Port Balís Barcelona
El Port Balís de Llavaneres encara su renovación: más amarres para grandes barcos, nuevas tiendas e inversión en vivienda de lujo
La nueva concesión atraerá más población con alto poder adquisitivo en las urbanizaciones de los alrededores tras 40 años
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Mar, montaña, un puerto deportivo y casas de hasta 17 millones de euros. Pese a estar a menos de 30 minutos de Barcelona en coche, el Maresme a menudo pasa desapercibido aunque concentre algunas de las urbanizaciones más caras y exclusivas no solamente de Catalunya, sino de España.
Este próximo trimestre finalizará la concesión del Port Balís, en Sant Andreu de Llavaneres, vigente desde la década de los 90.
El socio director de Barnes en el Maresme, Lluís Barrera, asegura en declaraciones a Metrópoli que los futuros gestores del puerto impulsarán la inversión y la modernización de las instalaciones.
Renovación pendiente de hace años
Algunos restaurantes han descartado acometer obras o reparaciones en sus locales hasta que se defina la nueva concesión, ante la posibilidad de una reordenación radical del puerto.
“La disposición del puerto es de hace 40 años. Ahora ya no se ve que en un puerto estés comiendo y veas los coches aparcados justo delante… Todo en general necesita una renovación”, explica.
El Port Balís
Según Barrera, en los próximos años Port Balís experimentará una transformación integral orientada a mejorar la experiencia de sus usuarios.
El puerto incorporará nuevas tiendas y servicios para fomentar una mayor actividad social y comercial.
Además, se ampliará la capacidad de amarres para acoger embarcaciones de mayor eslora, respondiendo así a una demanda creciente que actualmente obliga a muchos propietarios a trasladarse a puertos cercanos como Mataró o Barcelona.
Alta renta per cápita
El Port Balís da cobertura a los municipios de su entorno.
Según el socio de Barnes, esta comarca destaca por concentrar algunos de los municipios con mayor renta per cápita de España, con poblaciones como Sant Vicenç de Montalt y Sant Andreu de Llavaneres, a tocar del puerto, y otras ubicadas al sur como Alella, Cabrils, Teià, Cabrera de Mar y Tiana.
Además, la nueva concesión también disparará la compraventa de viviendas en las urbanizaciones del Supermaresme y Rocafarera.
El Port Balís
2.000 metros cuadrados
En ambas zonas, el lujo está a la orden del día y lo más cotizado es la privacidad. Las parcelas tienen un mínimo de 2.000 metros cuadrados de superficie, con vistas al mar y rodeadas de amplias zonas verdes.
Con piscina interior, exterior, saunas, jacuzzis, cocinas de invierno y de verano, jardines, campos de fútbol, pistas de tenis, de squash, los palacetes del Supermaresme y Rocafarera son hogar de muchas personalidades, desde youtubers famosos o artistas a diplomáticos.
Lluís Barrera, socio director de Barnes en el Maresme
Más barato que otras ciudades europeas
Según la inmobiliaria, los precios continuarán al alza, aunque no al mismo ritmo, pues desde la pandemia el crecimiento de las transacciones se ha incrementado entre un 28 y un 30%.
“Muchos ciudadanos de la Unión Europea, sobre todo, ingleses y franceses, vienen aquí. Mientras allí los precios no bajan de 12.000 o 14.000 euros el metro cuadrado, en Sant Andreu de Llavaneres se encuentran a unos 4.200 euros”, analiza Barrera.
Además, la apertura del British Council en la zona ha convencido a nuevos clientes a instalarse en dichas urbanizaciones.
Una casa en la urbanización Supermaresme de Sant Andreu de Llavaneres
Debido al conflicto en Oriente Medio, Barnes ha notado un interés procedente de lugares como Dubái. China y otros destinos asiáticos, por otro lado, también muestran un interés creciente en el área.
Compradores estadounidenses
En los últimos años ha aumentado notablemente la presencia de compradores estadounidenses al Maresme, coincidiendo con el comienzo de la Administración Trump.
Buscan casas con vistas al mar donde pasar sus vacaciones o residir de forma temporal mientras teletrabajan.
De segunda a primera residencia
Pero no todos son compradores extranjeros. Barrera explica que en el segmento por debajo de los 1,5 millones de euros, aproximadamente la mitad de los compradores son nacionales.
Una casa en la urbanización Supermaresme de Sant Andreu de Llavaneres
Antes de la pandemia, los residentes locales veían sus propiedades en el Supermaresme como una segunda residencia. Sin embargo, con la implantación del teletrabajo, el concepto ha cambiado hacia un uso habitual.
Vecinos de Barcelona ya se plantean mudarse a municipios como Sant Andreu de Llavaneras, situados a apenas 30 minutos de la ciudad, que ofrecen viviendas más amplias, mayor tranquilidad y una calidad de vida distinta.