Marie Teixidor en una imagen de archivo

Marie Teixidor en una imagen de archivo FCR

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Marie Teixidor, presidenta de la Federación Catalana de Rugby: "No podemos dejarnos colonizar por el fútbol"

La presidenta de la federación quiere promocionar el rugby más allá de la provincia de Barcelona y acabar con el gran problema para la supervivencia de este deporte en la capital catalana: la falta de campos e instalaciones deportivas

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Marie Teixidor (Argelès, 1961) ha hecho historia. Es la primera mujer que asume el liderazgo de la Federación Catalana de Rugby en sus más de 103 años de vida desde su fundación.

Su aterrizaje al frente de la federación llega repleta de retos para impulsar este deporte que ya supera las 7.000 licencias en Catalunya. Promocionar la base, potenciar la creación de clubes más allá de la provincia de Barcelona y encontrar soluciones a sus carencias históricas en la capital catalana --especialmente con la falta de campos--, son los ejes centrales de su hoja de ruta.

Aunque nunca ha jugado a rugby --durante 14 años se dedicó al vóley dada la nula participación femenina--, su pasión por este deporte le viene de familia. "He mamado rugby desde pequeña", explica. En su casa, su padre y sus hermanos han jugado en distintos equipos. Su colegio de primaria estaba junto a un campo de rugby, deporte al que le ha dedicado su vida en los despachos. "El día a día era ver rugby", señala.

En su pequeña localidad francesa natal, el rugby forma parte de la identidad cultural hasta convertirse en cuestión casi "religiosa, filosófica y de estilo de vida". Afincada en Rubí desde 1984, Teixidor no ha llegado a la presidencia sin bagaje. Ha liderado entre 2019 y 2025 los Carboners de Terrassa. "He pisado tantos campos de rugby, he visto tantos partidos, he estado tan inmersa en lo que es la vida de un club, que pienso que aquí no hay carencia", asegura. "Estoy muy agradecida y orgullosa. Es de justicia que esto pasara", explica en una entrevista con Metrópoli

Marie Teixidor durante un acto

Marie Teixidor durante un acto FCR

¿Cuál es la principal preocupación de su mandato al frente de la federación?

Nuestro foco principal está en los clubes pequeños y emergentes, porque sin ellos el rugby desaparecería. A los clubes grandes los cuidamos, obviamente. Pero es muy importante hacer ver a los clubes pequeños que son importantes, porque sin ellos el rugby desaparecería. Mi objetivo es estar muy presente, recorriendo el territorio cada fin de semana para escuchar sus necesidades y ayudarles a mejorar.

El otro gran reto es dar mucha visibilidad al rugby para sacarlo de nuestro círculo cerrado, que a menudo es demasiado hermético. Los amantes del rugby nos conocemos y nos movemos siempre en este este mundillo. Quiero que la gente descubra este deporte y romper el estigma de que es un juego de violentos. Es un deporte físico, obviamente, pero muy limpio y orquestado, donde el respeto es el pilar fundamental. De hecho, el respeto fue el eje central de mi candidatura; es una filosofía que, aplicada más allá del campo, haría que todo fuera mucho mejor.

Hablaba de estar en contacto con los clubes pequeños. ¿Cuáles son las principales reclamaciones que le piden para impulsar el deporte?

Quieren ayuda y visibilidad. Muchas veces están aislados. Por ejemplo, en la provincia de Lleida solo hay dos clubes: el INEF Lleida y el club Alba, en Tàrrega. Un fin de semana de cada dos tienen que jugar fuera y desplazarse muy lejos, lo que supone un gran problema de logística. No es lo mismo organizar un partido dentro del área de Barcelona que tener que viajar de Tarragona a Lleida o a Puigcerdà. La solución a esto pasa por promocionar el rugby para que nazcan clubes en todos los rincones de Catalunya. Si tuviéramos más volumen de equipos, podríamos organizar ligas más comarcales, sobre todo para los clubes que empiezan.

Otra gran necesidad que nos plantean es el precio del seguro. La cuota de la ficha federativa lleva años congelada y es muy económica, pero el seguro médico obligatorio es caro, y supone un freno para la difusión de nuestro deporte. Estamos trabajando intensamente con la Federación Española para ver de qué manera, agrupando federaciones y teniendo un mayor número de asegurados a nivel estatal, logramos rebajar ese coste para facilitar que la gente se anime a jugar.

Marie Teixidor durante un acto de la Federación Catalana de Rugby

Marie Teixidor durante un acto de la Federación Catalana de Rugby FCR

Durante su tiempo al frente de la federación ha hablado también de cuidar la base. ¿Cómo se les cuida?

Le tenemos que poner mucho cariño a la base y dejar que los mayores vayan haciendo su camino. Lo hacemos a través del programa "Rugby para todos, formamos personas", centrado en formar a los monitores y entrenadores para que enseñen valores y, sobre todo, gestión de emociones a los niños.

