La discoteca latina Brisas de Luxe tiene hartos a los vecinos del Poble-sec. Desde que se permitió la reapertura del ocio nocturno en Barcelona, los residentes de la zona han tenido que volver a vivir episodios de violencia, incivismo, ruido e incluso robos como los que se han repetido constantemente en los últimos años. 

El Poble-sec es una de las zonas con mayor concentración de discotecas de la capital catalana, aunque el hartazgo se intensifica en una zona concreta: la parte baja de Paral·lel, donde se sitúa Brisas de Luxe. Según los vecinos, es un foco frecuente de conflictos que dificulta el descanso y el bienestar en los edificios cercanos.

Ahora, pese a que la situación de la pandemia ha hecho que las discotecas tan solo puedan abrir como restaurantes –hasta las 00:30 horas–, Metrópoli ha tenido acceso a unas imágenes que demuestran que en el local en cuestión no se cumplen con algunas de las restricciones vigentes.

NINGUNA RESTRICCIÓN

En estas imágenes, difundidas por el grupo de Telegram BCNLegends, se puede observar cómo los asistentes no están distribuidos en mesa, no llevan la mascarilla obligatoria y bailan a pesar de estar prohibido "por el especial riesgo que se asocia a esta actividad al no permitir la distancia mínima de seguridad". 

Según las nuevas restricciones para frenar el repunte de casos de coronavirus en Cataluña, las reuniones sociales han de estar limitadas a un máximo de diez personas –excepto si son convivientes– y se debe garantizar una distancia de separación mínima de 2,5 metros. 

Exterior de la discoteca Brisas de Luxe / GOOGLE MAPS



FIESTAS POR LA TARDE

Con el cierre a las 00:30 horas y el toque de queda impuesto en Cataluña entre las 1:00 horas y las 6:00 horas, las fiestas en la discoteca Brisas se desarrollan por la tarde. En realidad, tan solo tendrían permiso para servir en mesa –como un restaurante– pero en este local hay una mayor permisividad --como en otros de la ciudad-- que sirve como reclamo para los más fiesteros.

Los vecinos de la zona temen que estas fiestas reactiven los conflictos en el exterior, ya que el ambiente que se genera es similar al de los eventos que se celebraban antes de la pandemia.

CONFLICTIVIDAD

En el año 2016, cuando la discoteca todavía se llamaba Koko Premium Club, se produjo un tiroteo dentro del propio local que saldó con la vida de un joven de apenas 28 años. 

A raíz de este suceso, el local sufrió un lavado de cara que no acabó con todos los problemas. Como bien señalan sus clientes, el ambiente sigue siendo "chungo" y se producen "peleas continuas", aunque el propio local solo admite que "en ocasiones sí que es verdad que hay malentendidos".

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