Percepciones y realidades, y, sobre todo, lucro cesante. Barcelona vive una situación marcada por la confusión, con un consistorio que ha encendido las luces de alarma al comprobar que existe un malestar de carácter transversal. El estado de ánimo para que la economía crezca es esencial y Barcelona se mira una y otra vez en el espejo de Madrid, que “va como un tiro”, en palabras de su alcalde, José Luis Martínez Almeida. Solo ha faltado el comentario del jugador del F.C.Barcelona, Gerard Piqué, al señalar que siente envidia de Madrid, para que esas percepciones sean más agudas: se asoma la decadencia. Sin embargo, el dinamismo existe y podría incrementarse en los próximos meses, cuando se normalice también el flujo de turistas extranjeros, el verdadero motor de la ciudad en los últimos años, que se une a un sector tecnológico en auge y a una inversión en el sector inmobiliario de oficinas que ha roto los pronósticos. ¿Puede remontar Barcelona?

El principal escollo es compartido. Economistas, consultores y empresarios señalan que la falta de diálogo entre el poder político y el sector privado entorpece el posible crecimiento para inversiones e instala la percepción de que Barcelona ha iniciado un partido contra la propia ciudad. En un ámbito que ha resultado ser clave, como el turístico, se señala que “el problema a fecha de hoy es la ejecución y el alineamiento para que la ejecución sea realizada en colaboración con los principales actores privados del turismo en la ciudad, una colaboración que necesita espacios de diálogo más enfocados que los actualmente existentes”. Esa es la posición de los empresarios agrupados en Barcelona Global, la entidad que preside Aurora Catà.

EL RECHAZO A DIVERSOS PROYECTOS

Es la misma posición que defiende la patronal Foment del Treball, muy incisiva con las políticas del consistorio que dirige la alcaldesa Ada Colau. “Barcelona tuvo un modelo, basado en la colaboración público-privada que le permitió un salto enorme tras los Juegos Olímpicos y eso es lo que ha fallado, porque, además, no hay proyectos estratégicos a medio y largo plazo, justo lo que había caracterizado a la ciudad”, señala Salvador Guillermo, secretario general adjunto de la patronal.

Eso se plasma en “la potencialidad laminada de Barcelona”, según Guillermo, en el llamado lucro cesante, en términos empresariales, y que indica el estadio en el que podría estar Barcelona si no se dijera ‘no’ a determinados proyectos, en referencia al rechazo del Hermitage y a la ampliación del aeropuerto de El Prat.

Jaume Collboni, primer teniente de alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona / EUROPA PRESS

Pero, ¿es tanto como para afirmar que Barcelona se precipita al vacío? El consistorio lleva semanas rechazando esa idea, con una posición más firme en ese sentido del teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni, que dirige el área económica de la ciudad. En ese acuerdo entre los comunes de Colau y el PSC no se ven las cosas de la misma forma, pero los socialistas tampoco quieren distanciarse de la alcaldesa. En parte porque no comparten esas percepciones que se lanzan desde sectores económicos como Foment del Treball.

¿PROYECTO ESTRATÉGICO?

La tesis es que la inversión inmobiliaria en oficinas, en el distrito 22@, o la elección de Barcelona como sede de hubs tecnológicos de multinacionales como Pepsico o Microsoft desmiente la idea de decadencia. El sector inmobiliario corrobora esa idea. La consultora Saville Aguirre Newman señala sus previsiones hasta acabar el año: una inversión de 2.500 millones de euros, de los que 1.800 corresponden a Barcelona y 700 a Madrid. Del total de la inversión en oficinas en toda España, el 75% se realiza en Barcelona, según fuentes del sector, y de ese 75%, el 60% se focaliza en el 22@, que ha logrado “un posicionamiento internacional envidiable”.

Esos datos, sin embargo, tienen otra lectura. “Es positivo, es muy interesante, porque eso quiere decir que hay una confianza a medio y largo plazo en la economía de la ciudad, porque son inmuebles que se ocupan con facilidad por parte de las empresas interesadas”, según indica una fuente del sector. Pero, al mismo tiempo, evidencia “una decisión del pasado, es decir, el 22@ recoge ahora muchos frutos de lo sembrado hace más de 20 años, y lo que se echa en falta ahora es un plan similar, estratégico, para los próximos dos decenios”.

