Taxis - Imagen de Archivo

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Vivir en Barcelona

Juan Fernández, taxista hace 40 años, sobre la jubilación: "Me mudo a Málaga, en Barcelona la pensión no me llega para nada"

El taxista considera que la ciudad se ha convertido en un entorno "hostil", en el que la llegada de capital exterior parece tener más peso

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Barcelona continúa viendo cómo su tejido vecinal se debilita a gran velocidad ante una situación económica cada vez más difícil de asumir.

Uno de los últimos casos es el de Juan Fernández, un taxista de 64 años nacido en pleno corazón de la Barceloneta. Después de más de cuatro décadas trabajando al volante por las calles de la capital catalana, ha decidido poner punto final a su vida en la ciudad y trasladarse a Málaga una vez jubilado.

Su conclusión sobre la situación actual es contundente: la ciudad en la que nació ya no está hecha para la gente normal.

Una situación económica cada vez más complicada

Uno de los principales motivos de su marcha es la difícil situación económica a la que se enfrentan quienes acceden ahora a la jubilación.

"Con 1.400 euros de pensión aquí no haces nada. En Málaga, todavía puedes vivir", explica Fernández, poniendo voz a una realidad que afecta a muchas personas que no pueden hacer frente al elevado coste de permanecer en su ciudad de origen.

El precio de la vivienda, tanto en el mercado del alquiler como en la compraventa, ha alcanzado niveles que dificultan cada vez más mantener una vida estable con una pensión convencional.

Más de 40 años al volante

Juan se incorporó al sector del taxi en 1982, cuando tenía solo 21 años. Por aquel entonces, recuerda una Barcelona muy diferente, marcada por "el respeto, el compañerismo y se podía vivir dignamente del trabajo".

Más de cuatro décadas después, considera que la ciudad se ha convertido en un entorno "hostil", en el que la llegada de capital exterior parece tener más peso que las necesidades de los vecinos que han vivido y trabajado allí durante décadas.

El impacto del turismo

El veterano taxista también relaciona la dificultad para acceder a una vivienda y el deterioro de la convivencia con el modelo turístico que se ha consolidado en Barcelona.

El turismo ha supuesto ingresos económicos, pero también ruido, suciedad y alquileres imposibles", sostiene. A su parecer, la transformación de determinados barrios para atender principalmente a los visitantes ha provocado que la ciudad pierda parte del "alma que tenía".

Ante esta situación, Juan ha decidido buscar una alternativa. Ya ha comprado un pequeño apartamento en Málaga, donde espera encontrar la tranquilidad y una situación económica más asumible que la que deja atrás en Barcelona.

El deterioro de los servicios públicos

Su despedida de la ciudad también está relacionada con las dificultades que ha experimentado durante sus años de profesión. Fernández denuncia la pérdida de civismo y el empeoramiento de las condiciones laborales que, según afirma, se percibe especialmente en lugares como el Aeropuerto de Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.

El taxista asegura que los profesionales que trabajan en estas instalaciones carecen de servicios básicos adecuados, como aseos en buenas condiciones, espacios apropiados para descansar o infraestructuras suficientes para desarrollar su jornada laboral.

"Barcelona me lo ha dado todo, pero también me lo ha quitado", concluye, entre la nostalgia por la ciudad que conoció y el alivio de comenzar una nueva etapa lejos de ella.