Bañistas en la playa de la Barceloneta en plena ola de calor
Llega una cuarta ola de calor a Barcelona: podría ser la última, pero con la sensación de bochorno más extrema
Tras batir el récord absoluto de calor después de casi 120 años de datos del Observatori Fabra, llega a la capital catalana una nueva masa de aire muy cálido con una humedad de entre el 50 y el 70%
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Tras batir el récord absoluto de calor después de casi 120 años de datos del Observatori Fabra, llega a Barcelona una nueva masa de aire muy cálido que dejará la peor sensación de bochorno vivida este año.
Cartel con recomendaciones durante la ola de calor
Temperaturas extremas, ¿nuevos récords?
Si bien es cierto que a nivel de superficie no se darán valores extremadamente altos, a 850 hPa las temperaturas serán muy cálidas, hasta 27 grados a unos 1.500 m de altitud, los registros más elevados hasta la fecha.
De hecho, en este punto de la atmósfera, se darán anomalías de hasta 12 grados por encima de lo normal para esta época del año.
En Barcelona, se esperan unos 36 grados de forma generalizada y hasta 38 grados en algunos puntos de la ciudad, especialmente los alejados del mar.
Salvo sorpresas o giros en la dirección del viento de última hora, no parece que se vaya a superar el último récord de 40,9 grados del Observatori Fabra.
Este episodio de calor será el más extremo en altura, pero no parece que vaya a serlo a cota cero, a nivel del mar.
Una sensación térmica de más de 60 grados
Lo que sí que será extremo es la sensación de bochorno. En la anterior ola de calor, el viento fue extremadamente seco, con una humedad relativa que rondó el 15%.
Sin embargo, en este caso se juntan las altas temperaturas con una humedad que se moverá en un 50-70% en los momentos de mayor calor.
Si tomamos el peor de los escenarios, 38 grados de temperatura real con un 70% de humedad relativa, estaríamos hablando de una sensación térmica de 63 grados, lo que la Aemet define como “peligro extremo por golpe de calor e insolación inminente”.
Tabla de sensación de bochorno
Previsión para los próximos días
Con este miércoles, 15 de julio, como jornada más cálida, el resto de la semana irá gradualmente a la baja, con un descenso progresivo de los termómetros, aunque siempre por encima de lo normal para un mes de julio.
De cara al fin de semana, las temperaturas se normalizarán, con entre uno y dos grados por encima de la media.
A partir de la semana que viene, sin embargo, parece que podrían subir nuevamente, aunque no con tanta intensidad como en estas últimas semanas.
A pesar de lo extremo de este próximo episodio, habrá que ver si estamos ante un pico o una ola de calor.
¿Ola de calor o pico de calor?
Estos dos conceptos suelen ser utilizados por los medios de comunicación indistintamente, pero, ¿son realmente lo mismo?
Para que exista una ola de calor, deben cumplirse dos condiciones: temperaturas excepcionalmente altas y una duración mínima de tres días.
La excepcionalidad se mide a partir de percentiles, que comparan la temperatura con los registros históricos de la misma época y lugar.
Sin embargo, el Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) y la Aemet discrepan sobre el umbral: el SMC utiliza el percentil 98 de las máximas de junio, julio y agosto de los últimos diez años, mientras que la Aemet emplea el percentil 95 del periodo 1971-2000 y exige que, al menos, el 10% de las estaciones lo superen.
Ambas instituciones coinciden en que el calor excepcional debe mantenerse, al menos tres días. Si no se cumplen estos criterios, el fenómeno se denomina pico o episodio de calor, no ola de calor.