Jordi Évole / EFE

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Vivir en Barcelona

El refugio de Jordi Évole: menos de 8.000 habitantes, un castillo medieval y grandes joyas del Modernismo de Gaudí

Una población pequeña donde disfrutar de la tranquilidad, combinada con un impresionante patrimonio histórico y cultural

Este es el barrio más pobre de Barcelona: se fundó hace 62 años, 16.000 euros de renta media y 360.000 m2

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Ahora que llegan los días largos de verano, se necesita un lugar donde desconectar y huir de la ajetreada rutina. Hay celebridades o rostros conocidos como Jordi Évole que tienen claro dónde se encuentra su refugio para disfrutar de la tranquilidad.

A pesar de que el presentador televisivo nació en Cornellà, su infancia la pasó fuera de ella. No obstante, siempre ha estado ligado a Barcelona, a la que ha escapado cada vez que ha tenido un hueco.

Sin embargo, hay un municipio catalán que se ha convertido en el refugio perfecto para el periodista, ya que le ofrece una población pequeña donde disfrutar de la tranquilidad, combinada con un impresionante patrimonio histórico y cultural.

El refugio ideal de Jordi Évole

Concretamente, se trata de Santa Coloma de Cervelló; esta villa de poco más de 8.000 habitantes, situada en la margen derecha del río Llobregat y vigilada por el Castillo Nuevo de Cervelló, en la cima de Montpedrós, guarda una de las joyas más preciadas del modernismo catalán: la Colonia Güell, declarada Bien de Interés Cultural, y la Cripta de Gaudí, patrimonio de la Humanidad por la Unesco (2005).

Este conjunto histórico de alto valor arquitectónico y artístico nos evoca los tiempos de una antigua colonia textil, con el recinto industrial y las viviendas de los trabajadores que aún se conservan, y en un entorno natural privilegiado que invita al visitante a descubrir y disfrutar del paisaje.

Historia y origen

El origen de Santa Coloma de Cervelló se remonta al último cuarto del siglo IX, vinculado a la repoblación del margen derecho del río Llobregat, aunque el hallazgo de restos de cerámica ibérica en la zona sugiere la existencia de pobladores muy anteriores.

Originalmente conocida como Santa Coloma de Montpedrós, la zona se consolidó en el siglo X con la construcción del Castell Nou de Cervelló en la cima de Montpedrós, en tiempos de Guifré el Pilós.

El asentamiento se organizó mediante el sistema de aprisió, que permitía a los campesinos poseer las tierras fronterizas que trabajaban, dando lugar a un núcleo de casas alrededor de una iglesia dedicada a Santa Coloma, virgen y mártir, y a la posterior sustitución del topónimo Montpedrós por el nombre del linaje Cervelló.

Tras siglos de una economía eminentemente agrícola y una población reducida, el municipio experimentó un cambio histórico en 1891 con la fundación de la fábrica textil y la colonia de trabajadores (la Colònia Güell) en los terrenos de Can Soler de la Torre.

Este hito supuso una inflexión demográfica y social, estableciendo un modelo dual donde coexistían la industria y la agricultura. Posteriormente, durante las décadas de 1960 y 1970, el municipio vivió un fuerte crecimiento urbano con la proliferación de nuevas urbanizaciones y la diversificación de su industria, que dejó de estar centrada únicamente en la Colònia Güell para expandirse hacia pequeños polígonos industriales.