Patatas fritas / Pexels

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Los expertos coinciden: “Las mejores patatas fritas no se fríen, se cocinan con papel film 6 minutos en el microondas"

La clave de la textura reside en una precocción rápida en el microondas, antes de ser cocinadas en la freidora de aire

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Las patatas fritas suelen ser uno de los platos favoritos de los más pequeños y no tan pequeños. Además, son el acompañamiento o la base perfecta para muchas recetas, como los huevos rotos con jamón, el pollo empanado o unas clásicas patatas con bacon y queso. Son crujientes, deliciosas y combinan con casi cualquier ingrediente.

No obstante, las patatas fritas son menos sanas que las cocidas o asadas porque absorben mucho aceite, lo que aumenta las calorías y las grasas. Es por ello que muchos chefs de renombre como Jordi Cruz han compartido sus recetas para convertir las patatas fritas en un plato más sano al no pasar por aceite de freír.

El truco de Jordi Cruz

El truco comienza con la elección de una buena patata para freír, que para el chef catalán las mejores son la Agria o Kennebec. Una vez seleccionadas, se cortan en bastones y se sumergen en agua fría durante un rato con el objetivo de eliminar parte del almidón. Tras este paso, es fundamental escurrirlas y secarlas bien para que el proceso de fritura sea efectivo.

La clave de la textura reside en una precocción rápida en el microondas. Antes de introducirlas, se añade apenas un hilo de aceite, lo justo para que las patatas queden ligeramente embadurnadas, y se colocan en un bol cubierto herméticamente con film de cocina.

Se cocinan durante 6 minutos a 800 W, lo que las deja muy tiernas y blanditas, con una consistencia similar a la de una patata confitada.

El siguiente paso consiste en utilizar la freidora de aire o, lo que es lo mismo, airfryer. Con mucho cuidado al retirar el plástico para evitar quemaduras con el vapor caliente, se pasan las patatas al cestillo y se cocinan durante 15 minutos a una temperatura de entre 185 y 190 °C.

Es esencial abrir la freidora a mitad de la cocción y removerlas bien para asegurar que el dorado sea uniforme en todas las piezas.

Finalmente, para conseguir el toque crujiente definitivo, se sube la temperatura a 200 °C durante 5 minutos adicionales. Al terminar, se sacan, se salan al gusto y se sirven inmediatamente. Este proceso de elaboración permite obtener unas patatas crujientes por fuera y tiernas por dentro utilizando una cantidad mínima de aceite.