F.J.M.C tiene la costumbre de grabar a policías en la calle y publicar los vídeos en las redes sociales. Entre el 19 y 25 de febrero tuvo hasta siete encontronazos con agentes de la Guardia Urbana de Barcelona. Los funcionarios le paran por cometer una infracción de tráfico o no llevar la mascarilla. Él graba todas las actuaciones y sube las imágenes en su canal de Instagram. Los guardias cualifican su actuación de “acoso” y advierten que les pone en peligro al exponer sus rostros en la red. Tras varios incidentes, los siete policías han denunciado s F.J.M.C a la Agencia Española de Protección de Datos y a la Subdelegación del Gobierno en Cataluña por una supuesta vulneración de la Ley de Protección de Datos.

José (nombre ficticio), un guardia urbano de Ciutat Vella, explica que se encontró a este hombre circulando en bicicleta sin mascarilla, con auriculares puestos y el móvil en la mano. El agente y su compañero lo pararon por los dos primeros hechos. “Tiene la manía de ir a buscar a los policías y muchas veces ya llega grabando”, comenta. Lo ha hecho con urbanos, pero también con Mossos d’Esquadra y policías locales de Castelldefels, donde vive. “Yo estoy a favor de las cámaras. Si todos los policías tuviéramos una, veríamos como la inmensa mayoría de policías se comporta de manera correcta. El que no, que asuma las consecuencias. Muchas veces las imágenes sirven para solucionar problemas, pero otras se tergiversan y nos ponen en peligro”, añade.

SIN CÁMARAS

Actualmente, los agentes de la Guardia Urbana cuenta con cerca de una decena de cámaras. El Ayuntamiento anunció que compraría 150, pero no han llegado. Los sindicatos piden, al menos, un millar de dispositivos para que la mayoría de los efectivos tengan una. Están convencidos de los vídeos demostrarían el buen hacer de sus agentes. En febrero de 2019 el Ayuntamiento anunció que introduciría las cámaras en el cuerpo. Más de dos años después, sin embargo, el anunció solo se tradujo en una prueba piloto.



Dos guardias urbanos paran a una chica que circula en patinete / GUARDIA URBANA

En la denuncia, presentada el 21 de marzo, los urbanos aseguran que las imágenes publicadas suponen un “perjuicio personal y familiar de difícil reparación, por cuanto la difusión de datos sensibles lesiona nuestra integridad”. Entienden los guardias que el derecho de protección de datos “jamás puede ponderarse con un pretendido derecho a la libertad de información o a la libertad de expresión”. Argumentan que los ciudadanos pueden grabarles, pero no difundir las imágenes.

"¿SU NÚMERO DE PLACA? ¡YA!"

En un vídeo publicado en una página de Facebook el 22 de marzo, F.J.M.C se niega a identificarse ante un grupo de agentes de la Guardia Urbana que lo retiene a él y a un grupo de ciudadanos que se saltaban el toque de queda nocturno en la plaza de Terenci Moix del Raval. "¿Sois agentes de paz? ¿Qué servicios me ofrece?", les dice a los agentes mientras registra el episodio con su móvil. Cuando le piden el DNI, el hombre els responde que primero quiere ver el número de placa profesional. El vídeo finaliza cuando es detenido por desobediencia después de varios avisos de un urbano. En el titular del vídeo, explica que estuvo dos noches en el calabozo. 

En otro vídeo publicado en el grupo de Instagram Acción Policial, el mismo hombre se niega a identificarse ante una patrulla policial de paisano que lo acusa de haberse saltado un semáforo en rojo. Durante la actuación, amenaza a los agentes con grabarles la cara y publicar las imágenes. "No me toque, póngase los guantes. ¿Cuál es su número de TTIP (placa)? Estás obligado a decírmelo cuando te lo pregunto. Ya. [....] Te lo he preguntado antes, tío. Respóndeme. No me conoces tío", sigue diciendo.

"SOMOS LA DIANA DE TODAS LAS FRUSTRACIONES"

Los funcionarios alertan sobre la peligrosidad de señalarles públicamente en un contexto de alerta cuatro por riesgo de atentado terrorista. Afirman, además, que las fuerzas y cuerpos de seguridad están “expuestos de manera notable al escarnio público” y que son la “diana sobre la que se vuelcan todas las frustraciones sociales”. Fuentes municipales explican que uno de estos casos se ha trasladado a los servicios jurídicos del Ayuntamiento y que el consistorio está analizando de qué manera puede "proteger a los agentes ante estas situaciones".

La Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) apoya a estos agentes y reprocha al jefe de la Guardia Urbana, Pedro Velázquez, que no “atienda” la petición de sus efectivos de pedir la retirada los vídeos de las redes. “La indefensión jurídica es enorme. Queremos contribuir a que se abra un debate sobre las condiciones de trabajo y que se cambien las normas para proteger más a los policías por parte de la administración”, sostiene Eugenio Zambrano, secretario del sindicato, quien cree que la “falta de apoyo institucional” supone una “invitación a la coacción y la intimidación”.

INSULTOS

El guardia urbano Martín (nombre ficticio) tuvo un incidente similar al de sus compañeros. Ocurrió con otro individuo. El pasado 3 de mayo este urbano de la unidad ciclista patrullaba por la Diagonal con su compañero cuando se cruzó a otro ciclista que circulaba a gran velocidad. Desde el primer momento, el hombre empezó a “despotricar” y a insultar al policía en inglés llamándole “trozo de mierda” y “racista”. Durante 20 minutos se negó a identificarse a pesar de que, según el agente, había cometido una infracción por exceso de velocidad. Sopesaron la situación y, finalmente, le dejaron marchar, a pesar de que Martín explica que podrían haberle detenido por desobediencia.

Imágenes grabadas por el usuario de Instagram @reejce durante una actuación policial en la Diagonal con un ciclista/ reejce



 

Dos días después, este hombre publicó sus imágenes en Tik Tok. El 22 de mayo, unos amigos le comentaron que lo habían visto en Twitter e Instagram. La “angustia” que le provocó verse en varios canales de las redes sociales hizo que el agente estuviera de baja 10 días. “Existen canales para quejarse, como el mismo ayuntamiento o los jueces, pero no se puede publicar indiscriminadamente”. Como sus compañeros, asegura que este hombre buscaba una “reacción” por parte de los agentes, que no logró. En su caso, tras comunicar su caso al consistorio, los servicios jurídicos municipales contactaron con él hace dos semanas, aunque no ha vuelto a saber nada más.

UNA MODA

A un tercer agente consultado por Metrópoli los amigos lo reconocieron en los vídeos, a pesar de llevar mascarilla. Él también tuvo un encontronazo con  F.J.M.C cuando estaba en vigor en el confinamiento perimetral. Cuando un día lo paró en Barcelona descubrió que se lo había saltado. “Decía que era una persona libre, que la ley suprema es la Constitución”, recuerda. Asegura que, a raíz de la publicación de su vídeo, algún vecino lo ha identificado. El policía explica que grabar a policías se ha relacionado  siempre con las personas de movimientos a favor de la okupación, pero que desde que estalló la pandemia “se ha puesto de moda de manera escandalosa”.

En la denuncia de los siete policías, los funcionarios también consideran que la grabación y publicación de sus rostros también vulnera la Ley Orgánica 4/2015, de Protección de la Seguridad Ciudadana, también conocida como Ley Mordaza por un sector de la sociedad. Están convencidos de que se trata de un “uso de datos no autorizado por su aptitud para poner en peligro o riesgo la seguridad personal o familiar”. 

SEGUNDA DENUNCIA

Otros dos agentes denunciaron a la Autoritat Catalana de Protecció de Dades a un tercer ciudadano en abril de 2020 por unas imágenes registradas en diciembre de 2019. En ese caso, de nuevo en la Diagonal, los policías respondieron a la llamada de un taxista que había transportado a cinco jóvenes a las 01.40 de la madrugada. Los chicos se negaron a pagar el viaje y uno de ellos orinaba en la calle cuando llegaron los agentes. Otro joven empezó a grabar a los agentes y publicaron sus rostros en las redes sociales. Los dos miembros de la patrulla pidieron al organismo catalán la eliminación de las imágenes "con la finalidad de no perpetuar los efectos lesivos derivados de la conculcación del derecho a la protección de datos de carácter personal".

Desde CSIF, Zambrano asegura que existen, al menos, siete denuncias similares más. Los tres agentes coinciden en detectar una tendencia "antipolicial" creciente en la calle. "Se han juntado varios temas como el independentismo, los desalojos, las restricciones de la pandemia, y nos ven como los enemigos", comenta José. El agente lamenta que ya no perciban el "cariño" que tenían antes y que reciban más insultos.

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