Accidente de tráfico en una carretera de Barcelona
Año negro en las carreteras de Barcelona: suben un 17% los muertos en accidente durante 2025
Los motoristas, ciclistas y peatones concentran el grueso de los fallecidos en un repunte que afecta especialmente a los jóvenes menores de 35 años
Relacionado: La Arrabassada se mantiene como la carretera más mortal del área de Barcelona
Noticias relacionadas
La provincia de Barcelona cierra 2025 con un preocupante repunte de la mortalidad en sus carreteras, rompiendo la tendencia a la baja registrada en años anteriores.
Según los datos facilitados por el Servei Català de Trànsit (SCT), durante el pasado año fallecieron 65 personas en accidentes de tráfico, diez más que en 2024, lo que representa un incremento del 17%. Pese al aumento de este 2025, se mantiene un descenso del 20% respecto a los datos de 2019.
Casi la mitad de los fallecidos en la provincia eran motoristas, con un total de 30 víctimas.
Las comarcas más afectadas fueron el Vallès Occidental, con 12 muertos; el Vallès Oriental, con 9; el Baix Llobregat, con 8; y el Maresme, con 8 fallecidos. La AP-7 continúa siendo la carretera más letal, acumulando múltiples víctimas tanto en la provincia de Barcelona como en Tarragona, con un total de 17, seguida de la N-II, con 11, la C-58, con 9 y la A-2, con 8.
Jóvenes y fines de semana, los más afectados
El aumento de la mortalidad también ha afectado de manera notable a los jóvenes menores de 35 años, que representan un 35 % de los fallecidos en Catalunya en 2025, loq ue supone un aumento de 12 personas respecto al año anterior, cuando se registraron 39. En Barcelona, un número significativo de motoristas jóvenes se vio involucrado en accidentes graves.
Una moto, tras haber sufrido un accidente en la AP-7, en una imagen de archivo / EFE
Del total de jóvenes fallecidos, 24 tenían entre 15 y 24 años, 25 entre 25 y 34 y 2 hasta los 14 años, lo que evidencia un incremento preocupante en las franjas de edad más activas y vulnerables al volante. Aun así, la franja con mayor número de fallecidos continúa siendo la de 55 a 64 años, con 27 víctimas, seguida de la de 65 a 74 años, con 20.
El SCT destaca que los siniestros mortales se producen tanto en días laborales como en fines de semana, con un ligero predominio de estos últimos y en operaciones especiales de tráfico. 64 ocurrieron en días laborales y 80 durante fines de semana o en operaciones especiales de tráfico, mostrando que los riesgos se concentran tanto en el tráfico cotidiano como en situaciones de alta movilidad.
Entre los accidentes registrados, destacan los choques frontales y las colisiones laterales, aunque también se produjeron atropellos y embestidas. En la red viaria interurbana, la dispersión de la siniestralidad muestra que muchas carreteras secundarias también registran víctimas.
Un repunte generalizado tras años de descenso
A nivel regional, Catalunya ha cerrado 2025 con 144 fallecidos en la red interurbana, frente a los 136 del año anterior, un aumento del 6%. La mortalidad ha roto así la tendencia a la baja que se mantenía desde 2019, año de referencia para los objetivos del Plan de Seguridad Viaria 2024-2026.
Unas ambulancias en Barcelona, Catalunya
Los datos indican que los colectivos vulnerables continúan representando un alto porcentaje de las víctimas: motoristas, ciclistas y peatones suman el 43 % del total. Además, los heridos graves en las carreteras interurbanas han aumentado, pasando de 807 en 2024 a 861 en 2025.
En cuanto a las provincias, tras Barcelona, destacan Lleida, con 27 fallecidos; Tarragona, con 30 víctimas (11 de ellas en la AP-7); y Girona, con 22, sin cambios respecto al año anterior. La vía con mayor número de fallecidos en toda Cataluña sigue siendo la AP-7, con 17 víctimas, seguida de la N-II, la C-58 y la A-2.
Pese al repunte registrado en 2025, la mortalidad viaria en Catalunya mantiene un balance positivo a largo plazo, con un descenso acumulado del 18% respecto a 2019, año de referencia previo a la pandemia y base del Plan de Seguridad Viaria 2024-2026. Esta cifra se sitúa ligeramente por debajo del objetivo del 20 % marcado por las autoridades, lo que refleja que, a pesar de los reveses puntuales, la tendencia general sigue siendo a la baja en términos históricos.
No obstante, el aumento de heridos graves en la red interurbana, que ha pasado de 807 en 2024 a 861 en 2025, indica que la seguridad vial sigue siendo un desafío. Aunque años anteriores mostraron descensos consecutivos —con 152 fallecidos en 2023 y 136 en 2024—, la subida de víctimas mortales y de accidentes graves en 2025 evidencia que la mejora no es lineal y requiere reforzar las políticas de prevención y control, especialmente en las vías con mayor siniestralidad y entre los colectivos más vulnerables.