Cánticos en el España-Egipto
O todos moros o todos cristianos
"Ojalá que lo acaecido en el España-Egipto sirva para imponernos la obligada norma de respeto de no pitar himnos nacionales, ya lo haremos cuando el equipo contrario tenga la pelota, y sirva para erradicar los cánticos menospreciadores u ofensivos desde la grada"
Quiero dejar constancia que me parecen deplorables los cánticos de “musulmán el que no bote” y los pitos al himno egipcio y a Joan García acaecidos durante el reciente partido de futbol España-Egipto.
Con relación al que fue cancerbero españolista no lo silbé en su día en el partido de liga, ya de blaugrana, ni tampoco le aplaudí entonces como hago con todo exjugador perico de trayectoria. Otra cosa es que no entiendo por qué el seleccionador Luis de la Fuente no lo convocó nunca cuando jugaba en el RCDE, con un ingreso extra de 5 millones de euros para el club por ello, y sí lo hace y le hace jugar su primer encuentro precisamente en el RCDE Stadium.
Podía haber debutado hacía tiempo o la semana anterior en Villarreal contra Serbia. No obstante, todo jugador que porta el escudo de España en su camiseta en ese partido será de mi equipo y lo arroparé al margen del club en el que juegue.
Que se pitara el himno egipcio es otro despropósito, aún mayor siendo un partido amistoso. Lamentablemente, esta falta de respeto se repite con cualquier otro equipo nacional que juegue y en cualquier campo de fútbol de aquí. No fue un episodio aislado, lo que no lo disculpa, pero tampoco silenciemos que es lo habitual en todas partes para cargar ahora las tintas sin referir los antecedentes.
La controversia del partido sigue presente y, probablemente, serán de futuro sus consecuencias. En el ámbito deportivo con una posible sanción económica de la FIFA a la FEF o con un cierre parcial de la grada en algún próximo encuentro.
No descarto otra sanción, esta silenciosa y notoria, para los aficionados catalanes de la “roja”. Quedarnos sin ver a la selección, no solo en el RCDE Stadium, sino en Cataluña, durante años. Ahora que se había roto el tabú, el independentismo tiene una buena ocasión para su gozo al poder dejar de ver como los catalanes animamos a España en competiciones deportivas en abarrotadas gradas.
A partir de ahora, se ha puesto el listón de exigencia y crítica muy alto. Fiscalía y Mossos han abierto diligencias para depurar posibles responsabilidades legales. ¿Qué sucederá cuando se silbe el himno de España en las finales de la Copa del Rey, se quemen banderas de nuestro país o se cante que “es español el que no bote”?
Hasta la fecha estas actitudes eran amparadas por el independentismo y otras voces progresistas como fruto de la libertad de expresión. No se calificaba ese brote de confrontación y semilla de odio de comportamiento xenófobo o racista.
Son los mismos que ahora se rasgan las vestiduras, se indignan y atronadoras son sus quejas, junto a aquellos otros que antes guardaban un silencio elocuente. Por cierto, en determinados campos del Norte y en partidos de liga, las consignas abertzales y proetarras no son una excepción, pese a que se silencian.
Ojalá que lo acaecido en el España-Egipto sirva para imponernos la obligada norma de respeto de no pitar himnos nacionales, ya lo haremos cuando el equipo contrario tenga la pelota, y sirva para erradicar los cánticos menospreciadores u ofensivos desde la grada.
Que sirva, además, para que no haya una doble vara de medir y de calificar. Si ante pitos y cánticos u otras actitudes de Cornellá se han activado mecanismos de respuesta judicial y policial, hágase siempre lo mismo sin excepciones y con todo y con todos, incluso si se canta “es católico el que no bote”.
No puede ser de otra manera. O todos moros o todos cristianos.