Rubén Sánchez, fundador de Reino de Juguetes

Rubén Sánchez, fundador de Reino de Juguetes Metrópoli Abierta

¿Quién hace Barcelona?

El suspenso de la semana: Rubén Sánchez

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La quiebra de Reino de Juguetes, esa firma friki que revitalizó las históricas Galeries Maldà, deja un agujero de 1,3 millones de euros y un rastro de locales cerrados. Lo que empezó como un negocio de éxito con tiendas de Harry Potter, Pokémon o Juego de Tronos, termina como un ejemplo de cómo la pasión no siempre basta frente a los números. Su fundador, Rubén Sánchez, alias el príncipe, atribuye la caída a la competencia online, los altos alquileres y el escaso apoyo municipal.

Pero no todo es culpa del mercado: los balances también hablan. Por eso Sánchez se lleva el suspenso de la semana de Metrópoli: mucha magia en las vitrinas, pero poco control en la contabilidad.

El derrumbe de Reino de Juguetes reconfigura todo un microecosistema comercial alrededor de las Galeries Maldà. Comerciantes veteranos y nuevas tiendas de artesanía o moda alternativa ya buscan ocupar los espacios liberados por Rubén el príncipe, con la esperanza de que las galerías comerciales más antiguas de la ciudad no terminen siendo pasillos de locales vacíos.

Al final, la historia de Reino de Juguetes podría pasar a la posteridad como una parábola urbana: la de un sueño que logró en su día encender la llama del comercio en un espacio histórico. Y mientras unos ven el cierre como una oportunidad, otros todavía recuerdan con melancolía el bullicio que una vez convirtió a esas galerías centenarias en un pequeño santuario del ‘nerdismo’ barcelonés.