La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, vela armas con el objetivo de preparar una contundente campaña electoral de cara a las municipales de 2023. ¿Se volverá a presentar a un tercer mandato? Eso es algo que sólo ella conoce en estos momentos. Y, aún así, es posible que su decisión actual no sea la misma que dentro de un año. Pero de lo que no hay duda es de que los comunes tienen la imperiosa necesidad de preparar una campaña potente para recuperar terreno e intentar ganar las elecciones y revalidar la alcaldía.

Ada Colau revalida la Alcaldía de Barcelona con los votos de PSC y Valls (2019) / EP

En esta batalla, hay dos elementos que Barcelona en Comú (BeC) tendrá muy presentes: por un lado, el desgaste de Ernest Maragall al frente de ERC. Por el otro, la recuperación de los marcadores económicos de la ciudad. Fuentes de BeC reconocen a Metrópoli que esos dos ejes son fundamentales para obtener un buen resultado. “La meta es quedar los primeros. No se aspira a la mayoría absoluta, porque las épocas de las mayorías absolutas ya son historia. Pero sí es importante ganar las elecciones”, admiten las fuentes consultadas.

EL DESGASTE DE MARAGALL

En las últimas municipales, BeC quedó en segundo lugar en número de votos, tras el candidato republicano. Sin embargo, empataron en concejales. El objetivo es darle la vuelta a la tortilla. “Maragall ha sido desautorizado por su partido ante la oposición dura que estaba haciendo y eso le debilita. Además, las tensiones internas dentro de ERC juegan en su contra y le desgastan. De hecho, ha sufrido más desgaste Maragall que la propia alcaldesa, que es quien lleva las riendas de la ciudad y quien ha de dar la cara a todas horas”, añaden las fuentes que consideran que cuanto más debilitada esté ERC más oportunidades tiene BeC de ganar las elecciones.

Ernest Maragall, líder de ERC en Barcelona, en una imagen de archivo

Es cierto que los republicanos no pasan por su mejor momento. La necesidad de Pere Aragonès de tener los apoyos parlamentarios necesarios con los que aprobar los presupuestos de la Generalitat para el 2022 dinamitaron la estrategia de oposición dura y de desgaste de EMaragall. A cambio de que los comunes le prestaran sus votos en el Parlament, Esquerra tuvo que levantar el pie del acelerador en el Ayuntamiento de Barcelona. En otras palabras, Aragonès dejó en evidencia a Maragall porque prefería desvestir un santo para vestir un altar

La figura de Maragall también se ha visto desgastada a causa de las fricciones internas dentro de ERC, ya que un sector del partido reclama un cambio del candidato a la alcaldía por una cuestión de edad: en 2023, Maragall tendrá ya 80 años y terminaría la legislatura con 84. Demasiada edad para la responsabilidad que ha de tener, razonan en algunos círculos del partido. Una inconfesable pinza entre Elisenda Alamany y Lluís Juncà, actual alto cargo de la Generalitat y exjefe de gabinete de Oriol Junqueras, puede acabar dando la puntilla al veterano político exsocialista.

COMPETICIÓN CONTRA EL PSC

Pero hay otro elemento con el que cuenta Colau: la apropiación de todos los éxitos de la legislatura, hurtándoselos a los socialistas. De hecho, BeC y PSC son socios de gobierno, pero también cordiales enemigos. El primer teniente de alcaldía, Jaume Collboni (PSC), llegó para poner orden en el terreno económico del Ayuntamiento y para tender los puentes deshechos con los actores cívicos, lo que hizo en la sombra y sin que se notase su presencia. Desde el PSC aseguran que, en lo que resta de legislatura, Collboni marcará perfil propio aún a riesgo de provocar choques en el equipo de gobierno municipal. Pero eso a Colau no le preocupa, acostumbrada a trabajar con una estudiada estrategia que frena el desgaste de imagen que pueda tener. La líder de los comunes aprovechará para adjudicarse todos los éxitos del consistorio en estos últimos cuatro años. Y trabajará para tener todos los like de popularidad que, según los socialistas, le tendrían que pertenecer a Collboni.

Jaume Collboni, líder del PSC / EFE - TONI ALBIR

“Los indicadores económicos que tenemos son muy positivos. La economía de Barcelona está despegando de nuevo y, digan lo que digan, todos los datos son muy buenos. ¿Eso es por Collboni? No, evidentemente. Es por el gobierno que encabeza Colau y ella es la responsable de la gestión. Si le dan palos por algunas cosas, ¿porqué no darle también laureles por otras?”, afirma a Metrópoli una fuente de los comunes. Y dejan caer que los presupuestos del año 2022 superan los 3.400 millones de euros, el presupuesto más grande de Barcelona en toda su historia.

CRÍTICAS MUTUAS

Desde el PSC dejan caer que los éxitos económicos se deben a la labor de Collboni. Cuando los socialistas llegaron al consistorio, afirman, las relaciones con los gremios de restauración y de hostelería prácticamente no existían. Incluso las asociaciones de vecinos, que en la anterior legislatura se apuntaron al fenómeno Colau, le habían dado la espalda a la alcaldesa. “Quien ha estado pateándose los barrios en los últimos años han sido los concejales socialistas, que han normalizado de nuevo las maltrechas relaciones del Ayuntamiento con asociaciones, gremios o agentes sociales. Colau sólo aparecía, sin avisar, en muy contadas ocasiones y siempre a actos muy partidistas, con gente que sabe que no la va a abuchear o no le va a sacar los colores. Por lo demás, no ha pisado los barrios para conocer de primera mano las necesidades de los ciudadanos”, critican los socios/enemigos de los comunes.

Ada Colau, en la sede electoral de Barcelona en Comú una noche electoral / EFE

Eso no es óbice, conforme admiten en algunos círculos comunes, para que la alcaldesa se adjudique la buena marcha de las relaciones institucionales y del despegue de la economía local. “La economía de Barcelona ha estado sujeta a unos condicionantes que han sido globales, mundiales. Y si ahora comienza a notarse en todos los indicadores que esto se recupera no es por la labor de un teniente de alcaldía, sino porque la coyuntura lo permite o lo potencia incluso. No puede pretender el PSC adjudicarse para sí lo bueno y dejar los conflictos sociales para Colau”, aducen desde el otro lado de la mesa de gobierno. Por eso, planean presentar como suya la labor de gobierno realizada incluso en campos y sectores que los comunes jamás han pisado.

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