Colau y Pisarello, celebrando su victoria electoral de 2015 / Archivo

Colau y Pisarello, celebrando su victoria electoral de 2015 / Archivo

Información municipal

Los comunes, a la desesperada: movilizan todos sus resortes contra los ‘efectos Sánchez y Collboni’

BeC utiliza el tema de la vivienda para desgastar al alcalde y pone sobre la mesa las últimas ideas estrella de Ada Colau como recetas de gobierno

Pisarello da el paso para liderar a los comunes en Barcelona con el aval de Colau

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Las elecciones son algo muy serio. Y para los comunes, las elecciones municipales son prácticamente su seguro de vida. De ahí que de cara a las municipales del 2027 se estudie cómo poner toda la carne en el asador para evitar un batacazo que les pueda llevar a la irrelevancia o, lo que es peor, a una crisis interna que sea determinante para su supervivencia.

Los sondeos no son halagüeños: el último barómetro municipal les sitúa como tercera fuerza política, a considerable distancia de su principal adversario, el socialista Jaume Collboni, y a una nada desdeñable distancia de ERC, su otro gran rival que le disputa el voto de izquierdas nacionalista.

Para redondear sus problemas, los socialistas intentan pisar el terreno donde los comunes se defienden mejor: el de medidas populares que los de Ada Colau consideran que son un campo exclusivo de ellos.

No a las bonificaciones

Por eso el anuncio del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de que el Ejecutivo central otorgará bonificaciones a los caseros que no suban el alquiler a sus inquilinos han sentado a cuerno quemado en la sede de Barcelona en Comú (BeC).

La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (i), el ministro de Cultura Ernest Urtasun (c) y el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello (d), se saludan,

La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (i), el ministro de Cultura Ernest Urtasun (c) y el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello (d), se saludan, EFE/Alberto Estevez

En realidad, Sánchez no había consensuado el anuncio ni siquiera con Sumar, la plataforma que también forma parte del Gobierno y donde los comunes están presentes con el ministro Ernest Urtasun. Los anuncios de Collboni sobre medidas populares y sobre las iniciativas que emprende el gobierno municipal también han hecho saltar las alarmas.

Ante la ofensiva socialista tomando la delantera en el tema de la vivienda, los comunes han pasado a la ofensiva. Y no sólo el partido, sino sus entidades afines. Especialmente, la poderosa Confederació de Sindicats d’Habitatge de Catalunya (COSHAC). “Un premio a la especulación y al rentismo. Es una medida reaccionaria que no confronta ni pone límites y normaliza los alquileres abusivos”, alertó esta entidad, afín a los comunes.

Consignas comunes

La COSHAC mantiene las mismas consignas que los comunes: “No es una medida neutra. El Gobierno opta por premiar a los especuladores en lugar de poner límites obligatorios a los alquileres, sancionar la especulación y garantizar efectivamente el derecho a la vivienda”.

Los activistas han distribuido una fotografía de Núria Garrido, presidenta de la “patronal rentista” Som Habitatge bajo un lema clarificador: “El mismo chantaje de siempre: o pagas o te subo el alquiler”. Y resume luego que “la bonificación parte de una idea profundamente reaccionaria: los propietarios sólo se ‘comportarán bien’ con la clase trabajadora si el Estado les compensa”. Y termina con una máxima contundente: “Es un chantaje institucionalizado: o dinero público o abusos inmobiliarios”.

Pisarello ha sido incapaz de aprobar ni un solo presupuesto / Ajuntament Barcelona

Pisarello ha sido incapaz de aprobar ni un solo presupuesto / Ajuntament Barcelona

Ahondando en el mensaje político, los sindicatos de vivienda coinciden con los comunes en comparar la bonificación a los rentistas con el perdón de “todos los impuestos a los empresarios que obtienen beneficios millonarios por el simple hecho de mantener salarios de miseria”.

Acusaciones a Collboni

Los comunes y algunas plataformas afines realizan desde esta semana una intensa campaña en varios frentes que desbordan el tema de la vivienda. Así, culpan a Jaume Collboni de ser el causante de que aumente el sinhogarismo en Barcelona, de fracasar con su política de vivienda, de no haber iniciado la construcción de un solo piso social (lo que es falso) o de ponerse al servicio de los fondos buitre.

