El sobresaliente de la semana: Josep Garcia Puga
La fiscalización sobre el poder público es indispensable. Y los medios de comunicación son conscientes de que es una de sus principales tareas. Pero, ¿qué sucede con aquellos ciudadanos que pueden abusar de los servicios y de las prestaciones de ese poder público?
El gerente del distrito de Sant Martí, en el Ayuntamiento de Barcelona, Josep Garcia, lo tiene claro. Con datos, con una memoria de los servicios que ha ofrecido el Ayuntamiento, ha desmontado la actuación de un ciudadano, que, en Metrópoli, se le ha denominado como “hipersensible”.
A este ciudadano no le gustan las terrazas. Y eso es respetable, claro. Pero consideró que muchas de ellas podían incumplir la normativa. Es el gran vigilante de la calle Escultors Claperós, en el Clot.
Garcia, en la última Audiencia Pública del distrito, ofreció una realidad que lleva a pensar que las quejas ciudadanas están bien, pero siempre que estén fundamentadas.
De las 143 denuncias presentadas se generaron 27 expedientes administrativos, y 18 de ellos se cerraron sin infracciones.
El vecino, con una fijación sobre las terrazas, llegó a denunciar que había una mesa adicional, o que los toldos excedían mínimamente el espacio permitido.
Sólo cinco procedimientos, un 3% de las protestas, se saldaron con sanciones a los locales de restauración afectados.
Pero, ¿qué pasa con los recursos utilizados por la administración local para atender esas denuncias?
Garcia ha hecho su trabajo. Y ha evidenciado los excesos que también comenten los ciudadanos.