Este lunes hay huelga de metro. Otra vez. Y con paros en el Bicing por segunda semana consecutiva. La duodécima jornada de huelga viene precedida de una semana en la que ha habido muchas declaraciones, críticas, reprobaciones y peticiones de dimisión, pero ningún avance en las negociaciones, que llevan mucho tiempo bloqueadas. TMB no quiere hacer nuevas ofertas porque considera que ha llegado hasta donde podía y los trabajadores aguantan el pulso confiados en la justicia de sus demandas y a la espera de que la presión social quiebre el inmovilismo de Mercedes Vidal, a la que ya solo apoyan Barcelona En Comú y PSC.

La primeras informaciones de TMB apuntan a que el primer turno de huelga ha registrado un 29% menos de usuarios que en un lunes cualquiera. La empresa ha informado de que varias estaciones (El Coll/La Teixonera, Vallcarca y Guinardó/Hospital de Sant Pau) han sufrido actos vandálicos. La única estación que ha tenido que regular el acceso de pasajeros ha sido la de La Sagrera, mientras que el resto de estaciones centrales han vivido la jornada con más tranquilidad.

Tabla de servicios mínimos del metro / TMB

Tras doce jornadas, la huelga ya se ha colado en la rutina diaria de los barceloneses. Salir más temprano, buscar medios alternativos de transporte o aguantar estoicamente el gentío son las tres opciones que tienen ahora mismo los ciudadanos ante un conflicto que, salvo sorpresa de última hora, amenaza con alargarse hasta después del verano. “Lo que queremos es una negociación y llegar a un convenio”, decía esta semana la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que pese a las peticiones de sindicatos y partidos de la oposición ha rehusado ponerse al frente de las negociaciones.

CONDICIONES LABORALES, NO SALARIOS

Los trabajadores del metro están muy molestos con la actitud del Gobierno municipal, al que acusan de mentir de forma descarada para desacreditar a los sindicatos. “Mercedes Vidal está mintiendo en todo momento cuando dice que el tema salarial ha sido un tema de discusión por parte del comité de huelga”, declaró a Metrópoli Abierta el pasado miércoles el presidente del comité de huelga de metro, Pere Ramón (CGT).

Lo que piden son mejoras de las condiciones laborales para los sectores más vulnerables de la plantilla. Quieren mayor protección de las mujeres trabajadoras embarazadas, facilitar la conciliación laboral y familiar o crear dos nuevos turnos con trabajadores a tiempo completo, medidas que tienen un coste “ínfimo” para la empresa. Aún así, tanto Colau como Vidal han reiterado en numerosas ocasiones que TMB ha puesto sobre la mesa mejoras valoradas en 23 millones de euros y que han llegado al límite tanto legal como presupuestario, por lo que cualquier avance deberá circunscribirse a ese marco.

MÁS METRO A PESAR DE LA HUELGA

El formato de la huelga (paros de dos horas divididos entre los tres turnos de los lunes) ha tenido una gran incidencia en los trayectos en hora punta. TMB calcula que las ocho primeras jornadas de paros implicaron la pérdida de 1,4 millones de validaciones en el metro y supuso una pérdida de unos 550.000 euros. Una extrapolación rápida cifra en 2,1 millones de viajes y casi 800.000 euros los costes de la huelga tras la duodécima jornada de este lunes. Sin embargo, y gracias a este innovador formato, en términos globales el impacto de la huelga ha sido menor (más allá de las aglomeraciones, que no es poco).

Al cierre del primer semestre, TMB asegura que se ha conseguido un importante crecimiento en el uso de la red de metro. Hasta junio el suburbano registró 203,17 millones de viajes, un 5,8% más respecto al anterior. Eso significa 11,12 millones de validaciones más. El autobús también crece, pero a un ritmo algo inferior (5,2%) y con 5,05 millones de viajes adicionales consigue cruzar la línea mágica y alcanzar los 102,5 millones de validaciones.

NUEVOS PAROS EN SEPTIEMBRE

Ante la previsión de que sería una negociación larga, los sindicatos ya anunciaron a principios de julio que habría nuevos paros adicionales a los de los lunes. En concreto, habrá huelga durante la Diada (11 de septiembre), La Mercè (24 de septiembre) y en todos aquellos partidos de Champions del Barça que obliguen a alargar el servicio. Aunque no se han convocado de forma oficial, son un as en la manga que se guardaban en el caso de que se llegara a una situación como la actual.

Por su parte, TMB acusa a los dirigentes de sindicales de no trasladar sus propuestas a la asamblea para que sean sometidas a votación. La empresa y el Gobierno municipal confían en que la entrada en el equipo negociador de Jordi Martí y Eduard Saurina, que representarán al Ayuntamiento y al Área Metropolitana, consiga el golpe de efecto que reabra las conversaciones y acabe con un conflicto que ya dura demasiado.

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