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Jaume Collboni durante el acto L'alcalde respon

Jaume Collboni durante el acto L'alcalde respon Simón Sánchez

Opinión

El pacto de izquierdas en Barcelona que se hace esperar (y en Catalunya)

"La realidad es tozuda. La gobernabilidad en el Ayuntamiento de Barcelona y en la Generalitat pasa por un acuerdo de izquierdas con los comunes, Esquerra y el PSC. En el otro lado hay fragmentación: nacional catalán o nacional español, sin un proyecto concreto sobre nada"

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Todo y al mismo tiempo no puede ser. Parece una afirmación lógica, pero los partidos políticos son maestros en tensar la cuerda y en ofrecer la impresión de que sí, de que todo es posible. En Barcelona, el alcalde Jaume Collboni, que acaba de pasar con nota su intervención en L’alcalde respon, lleva años defendiendo un acuerdo de izquierdas en el consistorio.

Pero, ante la falta de compromiso de comunes y de Esquerra para formar parte de un gobierno municipal, el PSC ha jugado con la posibilidad de pactar con Junts per Catalunya.

De hecho, en este mandato, hay pactos importantes: la ordenanza sobre terrazas y la ordenanza de civismo. Sin embargo, no ha sido posible un acercamiento real con Junts para sacar adelante la reforma de la reserva del 30% de vivienda pública en las construcciones inmobiliarias.

Y esa medida era central para el mandato. Jaume Collboni señaló en una entrevista con Metrópoli que había decidido ya dejar esa reforma en el cajón hasta las elecciones, porque no veía la manera de encontrar un socio fiable, o dos, para presentar una alternativa que todo el sector económico sigue esperando.

La cuestión es que en Barcelona no se vislumbra otro modelo para gobernar la ciudad que el de un pacto de izquierdas entre el PSC, comunes y Esquerra.

En el otro lado, Junts manifiesta una incapacidad para encontrar un nuevo líder que aglutine un centro-derecha liberal, y que conecte con las necesidades de los barceloneses. El PP tampoco parece que pueda ocupar un papel central, cercado ahora por la fuerza de Vox, como lo está Junts por la posible irrupción de Aliança catalana.

Tampoco se ve viable una alianza entre Junts y Esquerra, con la excusa de ‘nacionalizar’ la capital catalana. La ruptura entre esas dos fuerzas políticas es evidente. Y el PSC, por sí mismo, como todos los demás partidos, no puede ya reunir un cuerpo central del electorado que lo catapulte hacia los 16 o 18 concejales.

Aspira a ganar las próximas elecciones, quedar primero, y buscar acuerdos a partir de la situación de las fuerzas políticas de izquierda.

Esa misma situación es la que se da en el Parlament de Catalunya. Esquerra se resiste a secundar los presupuestos de Salvador Illa. Quedan unos días de margen, una vez el PSC ya ha logrado el apoyo de los comunes. Pero, ¿qué alternativa hay para gobernar la Generalitat?

Poco a poco se irá asumiendo una realidad. Collboni lo constató en L’alcalde respon. Esquerra debería aprobar los presupuestos de la Generalitat si desea reivindicarse también en Barcelona. Y es que están en juego 250 millones de euros. Hay proyectos cofinanciados, desde centros de atención primaria a escuelas. Y la participación de la Generalitat es esencial.

Esquerra espera. Se resiste. Quiere más garantías en el modelo de financiación de la Generalitat que ha negociado con el PSC y el Gobierno central. Faltan unos días para que Salvador Illa entienda que ya no hay más margen de maniobra. O presupuestos o convocatoria de elecciones, o gobernar arrastrando los pies.

Sin embargo, la realidad es tozuda. La gobernabilidad en el Ayuntamiento de Barcelona y en la Generalitat pasa por un acuerdo de izquierdas con los comunes, Esquerra y el PSC. En el otro lado hay fragmentación: nacional catalán o nacional español, sin un proyecto concreto sobre nada.