aparecen nuevas conversaciones, canciones improvisadas y fotografías para inmortalizar una jornada que muchos llevan meses esperando

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La subida a Montjuïc empieza mucho antes de llegar al Estadi Olímpic. Empieza en Plaza de Espanya, donde decenas de grupos avanzan bajo el sol de la tarde siguiendo la misma dirección, como si toda la ciudad estuviera caminando hacia un único punto.

Hay familias cargadas con mochilas y bocadillos, jóvenes con camisetas de movimientos cristianos, religiosas, sacerdotes, niños encaramados a los hombros de sus padres y banderas que sobresalen entre la multitud. Las del Vaticano son las más numerosas.

Cientos de personas en las inmediaciones del Estadi Olimpic

Cientos de personas en las inmediaciones del Estadi Olimpic ÓSCAR GIL

La escena tiene algo de peregrinación y algo de gran encuentro popular. A cada paso aparecen nuevas conversaciones, canciones improvisadas y fotografías para inmortalizar una jornada que muchos llevan meses esperando. La montaña parece avanzar al mismo ritmo que las miles de personas que la recorren. Nadie tiene prisa. Después de tanto tiempo esperando este momento, unas horas más de espera apenas importan.

Meses esperando una oportunidad única

Muchos de los asistentes llegaron a Montjuïc varias horas antes de la apertura de puertas. Algunos reconocen que están allí desde el mediodía para asegurarse una buena ubicación dentro del estadio. Sentados en las aceras o refugiados en cualquier rincón de sombra, comparten agua, comida y conversaciones mientras observan cómo la afluencia no deja de crecer.

"Es un sueño cumplido", explica un joven que ha viajado con varios amigos para asistir a la vigilia. Cuenta que llevaba meses pendiente de las entradas y que todavía le cuesta creer que vaya a ver al Papa en persona. "Para nosotros no es solo un evento. Es algo que forma parte de nuestra fe y de nuestra vida".

Personas caminando de camino al Estadi Olimpic

Personas caminando de camino al Estadi Olimpic ÓSCAR GIL

Esa emoción se repite una y otra vez durante la subida. También entre quienes destacan la figura de León XIV como una de las razones que les ha llevado hasta allí. Una mujer que espera junto a su familia lo resume con una frase sencilla: "Es un Papa muy cercano". A su alrededor, otros asistentes asienten. Hablan de alguien que consideran firme en sus convicciones, dispuesto a abordar temas incómodos y capaz de conectar con la realidad actual sin renunciar al mensaje de la Iglesia.

Una fe que también habla el lenguaje de los jóvenes

Uno de los aspectos que más llama la atención es la presencia de jóvenes. No son grupos aislados ni anecdóticos. Son miles. Llegan desde parroquias, colegios, movimientos y asociaciones de toda Catalunya y convierten la explanada de Montjuïc en una gran reunión intergeneracional.

Un grupo de chicas de Sant Cugat comenta que percibe un renovado interés por la fe entre personas de su edad. Creen que las redes sociales han contribuido a ello y que cada vez existen más espacios donde compartir inquietudes espirituales de una forma cercana. "Hay más jóvenes de los que parece", explica una de ellas. "Al final encuentras personas con tus mismos valores y acabas formando comunidad".

Entre la multitud también hay una joven especialmente emocionada por una razón concreta. León XIV pertenece a la orden de San Agustín y ella también se identifica con esa espiritualidad. "Que sea agustino me hace sentirlo más cercano", cuenta. "Tenía muchísimas ganas de que llegara este día".

Familias enteras y raíces compartidas

Entre las miles de personas que avanzan hacia el estadio hay una familia que resulta imposible no ver. Son diez, todos vestidos con la misma camiseta, acompañados por una gran bandera y un cartel de agradecimiento dirigido al Pontífice. Caminan juntos, sin separarse apenas unos metros.

Una niña con una bandera del Vaticano

Una niña con una bandera del Vaticano ÓSCAR GIL

La hija mayor, de 18 años, reconoce que todavía está sorprendida por haber conseguido entradas para todos. "Somos diez en casa y pensábamos que sería muy difícil". Mira a sus hermanos, a sus padres y sonríe. "Poder vivir algo así juntos es lo más bonito".

Muy cerca de ellos, una familia peruana residente en Barcelona sostiene una bandera rojiblanca mientras espera para acceder al recinto. Para ellos, la visita tiene un significado especial por la estrecha relación que León XIV mantiene con Perú. "Nos sentimos muy identificados con él", explican. "No podíamos faltar a un día como este".

Una Iglesia que mira al presente

Entre las banderas y los grupos de peregrinos también llaman la atención varios jóvenes vestidos con hábitos oscuros. Han llegado desde un monasterio de Lleida y aseguran que emprendieron el viaje de madrugada para estar presentes en la vigilia.

Hablan del Papa con admiración, pero no solo por motivos espirituales. Destacan su capacidad para abordar cuestiones contemporáneas que hace unos años parecían alejadas del discurso eclesial. "Habla de inteligencia artificial, de tecnología, de los cambios que vive la sociedad", explica uno de ellos. "Está intentando acercar la Iglesia a debates que afectan a nuestra generación".

La gran espera antes de la llegada del Papa

Mientras la montaña sigue llenándose de peregrinos, el Estadi Olímpic abre sus puertas y se prepara para recibir a unas 40.000 personas. Mucho antes de la llegada del Pontífice, comenzará una programación pensada para acompañar la espera. Habrá actuaciones musicales, testimonios, entrevistas, vídeos y distintas intervenciones centradas en la fe, la espiritualidad y las inquietudes de los jóvenes.

Momentos previos a la apertura de puertas en el Estadi Olimpic

Momentos previos a la apertura de puertas en el Estadi Olimpic ÓSCAR GIL

La organización ha querido que todo el encuentro respire identidad barcelonesa. El escenario estará inspirado en el universo de Gaudí, con referencias visuales a la Sagrada Família y a la cruz que coronará la futura Torre de Jesucristo. Además, se han instalado cerca de cincuenta puntos de confesión repartidos por el estadio para quienes deseen prepararse espiritualmente antes del encuentro.

La llegada de León XIV está prevista para las ocho de la tarde. Entonces recorrerá la pista en papamóvil para saludar a los asistentes antes de escuchar las preguntas de tres jóvenes sobre algunos de los desafíos que más preocupan a las nuevas generaciones. Después llegará la oración conjunta y la lectura del Evangelio.

Pero a media tarde, mientras las colas continúan avanzando lentamente montaña arriba, todo eso todavía parece lejano. Lo que domina el ambiente es otra cosa: la sensación compartida de estar a las puertas de un momento que muchos llevaban meses esperando y que, para miles de personas, ya ha comenzado mucho antes de cruzar las puertas del estadio.