
Sistema de sombra estacional en Barcelona
Barcelona pone remedio al sol de verano: contrata una empresa para hacer “generación de sombras”
Sant Andreu y Horta-Guinardó tendrán dos espacios sombríos para paliar el riguroso calor barcelonés
Otras informaciones: Barcelona estrena tres sistemas para crear sombra en el espacio público: ubicaciones y detalles
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El consistorio de Ada Colau puso de moda los refugios climáticos en verano, que no eran otra cosa que ‘puntos frescos’ con agua y espacio verde, muchas veces un parque o un jardín, pero que en muchos casos no eran ni refugios ni climáticos. La medida intentó ser un paliativo del intenso calor que soporta Barcelona y los barceloneses en los meses de la canícula, cuando la temperatura llega a hacerse casi insoportable en determinados días.
Pero las quejas de los ciudadanos han venido sucediéndose año tras año. Hay lugares, como la plaza 25-N, en Sant Martí, donde se hace imposible plantar arbolado o poner mobiliario pesado en la plaza de cemento, porque debajo se encuentra el intercambiador de metro de las líneas 4 y 2 y, además, un ramal del antiguo tendido del tren subterráneo hacia la calle Santander.
No hay suficiente altura de la losa para permitir vegetación. Es un ejemplo de lo que es un espacio desarbolado y expuesto a la intemperie, pero especialmente al calor que rebota del cemento cada verano.
Zonas de estancia confortables
El nuevo Ayuntamiento que preside el socialista Jaume Collboni quiere decir la suya en esta guerra contra la temperatura. Y hará una prueba en dos puntos de la ciudad para aplacar los rayos solares. La pasada semana, contrató a la empresa Okatent para realizar una operación tan sencilla como la de aprovechar los jardines: techar espacios públicos.

Generador de sombras en Barcelona
La finalidad, según el Ayuntamiento, es “crear zonas de estancia confortables en ámbitos pendientes de urbanizar cuando el nivel de radiación solar es alto y, por tanto, es preciso garantizar la reducción de la temperatura y el efecto succión en el ámbito por debajo de los toldos”.
El contrato especifica que “la finalidad de estos sistemas es mantener la actividad de los usuarios del espacio cuando el nivel de radiación solar es alto y, por tanto, debe garantizarse la reducción de la temperatura mientras no se realizan los trabajos de reurbanización definitiva”. Se trata de dar alivio a los vecinos en los espacios “con más sol y que tienen un uso intensivo de personas”.
Tres metros de altura
Se trata de estructuras con base de hormigón armado en las que van ancladas las estructuras metálicas de acero galvanizado y de zinc, de tres metros de altura, techadas con tela sintética micro perforada con cortes, que permite el paso del aire y del agua, dispuestas a resistir temperaturas de menos 30 grados a más 70 grados centígrados. Según los responsables municipales, los cortes en los techados son idóneos para “disminuir la succión del viento”.
El consistorio ha encargado la construcción de dos de estas estructuras a través de la empresa pública BIMSA, que ya ha formalizado los contratos.

La primera teniente de alcalde, Laia Bonet, durante la presentación de generadores de sombras en Barcelona
El primero de los puntos programados será la losa de La Sagrera que une la nueva estación de Rodalies y la pasarela de La Maquinista, en el distrito de Sant Andreu, un espacio desangelado de 140 metros de largo por unos cinco metros de ancho, es decir, de unos 700 metros cuadrados de superficie.
El segundo espacio es la rambla del Carmel, en el distrito de Horta-Guinardó. Se trata de un espacio de unos 500 metros cuadrados en el que hay incluso áreas de juegos infantiles. Se encuentra entre las calles Beatriu, Dante Alighieri y de las Letras. Si con motivo de la instalación de los pilares que sustentan la cubierta han de desplazarse elementos de las áreas de juego, éstos habrán de reponerse en otro lugar dentro del mismo recinto.
A prueba de vándalos
Los elementos utilizados en estos ‘generadores de sombras’, como se les conoce dentro del consistorio, estarán fabricados con materiales reciclables o reutilizables y de alta resistencia y durabilidad: han de resistir desde impactos (de pelota o vehículos, por ejemplo), hasta las inclemencias atmosféricas y de contaminación, así como el vandalismo, ya sea en forma de pintadas, ralladuras, inscripciones o golpes. Los elementos tampoco tendrán bordes cortantes.
Los equipamientos costarán a las arcas municipales un total de 215.110 euros y deberán estar montados en un plazo máximo de tres meses, es decir, a finales de junio o, lo que es lo mismo, cuando empiece el verano. La empresa Okatent, según el contrato, debe garantizar durante tres años los recambios necesarios para reponer desperfectos en el caso de que sean necesarios. El futuro dirá si, tal y como se pretende desde el consistorio, estos artilugios son eficientes y pueden llegar a representar un alivio para los vecinos.