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Salud y adrenalina: claves para disfrutar de deportes extremos a partir de los 50

Los deportes extremos, entendidos con responsabilidad, pueden convertirse en una opción realista para seguir activos y en forma

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Durante muchos años, los deportes extremos parecían reservados únicamente a la gente joven. Sin embargo, esa idea ha ido perdiendo fuerza. Hoy es cada vez más habitual ver a personas en edades maduras que se animan a probar actividades intensas, no para competir ni demostrar nada, sino para mantenerse activas, disfrutar del aire libre y romper con la rutina diaria.

Lejos de ser una imprudencia, esta forma de entender el deporte parte de una premisa sencilla: la edad no debería ser un límite para vivir nuevas experiencias si se actúa con sentido común y se escucha al cuerpo.

Moverse es cuidar la salud

Mantenerse en movimiento es una de las formas más simples y eficaces de cuidar la salud con el paso de los años. El cuerpo necesita actividad física para funcionar bien y, cuando se mueve con regularidad, responde mejor: los músculos se mantienen más fuertes, las articulaciones se vuelven menos rígidas y el corazón trabaja de forma más eficiente. No se necesitan grandes esfuerzos ni ejercicios demasiado complicados, sino moverse con frecuencia y evitar pasar muchas horas sentado.

Además, el ejercicio no solo beneficia al cuerpo, sino también al bienestar emocional. Practicar actividad física de forma habitual ayuda a reducir el estrés, mejora el estado de ánimo y favorece un mejor descanso nocturno. Con el tiempo, esta actitud se traduce en más energía para el día a día y en una mayor autonomía, algo fundamental para afrontar la madurez con buena salud.

“La práctica de ejercicio de forma habitual y adaptada al nivel de cada persona mejora la supervivencia y reduce el riesgo de accidentes vasculares cerebrales”, explica el doctor Josep Maria Bordas, especialista en Medicina Interna y del Aparato Digestivo del Hospital El Pilar, centro perteneciente al Grupo Quirónsalud. En otras palabras, mantenerse activo de manera constante ayuda a vivir mejor y durante más tiempo.

El ejercicio como medicina a cualquier edad

La evidencia científica respalda claramente los beneficios del ejercicio físico regular, que actúa como una auténtica medicina para la salud general. En personas maduras y mayores, la actividad física ayuda a conservar la masa muscular, mejora la salud cardiovascular y refuerza el sistema inmunológico, lo que se traduce en una mejor calidad de vida y en una menor aparición de enfermedades crónicas. Incluso ayuda a reducir el riesgo de problemas cardiovasculares y metabólicos, mejora la densidad ósea y disminuye la probabilidad de caídas y fracturas.

También tiene un impacto positivo en la salud mental, puesto que ayuda a reducir la ansiedad, el estrés y los síntomas depresivos. También favorece las relaciones sociales y el bienestar anímico.

Deportes extremos con cabeza

Hablar de deportes extremos a partir de cierta edad no significa asumir riesgos innecesarios. Muchas de estas actividades pueden practicarse de forma segura si se adaptan al nivel físico de cada persona y se realizan en las condiciones adecuadas.

“Lo importante no es buscar el máximo rendimiento, sino ajustar la actividad a la condición física individual y respetar los límites personales”, señala el doctor Eduard Alentorn, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica y miembro de la Unidad de Medicina Deportiva Sport IT del Hospital El Pilar. Desde este enfoque, concluye que “el objetivo deja de ser competir o exigirse en exceso y pasa a centrarse en disfrutar de la experiencia, del movimiento y del entorno, siempre con seguridad y apoyo profesional”.

Actividades intensas que sí pueden practicarse

Aunque pueda parecer contradictorio, muchas disciplinas consideradas extremas pueden ser accesibles para personas mayores si se realizan con preparación y supervisión. Actividades como el senderismo, la escalada en rocódromo, el kayak, el ciclismo de montaña, el parapente con instructor o el surf en playas con olas moderadas son algunos ejemplos.

En todos los casos, la clave no está en competir ni en llegar al límite, sino en disfrutar de la actividad dentro de un entorno controlado y seguro.

Prepararse para disfrutar sin riesgos

Para que la experiencia sea positiva, la prudencia es fundamental. Antes de iniciar cualquier actividad exigente, es recomendable realizar una revisión médica y avanzar de forma gradual. “El cuerpo responde mejor a la constancia que a los esfuerzos intensos y puntuales, especialmente con el paso de los años”, recuerda el doctor Bordas.

Contar con entrenamiento guiado, utilizar el material adecuado y trabajar la fuerza, el equilibrio y la coordinación ayuda a reducir el riesgo de lesiones. “Adaptar la práctica y contar con supervisión profesional permite disfrutar del deporte con confianza y sin forzar al organismo”, insiste el doctor Alentorn.