Plan de barrio; plan de choque. Y todo, para igualar la calidad de vida de los vecinos de Baró de Viver, Bon Pastor y Trinitat Vella con los del resto de la ciudad. “Que se sientan 100% barceloneses”, sintetizaba la regidora del Distrito de Sant Andreu, Carmen Andrés. En total se invertirán 23,7 millones de euros entre los tres barrios para mejorar y ampliar sus infraestructuras y espacios colectivos. Cifra abultada para entornos duramente castigados por la crisis, pero que se queda corta si se compara con los más de 80 que Colau invertirá en Can Batlló o lo que terminará por costar solo el primer túnel de les Glòries.

REFORMAS A DESTAJO

El objetivo de ambos planes de barrio es la de “trabajar de forma más intensa” aquellos elementos estratégicos para el desarrollo equilibrado de nuestra ciudad”, defiende Andrés. O dicho de otro modo, lavar la cara a los espacios de socialización actuales, reformar calles y zonas verdes y mejorar determinadas infraestructuras. El túnel de las asociaciones de la Trinitat casi que pide a gritos una intervención. Sin embargo, las mejoras no solo beneficiarán al barrio, sino que deben de actuar como polos de atracción para los vecinos de otros barrios o municipios adyacentes.

¿Algún ejemplo? Podría servir el Club de Lucha de Baró de Viver. Deporte minoritario en Barcelona, este espacio del aislado barrio es un pulmón de vida y socialización. Todos sus vecinos se han entrenado o conocen a alguien que se entrena en la instalación. Infraestructura que, sin embargo, hoy por hoy presenta un estado lamentable. Desde la época olímpica que no se acondiciona. Y aún así, de sus colchonetas han salido campeones de España y europeos. Ahora, con la inversión prevista en sus cuatro paredes, el espacio será “irreconocible”, señala Miquel Àngel Lozano, coordinador del plan en Bon Pastor y Baró de Viver. Un polo de atracción para dinamizar este rincón de Barcelona.

Túnel de la entidades de Trinitat Vella / DGM

LA TRINITAT, RODEADA DE VERDE

El caso más delicado, sin embargo, resulta ser el de la Trinitat Vella. Con su zona más al norte deprimida por lo que le ha supuesto décadas de convivencia con la prisión, el barrio espera salir airoso de una demolición que se espera con ganas. En su lugar, pisos y equipamientos. Y ahora, además, un corredor de zona verde que rodeará el núcleo urbano y que pretende ser nuevo símbolo deportivo en Barcelona. El pistoletazo de salida de la primera fase de reurbanización se dará para las próximas fiestas de la Mercè (escenario seguro de algunas de sus actividades), mientras que la segunda se redactará junto a los vecinos. Ellos serán quienes definan cómo se debe llevar a cabo la intervención, que abordará aspectos como la memoria constructiva de los años 50, o el paso del Rec Comtal.

De hecho, algunas de las intervenciones no por ser menores pierden singularidad. Este es el caso de la fachada de la plaça de la Foradada, la cual servirá como lienzo para hablar de los derechos de los niños. Serán las propias agrupaciones excursionistas y de recreo infantiles las que desarrollarán la temática, con la ayuda de ONGs como Unicef o Save The Children. “Que la Trinitat Vella tenga todo lo que tiene que tener un barrio de la ciudad de Barcelona”, subraya la regidora.

LA EDUCACIÓN, GARANTÍA DE FUTURO

El campo educativo resulta esencial en ambos planes de barrio. Según Lozano, es lo único que “garantiza la igualdad de oportunidades” en el futuro de los jóvenes. Y además, mediante singulares vías de aplicación, como puede ser la música. El responsable del plan de barrio de Trinitat Vella es contundente: las abismales diferencias en los niveles académicos de la ciudad tienen que empezar a desaparecer para asegurar el futuro.

Unos años venideros en los que el polígono industrial del Buen Pastor puede recuperar su potencia de años atrás. O por lo menos, esa será la intención. Para seducir a los empresarios y sociedades, el Ayuntamiento reformará toda la calle de Caracas, la cual también es el eje transversal que conecta Bon Pastor y Baró de Viver. Por lo tanto, se podría decir que la nueva imagen busca coser la ciudad. Una apuesta que, aún así, deja algunos flecos por cerrar. Ninguna de las intervenciones previstas acercaran estos tres núcleos a los que les rodean. ¿Actuarán como nuevos polos de atracción? Tal vez. Pero las fronteras llamadas trinchera de vías, Meridiana y Nus de la Trinitat todavía resultarán casi infranqueables.

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