
Rehabilitación de viviendas en Barcelona
La subida del impuesto a grandes tenedores perjudicará la rehabilitación de 300.000 viviendas en Barcelona
El Govern y los comunes han pactado un decreto ley que duplica el ITP tanto a fondos buitre como a los agentes que reforman pisos para venderlos después
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Una de cada dos viviendas necesita rehabilitarse en Barcelona y se debe hacer rápido. En menos de cinco años, las que están más deterioradas empezarán a desaparecer del mercado a causa de un mandato europeo, lo que reducirá todavía más las posibilidades de acceso de la población a una residencia digna.
El nuevo acuerdo alcanzado entre el Govern de la Generalitat y Comuns pone en jaque a las empresas que se encargan de reformar pisos en la capital catalana, unas viviendas en las que en muchos casos no se ha hecho obras en 40 o 50 años.
El pacto firmado por la consellera de Economía, Alícia Romero, y la presidenta del grupo parlamentario de los Comuns, Jessica Albiach, no solamente acaba con las bonificaciones a las empresas inmobiliarias del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), sino que duplica el pago del gravamen hasta un 20%.
Cierre de negocios
El paquete de medidas prevé elevar la recaudación en 300 millones de euros al año y tiene por objetivo poner coto a la especulación inmobiliaria. Sin embargo, agrupa en la misma categoría a fondos buitre y a los agentes rehabilitadores.
“Muchas empresas del sector compran viviendas, las reforman y luego las venden, teniendo que pagar un ITP. El margen de beneficio es bajo, de manera que si se incrementa el impuesto, muchos negocios se verán obligados a cerrar o a interrumpir la actividad”, ha afirmado la directora de Catalunya de Clikalia, Xandra López Gurruchaga.

Fachadas en rehabilitación / ARCHIVO
70 años de media
El cese de las empresas rehabilitadoras supondría una condena a muerte para las 311.815 viviendas de Barcelona que se encuentran en un estado de conservación malo, regular y normal, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Teniendo en cuenta que la capital catalana tiene un total de 635.685 viviendas, los datos son alarmantes: una de cada dos precisa una rehabilitación.
La principal causa de ello es el envejecimiento del parque urbano, que tiene una media de 70 años de antigüedad, con todos los riesgos que ello implica como de accesibilidad, de insalubridad y de incendios. Pero eso no es todo.
A contrarreloj
La Directiva Europea 2024/1275 obliga a disminuir el consumo energético del parque de viviendas residenciales en un 16% hasta 2030, año en el que se pretende prohibir la venta o alquiler de las que cuenten con calificación medioambiental E, la más baja de las cinco que se aplican en los certificados de eficiencia energética.
“Estamos dejando que se deterioren las viviendas y echándolas a perder. Llegará un momento que muchas de ellas sean inhabitables y estaremos destruyendo oferta”, ha advertido López.
Madera, amianto y aluminosis
La directiva ha explicado que las viviendas que adquieren para reformar están muy desgastadas y sin algo tan básico como la toma de tierra obligatoria, que enlaza los enchufes de cada aparato eléctrico con el suelo para que, en caso de fuga de la corriente o descarga, la energía se desvíe y no entre en contacto con los residentes.
“Podemos encontrar tuberías de plomo, que están prohibidas porque es un material tóxico, y amianto. Además, las ventanas siempre las tenemos que cambiar porque son un coladero de frío”, ha detallado López.

Estado de una vivienda con aluminosis, en el Besòs,
Cada barrio tiene sus problemáticas, ha indicado, y en muchos de ellos es muy común que los edificios se hayan construido con aluminosis. El Gòtic, por ejemplo, destaca porque muchas de las viviendas todavía tienen estructuras de madera.
“Cuando retiramos el falso techo nos encontramos vigas deterioradas, carcomidas o en mal estado que tenemos que reforzar”, ha precisado.
Barcelona duplica las subvenciones
La experta ha señalado que la rehabilitación de una vivienda mejora la seguridad, la salubridad, la accesibilidad, la eficiencia energética y el confort, además de reducir las emisiones contaminantes, ahorrar energía y reducir la pobreza energética.
Según datos de Clikalia, hacen falta 35.000 millones para reformar todo el parque de viviendas en Barcelona.
Este último año, el Ayuntamiento de la ciudad ha duplicado la subvención para mejorar la eficiencia energética de las viviendas, pero sigue siendo una gran carga económica para las familias, que ya tardan ocho años en ahorrar para una vivienda y otros nueve en hacer las obras de reforma.