Tina, la restauradora de la basílica de Santa María del Mar de Badalona

Tina, la restauradora de la basílica de Santa María del Mar de Badalona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Ciutat vella

Las heroínas anónimas de la 'Catedral del Mar' de Barcelona: las restauradoras que conservan el patrimonio con su arte

El equipo de Arcovaleno Restauro SL lleva años manteniendo la gótica iglesia: la mayoría de sus trabajadoras son mujeres 

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Se construyó en tan solo 55 años y, desde el siglo XIV, fue el templo de los armadores y mercaderes de la Barcelona gótica.

La Basílica de Santa Maria del Mar --mal llamada Catedral del Mar por la exitosa novela de Ildefonso Falcones-- se alza, imponente, en medio del barrio del Born y entre las tres naves que la conforman se encuentran estos días las protagonistas de esta historia. 

Mujeres, en su mayoría, con una sensibilidad especial. Detallistas y perfeccionistas. Metódicas y también soñadoras. Son las restauradoras y conservadoras de la basílica.

Una de las restauradoras de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona

Una de las restauradoras de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

De Roma a Barcelona

Todo empezó con un joven italiano --romano, para ser exactos-- que se trasladó a la capital catalana en el 98 y, una vez aquí, vio un filón para montar una empresa de conservación y restauración del patrimonio.

Rudi Ranesi es hoy un hombre experimentado, fundador y propietario de Arcovaleno Restauro SL. El negocio en el que la parroquia de Santa María del Mar y la Generalitat de Catalunya han confiado más de una vez para darle un lavado de cara a la iglesia.

Rudi Ranesi, propietario de Arcovaleno Restauro SL

Rudi Ranesi, propietario de Arcovaleno Restauro SL SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Cinco años de restauración

El licenciado en Historia del Arte y en Bellas Artes atiende a Metrópoli entre los andamios levantados improvisadamente en el interior de la basílica. La luz que se filtra por las vidrieras da al espacio ese toque de fe que muchos creyentes --o no tanto-- creen haber perdido. Entre curiosos turistas, feligreses, parejas enamoradas y vecinos de Barcelona, Rudi explica que su equipo ya ha trabajado en otras cinco ocasiones en la basílica.

Se trata de convenios entre el organismo religioso y el ente catalán que cada año se destinan a restaurar el patrimonio. Un plan general previo al inicio de los trabajos, en este caso realizado por el arquitecto Jordi Portal, permitió generar un mapa de patologías y, a partir de ahí, "intervenir en las zonas que tienen un mayor riesgo para la seguridad", detalla Rudi Ranesi. Todo ello supervisado también por técnicos del Departament de Cultura de patrimoni de la Generalitat.

Una de las restauradoras de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona

Una de las restauradoras de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Incendio en la Guerra Civil

Y es que Santa María del Mar está deteriorada. En 1936 sufrió los estragos de la Guerra Civil española: en julio de ese año la iglesia fue incendiada y gravemente profanada, aunque el edificio se mantuvo en pie.

En la actualidad, si el visitante alza los ojos y eleva la vista al techo, todavía se pueden ver en él los restos negruzcos del fuego que calcinó parte de la basílica. También la parte baja de las columnas, de los pilares, quedó gravemente dañada. Y aquí es donde entran en juego las restauradoras.

Uno de las restauradores de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona

Uno de las restauradores de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Una mayoría de mujeres

Se las menciona en femenino porque la gran mayoría de trabajadoras del sector son mujeres. Será por una sensibilidad especial o, tal y como una de ellas intenta razonar, "porque se nos educa para cuidar" --de otros o, en este caso, del patrimonio y del arte--.

Sea como fuere, son ellas las que este marzo han estado día tras día subidas a los andamios de la basílica (ninguna parecía tener vértigo), ataviadas con cascos y ropa de trabajo. El láser ha sido su fiel amigo: una técnica que Ranesi califica como "cara, pero respetuosa" que las chicas han usado para eliminar visiblemente la corrosión y los contaminantes de la piedra de las columnas afectadas.

Una de las restauradoras de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona

Una de las restauradoras de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Mantenimiento

Son estos los trabajos que, principalmente, el equipo de Arcovaleno lleva a cabo estos días. Mantenimiento y limpieza, especialmente los que afectan a la girola que rodea el altar mayor. "Primero empezamos actuando por las crujías laterales. Las bóvedas también están restauradas". Y, si todo va bien, lo próximo que trabajarán será la fachada exterior del Fossar de les Moreres.
Obras de restauración en la basílica de Santa María del Mar

Obras de restauración en la basílica de Santa María del Mar SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Y es que no es sencillo sustituir la piedra de Montjuïc con la que está levantada la basílica. Se trata de una roca de fuerte consistencia que se caracteriza por su variabilidad cromática. La gama de colores puede oscilar desde el gris claro, el gris verdoso, el beige, el amarillo, el ocre o el dorado hasta los morados y los rojizos. Una base sobre la que el equipo de Ranesi ha trabajado: aplicando injertos muy claros que han ido velando, con fibra de vidrio y mortero de cal que imita a la piedra original.
Andamios de restauración de Santa María del Mar

Andamios de restauración de Santa María del Mar SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Un equipo joven

Los conceptos y detalles son muchos. Las técnicas, complicadas. Atallantado, abujardado. Y esto solo en cuestión de arquitectura. Pero la restauración del patrimonio va más allá. Se encuentra en yacimientos arqueológicos y también en talleres, con obras de arte. O en ciudades que quedaron sepultadas.
Pompeya, en Nápoles, o Herculano. Civilizaciones que desaparecieron por la furiosa explosión del volcán Vesubio en el año 79. "Para mí, sería lo máximo trabajar en ellas", cuenta Tina, una de las restauradoras de Santa María del Mar, a Metrópoli. La joven se dio cuenta de que quería dedicarse a la conservación del patrimonio cuando cursaba Biología en la universidad. Un giro de 180 grados que dio cuando conoció a Rudi, su ahora jefe.
Restauradores de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona

Restauradores de la basílica de Santa María del Mar de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

"Aprendes a no llorar"

El camino de Tina se cruzó con el de Ranesi cuando cursaba las prácticas del grado en Conservación-Restauración de Bienes Culturales de la Universitat de Barcelona (UB). "En el yacimiento de Els Munts de Altafulla", recuerda la restauradora. Rudi vio en ella potencial y la fichó.
Cascos de la restauración de Santa María del Mar de Barcelona

Cascos de la restauración de Santa María del Mar de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

"Mi sueño ya lo he cumplido, que era restaurar la fachada del Palau de la Música Catalana", dice Tina. Una experiencia arquitectónica que dista mucho de las que se pueden vivir en un taller cerrado, con cuadros, por ejemplo.
¿Lo que más le gusta de trabajar en la basílica? "Estar aquí". Tocar la piedra, empaparse de historia y ayudar en la restauración de un "legado". En cuanto a los errores que se pueden cometer en una obra de estas características, Tina le quita hierro al asunto: "Normalmente la metodología es la misma y es difícil cometer errores. Aprendes a no llorar", ríe.

Trabajo en equipo

El de los restauradores es un trabajo en equipo. Algunos podrían aventurarse a llamarlo arte, porque "también lo es". "Hasta hace 20 años, los restauradores arquitectónicos no nos subíamos a los andamios", dice Ranesi. "Es más una batalla de campo", lo califica. 

Una innovación del sector que Barcelona aprovecha. Porque patrimonio, hay. ¿Más que en Italia? "No, pero más conservación sí", reconoce el romano.