SANT ESTEVE SESROVIRES

SANT ESTEVE SESROVIRES

Vivir en Barcelona

El refugio de Rosalía: un pueblo de 8.000 vecinos, el mejor vino y una iglesia del siglo XIX

Un municipio de poco más de 8.000 vecinos que se encuentra entre el Llobregat y el Anoia, a la sombra de la montaña de Montserrat

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A las grandes celebridades a veces les cuesta encontrar un lugar donde descansar alejados del bullicio, con tranquilidad y fuera de los focos mediáticos. Es el caso de Rosalía, quien acapara todos los medios por su relación sentimental con la modelo francesa Loli Bahía.

La catalana se encuentra en medio de su gira Lux Tour por Estados Unidos. Sin embargo, la cantante sí que cuenta con su rincón favorito para disfrutar de los suyos. En este caso, se trata de su pueblo natal: Sant Esteve Sesrovires.

Un municipio de poco más de 8.000 vecinos que se encuentra entre el Llobregat y el Anoia, a la sombra de la montaña de Montserrat. La industria y la agricultura, principalmente viñedos y cerezos, conviven en este singular municipio con un entorno natural de relieves ondulados serpenteados por torrentes y de una gran belleza paisajística.

Las masías repartidas por su término, algunas de las cuales conservan su actividad como bodega y cava y son visitables, nos descubren un pueblo con un rico patrimonio cultural y natural, donde la tradición y el progreso conviven en armonía.

Tradición vinícola

Uno de los aspectos que definen a Sant Esteve Sesrovires es su fuerte vinculación con el mundo del vino y el cava. Gracias a su proximidad a comarcas como el Alt Penedès y Anoia, la producción vinícola forma parte de la identidad del lugar.

Allí se encuentran bodegas reconocidas como Roger Goulart, especializada en cava artesanal, o Ca n’Estella, una finca que combina historia y tradición con la elaboración de vinos de calidad.

Muchas de estas bodegas se pueden visitar, lo que convierte al municipio en un destino atractivo tanto para los amantes de la enología como para quienes buscan una experiencia turística distinta.

Un pueblo industrial

Cabe destacar que el pueblo sufrió una gran transformación en el siglo XIX, donde se convirtió en uno de los principales pueblos industriales de la zona. El municipio acogió más de 150 fábricas, lo que fue la mayor fuente económica para el pueblo.

Esto no solo se reflejó en la economía, sino que impulsó el crecimiento demográfico y económico del municipio, que hoy cuenta con una de las rentas medias más altas de la región.

El centro urbano está formado por un centenar de casas, y a finales de este mismo siglo se tiene constancia de la edificación de la iglesia, construida con la ayuda de todos los habitantes de la población.