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El Snack Plaza, en la plaza Tetuán

El Snack Plaza, en la plaza Tetuán

Opinión

Adiós al bar del Bloomsbury del Eixample

"Establecieron la Cafetería Snack Plaza el matrimonio valenciano Vicent Benavent y Amparo González. Después y hasta ahora, su hijo Josep Lluís y su esposa María José Barduena. Buenos memorialistas de aquella época. Cocina familiar y práctica. Acogedora para tertulias"

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Hubo una vez en Barcelona un grupo de escritores que frecuentaban el Bar La Plaza, el número 4 de la plaza Tetuán, derecha del Eixample. Inaugurado en 1970, la segunda generación se ha jubilado.

La vecina calle Bailén y aledaños fueron el núcleo del llamado grupo del Bloomsbury del Eixample, a semejanza del formado en Londres por Virginia Woolf, Molly MacCarthy, Vanessa Bell, Duncan Grant... Ninguna calle de Barcelona ha tenido tanta concentración de autores.

En el mismo edificio de la calle Bailén 37 vivieron Víctor Mora (1931-2016), padre del Capitán Trueno. La escritora feminista Montserrat Roig (1946-1991), y los periodistas Gregorio Morán (1947-2026) y Antonio Rubio (1951).

En el cruce con Gran Via, frente a donde un tranvía mató a Gaudí, Xavier Vinader (1947-2015), símbolo de la libertad de expresión. Al otro lado, Manuel de Seabra (1932-2017), traductor de literatura catalana y portuguesa.

Más arriba, el crítico y editor Josep Maria Castellet, (1926-2014). Decía ser eixamplí de un rincón bailení. Soy bailení”. (Del Eixample y de la calle Bailén) Sus vecinos, el dramaturgo Benet i Jornet (1940-2020) y Juan Marsé (1933-2020).

Pasaron por allí amistades como el cantautor Ovidi Montllor (1942-1995), el polifacético escritor Terenci Moix (1942-2003), y las periodistas y novelistas Maruja Torres (1943) y Rosa Montero (1951).

Tenía el local una preciosa marquesina. Mirador privilegiado de la Gran Vía, la plaza Tetuán y el paseo de Sant Joan. Con aroma a los cafés parisinos desde que Barcelona miraba a París. Cruce señorial y elegante. La crème de la crème.

Pero en 2004 el alcalde Joan Clos y sus urbanistas mandaron retirar las marquesinas de la ciudad. Sucesivos consistorios las sustituyeron por terrazas y sombrillas de quita y pon.

Feas e incómodas, sus resultados han sido mesas junto a la calzada y a contenedores de basuras y carriles bici. Creando interminables polémicas con los gremios, negocios y vecindarios perjudicados.

Establecieron la Cafetería Snack Plaza el matrimonio valenciano Vicent Benavent y Amparo González. Después y hasta ahora, su hijo Josep Lluís y su esposa María José Barduena. Buenos memorialistas de aquella época. Cocina familiar y práctica. Acogedora para tertulias.

Evoca José Luis el pasado esplendor de la plaza Tetuán. “Hubo restaurantes de postín, un anticuario, una librería, un local de juego, una pastelería, un concesionario de coches de lujo, un colmado clásico, un fabricante de marcos…” Quedaba su pequeño bar.

Con la nueva Vila Olímpica como centro de moda y ocio, el público emigró y comenzó la decadencia de aquel señorial e interesante pedazo de Eixample. Montserrat Roig advirtió que “algo se está perdiendo: las formas, la elegancia y la corrección”.

La plaza Tetuán era un jardín. En su memoria: “Es donde se dieron el primer beso todas las chicas de este lado. Es una plaza con mucha historia personal. Nos pasábamos fotos de los Beatles o Paul Anka…”

“La nostalgia es muy bonita, pero solo sirve para la literatura”, escribió. Así que para despedirse del bar La Plaza, un abrazo, unas flores, unas fotografías y la última limonada secreta de María José.