Un perro jugando en la playa en una imagen de archivo

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Vivir en Barcelona

Esta es la única playa de Barcelona donde puedes bañarte legalmente con tu perro este verano: alejada del centro y con pocos turistas

Situada en el distrito de Sant Martí, es el único tramo del litoral barcelonés que habilita un área delimitada durante la temporada de verano para disfrutar del Mediterráneo con tu mascota

Más: La playa poco conocida y que conserva la esencia de la Costa Brava: acantilados, aguas turquesas y tranquilidad

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El asfalto de Barcelona en pleno verano puede alcanzar temperaturas extremas.

Los ciudadanos buscan desesperadamente refugio bajo los chorros del aire acondicionado, en las sombras de las terrazas o, por supuesto, en los casi cinco kilómetros de litoral que ofrece la ciudad. Bajar a la playa es el deporte nacional estival. Pero, ¿qué pasa cuando tu mejor amigo tiene cuatro patas, ladra y está cubierto por una densa capa de pelo?

La metrópolis cuenta con 10 playas perfectamente conectadas por el paseo Marítimo, desde la histórica y abarrotada Sant Sebastià, pasando por la mítica Barceloneta, hasta llegar a la zona de baños del Fòrum.

Sin embargo, durante la temporada media y alta, el acceso con mascotas a la fina arena barcelonesa es un tema tabú en el 90% de la costa. Si intentas pisar la orilla con tu can en el Somorrostro o el Bogatell, te arriesgas a miradas fulminantes y a una nada simpática advertencia. Pero no todo está perdido para el colectivo animalista.

Vista de la playa de Llevant / CEDIDA

Vista de la playa de Llevant / CEDIDA

La joya perruna del distrito de Sant Martí

Alejándonos del bullicio turístico del centro, de las aglomeraciones del Port Olímpic y de los chiringuitos de moda donde ver y ser visto, llegamos al extremo este del recorrido litoral.

Allí, justo entre la Nova Mar Bella y el cemento del Parc del Fòrum, se encuentra la Platja de Llevant.

Ubicada en el distrito de Sant Martí, esta playa, bien conectada con la L4 del metro de Barcelona gracias a la parada de Selva de Mar, tiene 375 metros de arena para disfrutar del verano.

Perros y usuarios en la playa de Llevant / ARCHIVO

Perros y usuarios en la playa de Llevant / ARCHIVO

Esta modesta porción de costa no es solo una playa más en el catálogo municipal; durante la temporada de verano, se transforma en el Santo Grial de los dueños de mascotas. Llevant tiene el enorme honor de ser el único espacio de todo el litoral barcelonés que habilita un área específicamente delimitada para el acceso de personas con perros.

Es el único lugar legal de la ciudad donde puedes lanzarle la pelota a tu peludo directo a las olas del Mediterráneo, ver cómo socializa con otros congéneres y dejar que se sacuda el agua salada sin miedo a llevarte una multa a casa.

Un poco de historia: de proyectos frustrados a paraíso animal

Para entender la fisonomía de la Platja de Llevant hay que hacer un pequeño viaje en el tiempo hasta el año 2006.

Es, de hecho, la playa de arena más joven de toda Barcelona. No nació de forma natural, sino casi de rebote, como resultado de la retirada de la antigua escollera de Prim y la construcción de una inmensa plataforma artificial.

¿El plan original? Ese espacio estaba destinado a acoger un espectacular zoológico marino que jamás llegó a materializarse por cuestiones presupuestarias y de modelo de ciudad.

El área acotada para perros en la Playa de Llevant / AM

El área acotada para perros en la Playa de Llevant / AM

Donde antes había maquetas y proyectos faraónicos frustrados en los despachos del Ayuntamiento, hoy hay ladridos de felicidad, carreras por la orilla y una brisa marina que se agradece como agua de mayo.

Tranquilidad lejos de turistas

Más allá del evidente y exclusivo aliciente perruno, Llevant tiene otra gran ventaja competitiva frente a sus hermanas mayores de Ciutat Vella: su aislamiento.

Al quedar en el extremo final de la ciudad, alejada del epicentro turístico y de las paradas de metro más céntricas, suele ser, por norma general, la playa más tranquila de Barcelona.

Así que ya lo sabes. Si este verano el calor aprieta y ves a tu perro mirando con envidia el chorro del ventilador, coge la correa, mete un par de bolsas de plástico en el bolsillo, prepara el bebedero portátil y pon rumbo a la línea amarilla del metro.