Más allá de lo puramente deportivo, les enseñamos a gestionar la ira, la frustración y lo que significa el respeto. Aprenden que si a un compañero se le cae la pelota no hay que reírse, tampoco hay que criticar al adversario, y que siempre deben respetar al árbitro y al entrenador. Como este mensaje es constante, va calando como la gota de agua que va empapando la tierra, y así, poco a poco, estos niños crecen integrando la verdadera filosofía del rugby.

¿Quiere sacar el rugby de Barcelona y acercarlo a todas las demás ciudades de Catalunya?

Evidentemente, porque esto nos dará riqueza. A partir del momento en donde haya muchos más clubes en Girona, Lleida y Tarragona, será mucho más fácil de gestionar ligas intercomarcales. Tenemos, por ejemplo, un club en Amposta que se ve obligado a jugar en la liga valenciana. Tienen a pocos kilómetros Castellón, y es mucho más fácil que ir a jugar a Puigcerdà o a Torroella de Montgrí. Si tenemos los clubes será mucho más fácil. La riqueza del rugby catalán será que crezcan justamente estos clubes emergentes, que ahora hay a nivel muy micro

Marie Teixidor, presidenta de la Federación Catalana de Rugby en una imagen de archivo

Marie Teixidor, presidenta de la Federación Catalana de Rugby en una imagen de archivo FCR

Barcelona tiene un problema histórico de falta campos. Desde los Juegos Olímpicos del 1992 no se han construido nuevos y se han perdido dos de los seis que tenía. ¿Qué pedís desde la Federación Catalana de Rugby? ¿Habéis mantenido conversaciones con el Govern y con el Ayuntamiento para paliar este déficit de instalaciones?

Estamos hablando con ayuntamientos y consejerías desde prácticamente el minuto cero. Hay un problema en Barcelona. Tenemos muy pocos campos, y de estos, uno ya desaparecerá porque es allí donde montarán el nuevo Clínic. Tenemos un problema muy grande, porque no podemos jugar a rugby si no hay campos. Ya hemos pedido favorecer la construcción de campos, pero es una cosa cara. Ahora estamos buscando soluciones rápidas a los problemas que tenemos ahora: consolidar el uso de campos y que sean exclusivamente de rugby. No podemos dejarnos invadir. Respeto mucho a los compañeros del fútbol pero tienen campos por todas partes. Nosotros estamos muy marginados y no podemos dejarnos colonizar por el fútbol. Necesitamos que nuestros campos sean solo para para la gente del rugby. Hay equipos que tienen a los niños que solo pueden entrenar a las ocho menos cuarto de la tarde. Es inviable.

Desde 2018, por ejemplo, Madrid ha construido cuatro campos. En cambio, esa es la cantidad que tiene Barcelona ahora, ya que se han perdido dos en las últimas décadas. ¿Habéis planteado en algún momento al Ayuntamiento o a la Generalitat poder construir algún otro campo adicionalmente?

Esta es la presión que estamos haciendo. Estamos picando piedra. Necesitamos instalaciones y en especial un centro de tecnificación --en el que estamos trabajando y tenemos muy avanzado--. Necesitamos que nos dejen espacios. Necesitamos que sean exclusivos para el rugby y nos solucionen la falta de campos. En Barcelona necesitamos como mínimo un par de campos más. Como mínimo. Esto sería un primer paso para sanear un poco la situación.

Marie Teixidor durante un partido

Marie Teixidor durante un partido FCR

Y este centro de tecnificación, ¿en qué consiste?

Estamos trabajando en ello porque es muy importante. Ahora mismo no lo tenemos y las selecciones están yendo de un lado para otro. No puede ser, no es serio. Necesitamos estar concentrados en un punto. También se podría aprovechar para otras actividades rugbísticas obviamente. Hace años que se está trabajando en este proyecto, lo tenemos avanzado. Lo tenemos que finalizar urgentemente.

Con esta falta de campos y los problemas que arrastra el rugby en Barcelona y Catalunya, que contrasta con el peso histórico que tiene en el resto de España --la Santboiana es el decano del deporte a nivel nacional--, ¿está en riesgo de desaparecer si no se hacen actuaciones inmediatas?

Evidentemente. Esto es como una planta. Si no la riegas y no la cuidas, puede desaparecer. Hay otros deportes que nos están colonizando e invadiendo y la gente no piensa en la alternativa. En la lista de extraescolares el rugby ni siquiera aparece. Para mí es una losa. De hecho, para el 99% de la gente, nuestro deporte no existe. Tenemos que quitar todas esas capas de pintura y prejuicios, dar visibilidad al rugby, lograr que se vean partidos por televisión y explicar que, a nivel social, es una escuela de vida.

Pero para poder demostrar todo esto necesitamos instalaciones. Si no tenemos campos, no podemos jugar, y a la larga desapareceríamos. Tenemos que echar un pulso de hierro para conseguir esos espacios y lograr que se hable de nosotros. Por eso, animo a todas esas familias que dudan a que lleven a sus hijos a la escuela de rugby más cercana y vean lo que de verdad se cuece allí dentro, porque es algo realmente maravilloso.