Cadaqués

Cadaqués

Vivir en Barcelona

El pueblo costero ideal para recorrer a pie y comer el mejor bogavante: declarado Conjunto Histórico-Artístico y un castillo medieval del s. XII

Una villa marinera que evolucionó hacia un destino turístico privilegiado a principios del siglo XX, donde hoy se puede disfrutar de un marisco de lujo en un entorno de prosperidad histórica

Los chefs coinciden: "La salsa brava no se hace con tomate, usa 10 g de pimentón, 100 de ajo y 1 litro de caldo de jamón"

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La herencia de Cadaqués como un sencillo pueblo de pescadores se respira en cada rincón, lo que garantiza una oferta gastronómica de primer nivel centrada en el mar.

Sus marineros, protagonistas de leyendas sobre cantos de sirenas en el estrecho de Bonifacio, trajeron consigo una tradición culinaria vinculada estrechamente al Mediterráneo.

Este pasado marinero evolucionó hacia un destino turístico privilegiado a principios del siglo XX, donde hoy se puede disfrutar de un marisco de lujo en un entorno de prosperidad histórica que se refleja en sus edificios neoclásicos y modernistas, como la Casa Serinyana o el Casino l’Amistad.

Dónde comer el mejor bogavante

En este pueblo, el restaurante Compartir se inauguró en 2012 de la mano de Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch, que también llevan los restaurantes Disfrutar y Compartir en Barcelona.

Concretamente, se encuentra en el centro histórico de Cadaqués y está ubicado en un emblemático edificio reformado de principios del siglo XVIII. Uno de los principales atractivos es el gran patio exterior que recibe al visitante y que es un claro ejemplo de la identidad de este rincón único de la Costa Brava y el Cabo de Creus.

Como su nombre indica, la oferta gastronómica se presenta en platos para compartir en el centro de la mesa. De esta forma se transforma el concepto de “pica-pica” y se lleva un paso adelante, a la vez que se crea un ambiente sorprendente y desinhibido entre los clientes.

La carta ofrece platos de estilo marcadamente moderno y también propuestas más tradicionales, como pueden ser los arroces.

Entre su propuesta gastronómica destacan, por supuesto, los tradicionales arroces típicos de la Costa Brava, con ingredientes del mar y la montaña, además de una variada oferta de modernas tapas mediterráneas para compartir y disfrutar entre comensales.

Un pueblo con historia

Este municipio de la Costa Brava, que durante siglos permaneció en un aislamiento geográfico casi total, ha sabido conservar un aire bohemio y una arquitectura singular que lo convierten en un espacio mágico.

El paisaje, definido por la pizarra gris, los olivos, las terrazas de pared seca y sus icónicas casas blancas, configura una imagen que parece detenida en el tiempo.

Recorrer este conjunto histórico a pie es una experiencia sensorial única, especialmente gracias a su suelo característico conocido como "rastell". Estas calles están pavimentadas con pizarra erosionada por el mar y colocada verticalmente en forma de opus spicatum o espina de pez, una técnica diseñada originalmente para evitar resbalones y facilitar el drenaje del agua de lluvia.