Aglomeraciones nocturnas en la calle del Almirall Churruca de la Barceloneta / CEDIDA

Aglomeraciones nocturnas en la calle del Almirall Churruca de la Barceloneta / CEDIDA

Ciutat vella

Almirall Churruca, la calle de la Barceloneta en la que triunfa la impunidad

El vecindario denuncia la invasión de la vía pública por parte de las terrazas y los clientes de los bares de la zona

11 marzo, 2021 00:00

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La calle del Almirall Churruca es una de esas vías semipeatonales que destacan por su encanto. Situada en el corazón de la Barceloneta, justo enfrente de la plaza del Poeta Boscà, donde se encuentra el mercado municipal, es una de las calles con mayor afluencia de gente del barrio. 

En esta corta vía, delimitada por la de Sant Carles y la de Pepe Rubianes, hay un total de cinco bares: el Bar Bonita, el Bar La Cepa, el Churruca 5, el Bar Divan y el Bar Iberia. Aunque por las mañanas el ambiente es relajado, cuando llega la hora del aperitivo montan sus terrazas y la calle se convierte en uno de los epicentros de ocio más importantes del barrio marinero. Los establecimientos no cumplen con las ordenanzas municipales, aseguran los vecinos, y colocan todas las mesas y sillas que los clientes piden, sin respetar los límites marcados. 

Mesas con más de seis comensales en una terraza de la calle del Almirall Churruca / CEDIDA

Mesas con más de seis comensales en una terraza de la calle del Almirall Churruca / CEDIDA



INVASIÓN DE LA VÍA PÚBLICA

Joan Crespo, que nació y reside en esta polémica calle, está harto de la situación. El vecino, portavoz de los residentes afectados, explica a Metrópoli Abierta que hace tres años que la restauración se ha convertido en una auténtica pesadilla: "los decibelios pasan del 50% permitido: hay muchísimo ruido y no nos dejan descansar", detalla. 

Las terrazas de Almirall Churruca provocan un "ruido insoportable hasta por la noche", dejan "suciedad y centenares de colillas" e invaden la vía pública y los pasos de salida de los portales reservada para vecinos y transeúntes. "Muchas veces no puedo salir del portal con mi mujer porque no tengo espacio para pasar con su silla de ruedas", explica J.C.B, otro vecino afectado que prefiere mantenerse en el anonimato.

SIN DISTANCIA DE SEGURIDAD

Los bares ocupan más de la mitad de las grandes aceras que tiene la vía de la Barceloneta. La mayoría de ellos tiene licencia para seis mesas, aunque "a veces llegan a poner 12 o 14", explican. Por si fuera poco, las motos aparcadas se apoderan del poco espacio que queda libre y los árboles de la zona "hace cuatro años que no se podan". En definitiva, un auténtico caos en menos de 110 metros de calle. 

La acumulación de personas en la zona también afecta a la salud pública, una preocupación latente a causa de la pandemia del covid-19. Los usuarios de las terrazas no respetan la distancia de seguridad y consumen durante horas sin mascarilla. Algunos restauradores de la calle, lejos de respetar las indicaciones sanitarias, permiten reuniones de más de seis personas: "el otro día pusieron una mesa de 20 comensales y en una ocasión utilizaron los asientos públicos de la calle para sentar a los clientes", explica Crespo. 

Una terraza de la calle del Almirall Churruca de la Barceloneta llena de gente / CEDIDA

Una terraza de la calle del Almirall Churruca de la Barceloneta llena de gente / CEDIDA



 

"BARRA LIBRE DE MESAS"

Los vecinos relatan que, en ocasiones, los propietarios del "bar más conflictivo de la calle", el Divan Barceloneta, llegan a sacar sillones de dentro del establecimiento para sentar a sus clientes. Argumentan también que el mismo establecimiento es, casualmente, el que más licencias de mesas tiene, "a veces hasta 15". Todas ellas aprobadas por la gerente del área de Ecología Urbana del Ayuntamiento, Gemma Arau.

