Joven gamer en su casa ante dos monitores

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El precio de jugar en casa: así se dispara el setup gaming en Barcelona

Adquirir todo lo necesario para disfrutar del gaming desde casa es cada vez más caro, por lo que es imprescindible planificar bien las compras

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Todo está por las nubes y Barcelona es el ejemplo perfecto. El precio de la vivienda aprieta, los metros cuadrados se cotizan al alza y tener un espacio dedicado al juego en casa es casi un lujo de planificación. Eso por no hablar del encarecimiento de componentes como la memoria RAM o los discos duros a causa de la inteligencia artificial.

Todo ello ha disparado el precio del setup gaming hasta máximos históricos. Además del ordenador o la consola, hay una colección de elementos que, sumando poco a poco, acaban por hacer que el presupuesto suba como la espuma. La realidad es que muchos usuarios empiezan con una idea aproximada —“un PC decente” o “una consola con monitor”— y acaban invirtiendo bastante más de lo previsto.

Los bloques de gasto que suelen pasarse por alto

El primer error es pensar que el gasto se concentra en el equipo principal. Es cierto que el PC o la consola representan la mayor parte del presupuesto, pero no son lo único. El hardware base puede variar mucho: desde unos 500 o 600 euros en una consola con buen rendimiento hasta más de 1.200 euros en un PC de gama media bien equilibrado. A partir de ahí, entran otros elementos que muchas veces no se consideran desde el principio.

Un monitor básico, por ejemplo, puede rondar los 150 euros, pero si se busca una tasa de refresco alta o mejor calidad de imagen, la cifra sube fácilmente a 300 o 400 euros. En espacios pequeños, además, el tamaño y el tipo de soporte condicionan la elección.

El audio es otro punto donde el gasto crece sin darse cuenta. Unos auriculares funcionales pueden costar 50 euros, pero el salto a modelos con mejor calidad de sonido o cancelación de ruido eleva el presupuesto. En el caso de los periféricos, que pueden parecer secundarios, pueden acaban sumando otros 100 o 200 euros si se opta por gamas medias.

Conectividad y espacio

En Barcelona, el espacio disponible condiciona más de lo que parece. No todo el mundo puede dedicar una habitación al gaming, lo que obliga a integrar el setup en el salón o en un dormitorio compartido. Independientemente de la estancia, el mobiliario mínimo para instalar un equipo consta de una silla ergonómica, una mesa resistente y algún elemento plegable. Aquí el gasto puede ir desde los 100 euros más básicos hasta más de 500 si se prioriza la comodidad.

En cuanto a la conectividad, una buena conexión es imprescindible para jugar online. Afortunadamente, la oferta de los operadores es cada vez más competitiva, no así los equipos que ofrecen para surtir de Internet todos los dispositivos de la casa. En algunos casos, es preferible mejorar el router o añadir repetidores que contratar mayor velocidad, sobre todo en pisos antiguos o con distribución complicada.

Tres presupuestos tipo (y qué implica cada uno)

Si se baja todo a tierra, es posible identificar tres niveles bastante habituales. En un presupuesto ajustado, en torno a los 700-900 euros, la prioridad suele ser el rendimiento básico. Consola o PC de entrada, monitor sencillo y periféricos funcionales. Aquí se sacrifica calidad en algunos elementos, pero se obtiene una experiencia suficiente para la mayoría de juegos.

En un nivel intermedio, entre 1.000 y 1.500 euros, el salto es notorio. Mejor pantalla, mayor fluidez y periféricos más cómodos. Es el punto donde muchos usuarios encuentran equilibrio entre calidad y coste.

Por encima de los 2.000 euros, ya se entra en un terreno más exigente. Equipos preparados para altas prestaciones, monitores avanzados y accesorios de mayor calidad. En estos casos, el límite lo marca más la preferencia personal que la necesidad real.

El peso de la estética (y por qué conviene relativizarlo)

Uno de los factores que más encarece un setup gaming es la estética. La iluminación RGB, los componentes “gaming” o ciertos accesorios con diseños exclusivos pueden disparar el presupuesto sin aportar una mejora directa en la experiencia.

Es fácil caer en la idea de que un setup debe parecer sacado de una retransmisión profesional, pero en la práctica muchos de esos elementos son prescindibles. Un teclado mecánico con iluminación personalziable por zonas puede duplicar el precio de uno convencional sin que eso se traduzca en un uso más eficiente. Lo mismo ocurre con ciertos accesorios etiquetados como “pro”. En muchos casos, están pensados para perfiles muy concretos y no aportan ventajas para el usuario medio.

Cómo ajustar el presupuesto sin renunciar a lo importante

A la hora de montar un setup, lo más eficaz es priorizar. Definir qué tipo de uso se le va a dar —juego casual, competitivo, streaming— ayuda a decidir dónde invertir más. Lo ideal es destinar la mayor parte del presupuesto al equipo principal y al monitor, dejando el resto para mejoras progresivas. Al fin y al cabo, los periféricos u otros elementos estéticos pueden actualizarse más adelante sin afectar al funcionamiento general. Antes de empezar a comprar, puede resultar útil hacer un pequeño desglose:

  • Equipo principal (PC o consola): presupuesto máximo definido.
  • Monitor: tamaño y prestaciones según el espacio disponible.
  • Audio: auriculares o altavoces en función del uso.
  • Periféricos: teclado, ratón o mando.
  • Conectividad: posibles mejoras en la red.
  • Mobiliario: mesa y silla adaptadas al espacio.

Con algo de planificación, es posible ajustar el presupuesto a la realidad de cada hogar y construir un espacio funcional sin caer en gastos innecesarios.

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