Mensajes y vídeos acompañan las comunicaciones a los activistas, con la consigna de difundirlos en red para potenciar su efecto. Y tiene previstas diversas movilizaciones las próximas semanas, en especial por el tema de la vivienda.

Los comunes enviaron a sus activistas un mensaje muy claro: “Hay mil cosas mejores que hacer que acabarían con la crisis de la vivienda, pero Pedro Sánchez y el PSOE prefieren seguir beneficiando a los rentistas. Ya está bien de hacer aún más ricos a los propietarios mientras los inquilinos nos empobrecemos día a día”.

Las razones de los comunes

Otra de las consignas enviadas esta semana incide en que “no daremos apoyo a las medidas del PSOE para hacer más ricos (aún) a los propietarios. Lo que hay que hacer es prorrogar automáticamente los más de 630.000 contratos de alquiler que caducan este año

Fuentes cercanas a los comunes señalan a Metrópoli que “no se trata de cubrir el precio de los alquileres, sino de toparlos, de evitar la especulación mediante normas legales. Es muy fácil pagar un porcentaje del alquiler de equis familias, porque eso sale del erario público y sólo tienes que repartirlo quitándolo a otras partidas. Pero no soluciona el problema: si los alquileres tuviesen por ley un máximo autorizado, no se tendría que completar ese alquiler a las familias más necesitadas”.

La conclusión es clara: el Gobierno “se pone al servicio de los lobbies inmobiliarios en vez de confrontarlos”, la última consigna que difunden abundantemente tanto colectivos de los comunes como sindicatos de inquilinos o la propia BeC.

“Es una guerra sucia”

No se quedan ahí: la ofensiva para desgastar la imagen de Collboni es por tierra, mar y aire: los comunes han disparado proyectiles de grueso calibre por “desmantelar el servicio de salud mental Komsulta’m”. Se trata de la consulta de servicio psicológico a jóvenes y adultos sin necesidad de pedir cita previa.

La actual líder de BeC en el consistorio, Gemma Tarafa, acusó públicamente a Collboni de “desmantelar” el servicio. En un artículo escrito en el Diari de Sanitat, cercano a los comunes, Tarafa detalló que “se eliminan 14 puntos de acceso directo, uno de los valores principales del Komsulta’m. Esto en el caso de los jóvenes, porque la atención de los adultos de más de 18 años años desaparece por completo”.

Este extremo es negado por el Ayuntamiento, que dice que responde a “una intoxicación” de los comunes, puesto que no desaparece la atención a los adultos, sino todo lo contrario: se reorganiza el servicio y se ampliará el tiempo de atención individual.

Desde el PSC se asegura que todo es fruto de una guerra sucia de los comunes “porque están desesperados ante los resultados electorales que les dan los sondeos y quieren marcar perfil. Lo malo es que lo hacen recurriendo a la intoxicación, la manipulación y la mentira”.

Las propuestas estrella

También arremeten los comunes contra el alcalde porque las tarifas del bicing subirán un 16% este año. “Jaume Collboni ha decidido que coger el bicing nos salga más caro. En lugar de potenciar un servicio que ha crecido los últimos años, que es saludable y sostenible, el alcalde prefiere hacer todo lo contrario”, acusan ante sus activistas.

Sacan de la chistera grandes propuestas que, a año y medio de los comicios, parecen los primeros síntomas de una guerra sin cuartel: Ada Colau propone un año gratis de bicing para los jóvenes de 16 a 20 años.

Ello contrasta son su insistente empeño en subir los transportes públicos cuando gobernaba: antes de salir del consistorio, su tira y afloja con Collboni fue ganado por el socialista, que consiguió que se congelasen los precios de bus y metro tras una monumental bronca con la alcaldesa.

Otra de las propuestas estrellas, que parece llevar la impronta de Colau, es la creación de una red de supermercados públicos, “con productos de calidad y precios justos”. Aseguran los comunes que “es un win-win: abaratamos la compra, garantizamos alimentos saludables en todos los barrios y reforzamos el pequeño comercio, aprovechando una herramienta pública como Mercabarna. Otras ciudades, como París, Bolonia o Copenhague ya lo hacen”.