El Ayuntamiento de Barcelona ha llevado a cabo un experimento con la consultoría social Broll para detectar si los portales inmobiliarios y los propietarios de viviendas tienen conductas racistas con los aspirantes a alquilar un piso en Barcelona.

El estudio, llamado La llave puede ser un nombre, demuestra que aquellos individuos con nombres y apellidos árabes tienen más dificultades para conseguir un piso de alquiler en la ciudad condal.

1.000 SOLICITUDES FALSAS

La autora del estudio, Ariadna Fitó, argumenta que se han enviado 1.000 solicitudes falsas a 500 anuncios de alquiler, dos por cada oferta, una con el pseudónimo de una persona con apellidos “autóctonos” y otra con nombre árabe.

El 56,6% de las solicitudes con un nombre autóctono fueron respondidas, mientras que solo se contestaron el 37,8% de las peticiones con nombres árabes falsos.

LOS HOMBRES ÁRABES, LOS MÁS DISCRIMINADOS

En cuanto al sexo de los demandantes, el 46,8% de hombres autóctonos reciben respuesta, frente al 27,6% de árabes. Si se trata de una mujer, los nombres autóctonos reciben el 66,4% y a las mujeres con nombres árabes les contestan el 48% de las empresas o particulares.

LOS INMIGRANTES PAGAN MÁS

Según el estudio elaborado por el consistorio barcelonés, los solicitantes de origen inmigrante acaban pagando aproximadamente 108,3 euros más de alquiler al mes, ya que los pisos más baratos son los más demandados y los adquieren antes las personas con apellido autóctono.

El Ayuntamiento de la ciudad ya ha iniciado dos expedientes por discriminación en anuncios. Uno contra un portal que explícitamente pedía que solo fuesen “españoles” los que optaran al piso y otro en el que se les dijo a una pareja inmigrante, “cuando les vieron”, que el piso estaba alquilado cuando en realidad no lo estaba: “No tenemos pisos para inmigrantes”.

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