EL HOTEL DE LA CADENA FOUR SEASONS

Esa es la queja de los sectores económicos, que se plasma en declaraciones contundentes del presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, sobre la Barcelona “caótica”, o en la nota del Círculo de Economía, que habla de la posible “decadencia o irrelevancia económica” de Cataluña, que es como decir Barcelona y su gran área metropolitana, el verdadero motor de la comunidad.

La ministra Maroto, en primer término, junto a Jaume Collboni, Juan Verde, José Luis Bonet y Roger Torrent, en la cumbre mundial del turismo / MA

Lo que “irrita” es que si se quería reorientar el modelo turístico, entonces, “no tiene ningún sentido que se obstaculice y se rechace una inversión como el hotel de la cadena Four Seasons, que ha acabado en Madrid”, insiste Salvador Guillermo.

Por ello, el economista y profesor de la UB, Gonzalo Bernardos, especializado en el sector inmobiliario, ve superable la situación de Barcelona: “La decadencia de Barcelona es fácilmente remontable, porque, a pesar de que no estamos en el mejor momento, la ciudad sigue siendo muy atractiva para el capital internacional y al Ayuntamiento le llegan muchas propuestas de inversión, pero la señora ‘No’ –en referencia a Ada Colau-- las rechaza. En su visión de la ciudad, el futuro de Barcelona está en el decrecimiento económico. En otras palabras, que los ciudadanos vivamos peor. La excusa es cuidar el medio ambiente y la realidad es que los comunes no tienen ningún modelo económico”.

EL SECTOR COMERCIAL, CAPITAL

El hecho es que Barcelona, al margen del poder de sus empresas tecnológicas, del centro neurálgico en el que se ha convertido el 22@, ha desarrollado un modelo que depende mucho del turismo, y, en concreto, del turismo internacional. Y, siguiendo con la lupa, del “turismo estadounidense y asiático”, que deja mucho dinero en la ciudad y que todavía no ha regresado desde el inicio de la pandemia. Fuentes del sector insisten en esa cuestión. Hasta 16.164 empresas y 151.368 empleos, además, se vinculan con el comercio, un sector básico, relacionado de forma íntima con el turismo. Representaba el 21,4% de las empresas y el 14,4% del empleo de la ciudad justo a finales de 2017. Y, respecto al comercio minorista y la restauración, el número alcanzó en ese momento los 35.830 negocios, un 17,3% del total. ¿Qué se esconde también entre esos números?

Lo responde Salvador Guillermo, al señalar que se han producido diversos factores, y uno ha sido el proceso independentista, que generó la salida de la sede de miles de empresas, entre ellas las de mayor dimensión, y la sensación de que no había seguridad jurídica. Y cuando se ‘normalizaba’ la situación, llegó la pandemia del covid y la total parálisis de un sector como el turismo. Otro factor es que Madrid ha sabido jugar con el margen sobre la fiscalidad que tienen las autonomías, mientras que el gobierno autonómico en Cataluña ha subido los tramos y ha colocado todo tipo de tasas en diferentes ámbitos.

LA INERCIA ANTERIOR A LA PANDEMIA

En Madrid, el turismo, también importante, se basa más en el flujo nacional, que se ha ido recuperando con celeridad. El mismo alcalde de Madrid, Martínez Almeida, reconocía en una intervención en el Círculo Ecuestre, que Barcelona “sigue siendo la gran referencia internacional cuando se habla de una ciudad española”. Y eso tiene dos caras: la de ahora es más negra, porque ese turismo internacional no ha llegado todavía y no se sabe si se recuperará en su totalidad.

Ada Colau junto con Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment / METRÓPOLI - MANEL MANCHÓN

¿Se puede remontar, mirando, como siempre a Madrid? Bernardos tiene claro que Barcelona lo tiene todo a favor, si sabe jugar sus cartas: “El próximo alcalde solo debe escuchar al capital privado, pasar del business hostile al business friendly y fomentar la colaboración público-privada. Debe hacer una ronda en Londres, París, Nueva York, Shanghái, Tokio y Berlín y decir que la ciudad está abierta a inversiones extranjeras, y crear una ventanilla única. En otras palabras, un responsable por cada proyecto que impida que la burocracia de la Administración catalana y española haga inviable la inversión”.

Barcelona ha despertado de la pandemia con esas percepciones de decadencia, pero se trata de una inercia anterior. En 2019, antes del covid, la Comunidad de Madrid era líder con un crecimiento del 2,6% del PIB, seis décimas más que la media española, situada en el 2%. Cataluña, y con ella Barcelona, crecía al 1,8%, dos décimas menos que la media.

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