Una mujer con molestias en los oídos
Barotrauma ótico: qué ocurre en el oído cuando cambia la presión y cómo evitar sus efectos
Una sensación de obstrucción, molestias durante un vuelo o incluso dolor al bucear. Son situaciones más habituales de lo que parecen y, en muchos casos, suelen resolverse sin complicaciones
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El barotrauma ótico aparece cuando existe una diferencia de presión entre el oído medio y el entorno que nos rodea. El organismo cuenta con mecanismos naturales para equilibrar esos cambios, pero no siempre funcionan con la rapidez necesaria. Cuando esa compensación falla, las estructuras del oído sufren una tensión que puede traducirse en molestias, sensación de bloqueo e incluso dolor.
En condiciones normales, la trompa de Eustaquio se abre de manera intermitente para igualar la presión a ambos lados del tímpano. Gracias a este sistema, la mayoría de las variaciones de altitud pasan desapercibidas. Sin embargo, cuando el conducto no funciona correctamente, el oído pierde capacidad para adaptarse a los cambios de presión.
“El problema aparece cuando se genera una diferencia de presión que el oído no es capaz de compensar adecuadamente. Esa situación puede provocar desde una simple sensación de taponamiento hasta lesiones de mayor importancia en el oído medio”, explica el doctor Domingo Graterol Torres, especialista en Otorrinolaringología en Hospital Universitari Dexeus, perteneciente a Grupo Quirónsalud.
Domingo Graterol Torres, especialista en Otorrinolaringología en Hospital Universitari Dexeus
No es solo un problema de los aviones
Aunque los viajes en avión son el ejemplo más conocido, están lejos de ser la única situación en la que puede aparecer un barotrauma. Cualquier actividad que implique cambios rápidos de presión ambiental puede desencadenar síntomas.
El buceo, los ascensos o descensos rápidos en montaña, los puertos de carretera con grandes desniveles e incluso algunos ascensores de alta velocidad son escenarios en los que el oído debe adaptarse en poco tiempo a nuevas condiciones de presión.
“Muchas personas relacionan el barotrauma exclusivamente con los vuelos, pero puede producirse en cualquier situación en la que la presión ambiental cambie de forma brusca y el oído no tenga tiempo suficiente para adaptarse”, señala el especialista.
Por qué algunas personas lo sufren más que otras
No todo el mundo experimenta los cambios de presión de la misma manera. Algunas personas apenas notan una ligera molestia, mientras que otras desarrollan dolor o sensación persistente de oído bloqueado. La explicación suele encontrarse en el funcionamiento de la trompa de Eustaquio.
Cuando existe un resfriado, una alergia respiratoria, una sinusitis o una congestión nasal importante, este conducto puede inflamarse y dificultar el paso del aire necesario para equilibrar la presión. Como consecuencia, aumenta el riesgo de sufrir síntomas durante un vuelo, una inmersión o cualquier cambio brusco de altitud.
“Los cuadros de congestión nasal son uno de los factores que más influyen. Si la trompa de Eustaquio no puede abrirse correctamente, la compensación de la presión resulta mucho más difícil”, afirma el doctor Graterol Torres.
Además, quienes han padecido problemas previos de oído o presentan determinadas alteraciones anatómicas pueden tener una mayor predisposición a desarrollar este trastorno.
Los síntomas más frecuentes
La sensación de oído tapado es uno de los signos más característicos del barotrauma. Muchas personas describen una pérdida temporal de audición, presión interna o una sensación similar a la que se experimenta al llevar tapones.
Dependiendo de la intensidad del cuadro, también pueden aparecer dolor, zumbidos, mareo o cierta inestabilidad. Aunque estos síntomas pueden recordar a una otitis, existen diferencias importantes entre ambos procesos.
“Una de las pistas más claras es que el barotrauma suele aparecer coincidiendo con un cambio de presión concreto, como un vuelo o una inmersión. En cambio, la otitis acostumbra a estar relacionada con una infección y puede acompañarse de inflamación persistente o fiebre”, explica el otorrino.
Maniobras sencillas para aliviar la presión
Existen varias medidas que ayudan a que la trompa de Eustaquio se abra y facilite el equilibrio de la presión en el oído. Durante los vuelos, especialmente durante el aterrizaje, se recomienda tragar saliva con frecuencia, bostezar o masticar chicle.
Son acciones simples, pero muy eficaces para muchas personas. También puede recurrirse a la conocida maniobra de Valsalva, que consiste en intentar expulsar aire suavemente con la nariz tapada y la boca cerrada.
En los niños pequeños, beber agua, utilizar un biberón o chupar un chupete durante los cambios de altitud puede favorecer la deglución y facilitar la compensación de la presión.
“Lo importante es ayudar al oído a realizar ese proceso de adaptación de manera progresiva y sin forzar excesivamente las maniobras de compensación”, apunta el doctor Graterol Torres.
Cuándo conviene acudir al especialista
La mayoría de los casos de barotrauma leve mejoran de forma espontánea una vez que la presión se normaliza. Lo habitual es que los síntomas desaparezcan en horas o en pocos días sin necesidad de tratamiento específico.
Sin embargo, existen situaciones en las que es recomendable consultar con un especialista. El dolor intenso, una pérdida de audición que persiste, los mareos importantes o los zumbidos continuos son señales que no conviene ignorar.
“Si las molestias no mejoran con el paso de los días o los episodios se repiten con frecuencia, es importante realizar una valoración especializada para descartar problemas que puedan favorecer su aparición”, recomienda el otorrinolaringólogo.
La prevención, la mejor aliada
Evitar exponerse a cambios importantes de presión cuando existe una congestión nasal significativa es una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de sufrir un barotrauma. Aunque a menudo se pasa por alto, viajar o bucear estando resfriado aumenta considerablemente las probabilidades de presentar síntomas.
Las personas con alergias respiratorias también pueden beneficiarse de un buen control de la enfermedad, ya que mantener despejadas las vías respiratorias favorece el correcto funcionamiento de la trompa de Eustaquio.
Anticiparse siempre es mejor
Durante los vuelos conviene realizar maniobras de compensación antes de que aparezcan las molestias. En actividades como el buceo o la montaña, la recomendación es realizar ascensos y descensos de forma gradual, respetando siempre los tiempos de adaptación.
“Ante cualquier dificultad repetida para equilibrar la presión, merece la pena consultar. Identificar los factores predisponentes a tiempo permite prevenir complicaciones y disfrutar de estas actividades con mayor seguridad”, concluye el doctor Domingo Graterol Torres.