La acumulación de clientes en las terrazas provoca un efecto llamada para los músicos callejeros y los acróbatas, que aprovechan el gentío para ganar dinero con sus actuaciones. 

Aglomeración de gente a las 20.00 horas en la calle del Almirall Churruca de la Barceloneta / CEDIDA

Aglomeración de gente a las 20.00 horas en la calle del Almirall Churruca de la Barceloneta / CEDIDA



INACCIÓN ADMINISTRATIVA Y POLICIAL

La situación llegó a ser tan problemática que se inició una recogida de firmas. Crespo consiguió el apoyo de un 81% del total de vecinos de la calle Churruca "contra la ampliación de mesas de los bares y en contra del abuso de invasión del espacio de la vía pública". También interpuso una denuncia al Ayuntamiento de Barcelona el pasado 7 de agosto de 2020. En la demanda se plasmaron las molestias sufridas por el vecindario ante las actividades y los ruidos provocados en las terrazas y el interior de los bares. El distrito de Ciutat Vella aseguró que "se iniciarían los trámites correspondientes para verificar los hechos" y, "si hiciese falta, arbitrar las medidas correctoras, de restitución de la legalidad y sancionadoras" que correspondiesen. Siete meses después el vecindario sigue esperando una actuación contundente por parte del distrito. 

Aparte de la "inacción" del consistorio barcelonés, los afectados afean la "permisividad" de las fuerzas de seguridad. No comprenden que, pese a la cercanía de la comisaría de Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana –situada a pocas calles, en el paseo de Joan de Borbó–, los agentes no impongan denuncias. "Hemos llamado unas 80 veces a la Urbana y solo se han presentado 20. Llegan y les hacen retirar las terrazas, pero ni rastro de multas", lamentan los residentes. 

Denuncia interpuesta por el portavoz de vecinos afectados de la calle del Almirall Churruca / CEDIDA

Denuncia interpuesta por el portavoz de vecinos afectados de la calle del Almirall Churruca / CEDIDA



AGLOMERACIONES NOCTURNAS

Las restricciones impuestas a la restauración durante la crisis sanitaria no han frenado la supuesta mala praxis de los bares de la calle del Almirall Churruca. Tal y como se puede ver en las fotografías y el vídeo cedidos a este medio, se incumplen muchas de las restricciones. En los últimos meses se produce una situación similar a la de los botellones de la playa y del Born: los fines de semana se concentran grupos de personas en las inmediaciones de los establecimientos. Consumen de pie lo que les venden en los bares, arman alboroto y socializan sin mascarillas ni distancia de seguridad. A pesar del embotellamiento que se produce en la calle, casi no se ve presencia policial.

Metrópoli Abierta ha sido testigo de llamadas realizadas a la policía local por parte de los vecinos. En una de ellas los agentes se excusaron diciendo que "no podían ir" por falta de efectivos a raíz de los disturbios del centro de la ciudad contra el encarcelamiento de Hasél. 

Algunas de las firmas recogidas de los vecinos de la calle del Almirall Churruca contra la invasión de los bares / CEDIDA

Algunas de las firmas recogidas de los vecinos de la calle del Almirall Churruca contra la "invasión" de los bares / CEDIDA



RESPUESTA MUNICIPAL

Este medio también ha pedido una valoración sobre la problemática a los responsables municipales de Ciutat Vella. A sabiendas de la denuncia y la recogida de firmas, el distrito que rige Jordi Rabassa ha asegurado a Metrópoli que el consistorio está haciendo un exhaustivo trabajo para que no se incumpla la normativa ni se sobrepasen las licencias de terrazas: "desde el Ayuntamiento de Barcelona trabajamos para garantizar la convivencia del espacio público entre el vecindario y la actividad económica, que en estos momentos tan complicados es muy necesaria. Con el fin de garantizar este equilibrio, contamos con un equipo de inspectores y la Guardia Urbana, que velan para que no se incumplan las normativas y autorizaciones de la vía pública. En este lugar y en cualquier otro lugar del distrito", explica una portavoz. Una versión que no contenta a los vecinos de la calle Churruca, que siguen exigiendo un mayor control en la zona.